El chileno de risa fuerte que es decano en la IMM

Negoció tanto con militares como con Adeom; desde hace 22 años ocupa cargos fuertes en el Palacio Municipal y ahora Martínez lo designó en un puesto clave
Un nombre, asociado en el Frente Amplio casi tanto a un apodo como a una particular carcajada, es el que se repite en la primera línea de las últimas administraciones de la izquierda en la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Jorge Rodríguez, conocido por casi todos en el oficialismo como "El Chileno" – nació en Santiago de Chile pero se mudó a Montevideo a los cuatro años–, recorre hace 22 años los pasillos del Palacio Municipal con la cualidad política, según allegados y opositores, de ser definido como un zurcidor.

Rodríguez negocia desde que empezó a ser un militante. Aunque lleva años tratando con Adeom, el sindicato de municipales que con sus medidas, reclamos y beneficios deja cada dos por tres en offside al gobierno de Montevideo, el actual coordinador de Relaciones Institucionales del gabinete de Daniel Martínez forjó su rol de articulador en varios mano a mano con militares y policías en tiempos de dictadura (1973-1985).

Actual presidente del Partido Demócrata Cristiano (PDC), al que se afilió en 1979, el dirigente se mantuvo en los últimos 12 años en la primera línea de las administraciones frenteamplistas de la capital aunque su sector haya ido perdiendo caudal electoral y pese a las críticas opositoras y la autocrítica oficialista sobre esas gestiones.

El militante

Rodríguez ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de la República en 1977, se sumó al centro de estudiantes, y en 1982 fundó la Asociación Social y Cultural de Estudiantes de Enseñanza Pública (ASCEEP) mientras la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay (FEUU) estaba proscripta.

Fue líder del movimiento estudiantil de la época y en diálogo con El Observador aseguró que la negociación más difícil de su vida ocurrió cuando con 25 años encabezó la organización de la histórica marcha de resistencia al gobierno militar del 24 de setiembre de 1983.

Ese día una multitud partió desde la sede de la Universidad de la República rumbo a un acto en el estadio Luis Franzini, en el Parque Rodó, donde para los organizadores hubo 50 mil personas y, según documentos militares, unas 18 mil.

"Para la negociación de cómo hacer el acto participé en como en diez reuniones con el jefe de Policía de Montevideo, que era Washington Varela. Fue la negociación más importante de mi vida, porque era negociar con las Fuerzas Armadas para que nos dejaran hacer un acto de masas. No fue fácil. Acordamos el día, cómo marchar por 18 de Julio, acordamos pasar en silencio por (el hospital) Pereira Rossell, acordamos hasta no pisar las flores del cantero de bulevar Artigas", recordó Rodríguez.

"Cuando estábamos en el medio de la negociación con Varela lo llamó (Oscar) Raccheti, el intendente de Montevideo, y le dijo: 'Acabamos de plantar canteros en bulevar Artigas. Lo único que pido es que no me pisen las flores'. Y nosotros nos comprometimos a no pisar las flores", acotó. Y luego, desprendió esa carcajada tan característica, que todos en el FA reconocen solo con oirla a lo lejos.

Pese a la multitudinaria concurrencia no todo salió bien ese día. La novel ASCEP tenía como su logo un libro y un paloma blanca. Ese día los estudiantes se aprestaron a liberar una paloma que dio dos aleteadas y se tumbó en el piso. Había estado todo el día encerrada en una caja.

Chileno ASCEEP

Antonio Carámbula, director de Uruguay XXI, contó que por esos años su amigo Rodríguez iba "todos los días a sacar gente" a las comisarías o a declarar ante Inteligencia, en referencia a estudiantes que eran detenidos en plena dictadura.

Si bien durante el régimen militar había ido más de 50 veces a declarar a la oficina de Inteligencia ubicada en Maldonado y Paraguay, en el centro de Motevideo, el líder del movimiento estudiantil de la época nunca vio tanta luz en esa dependencia como cuando durante el interrogatorio del 19 de marzo de 1984 se abrió la puerta de la sala donde estaba con dos policías y apareció el jefe de ese servicio, Juan Zavala.

"¿Seguís acá Rodríguez? Corré, porque si corrés vas a llegar a bulevar (Artigas) y bulevar (España)", le dijo el oficial, y lo dejó ir hasta frente a la casa del general Líber Seregni, fundador y referente del Frente Amplio que estuvo preso en dictadura y ese día había sido liberado.

Una vida en la IMM

Rodríguez cruzó la cordillera de Los Andes a los cuatro años junto a sus padres, que eran votantes del Partido Demócrata Cristiano chileno. Estudió en el colegio Stella Maris y realizó preparatorios en el instituto Juan XXIII, donde compartió banco con el actual senador del Partido Independiente, Pablo Mieres.

En las aulas del centro salesiano los ahora políticos se sentaban en el fondo del salón y en las clases de historia competían en un particular torneo. Mientras el docente pasaba banco por banco para mostrar las fotos de alguno de sus libros, la consigna era contar quién la hacía más preguntas al profesor con el objetivo de que pase el tiempo y así evitar meterse en los temas de clase.

La paradoja es que ahora el jerarca es aficionado a la lectura, y en particular a la historia artiguista.
En el instituto Juan XIII fue compañero del senador del Partido Independiente, Pablo Mieres, con quien empezó a militar, y estaba una generación más arriba que el cardenal Daniel Sturla.

Como universitario Rodríguez se convirtió en un referente del movimiento estudiantil. Fue el primer presidente de la ASCEEP, lugar en el que ganó peso y consenso entre los militantes de la denominada generación de 1983, quienes hoy en día ocupan cargos de relevancia en el actual gobierno y también en la oposición.

Mieres, que se afilió al PDC junto a él y preparaba exámenes de Derecho en el apartamento donde Rodríguez vivía en Ellauri y Scosería, lo definió como "una persona con una gran capacidad de diálogo". "Lo recuerdo como alguien muy inteligente y capaz de generar acuerdos, y tiene muchas cualidades que le permiten jugar ese papel. Su rol es mucho más de un articulador que el de gestión", dijo.

En política, fue secretario de la bancada parlamentaria Demócrata Cristiana y asesor del referente partidario, Héctor Lescano.

Luego ingresó al Palacio Municipal, de donde no se fue más.

En la IMM fue prosecretario del Congreso de Intendentes entre setiembre de 1995 y el año 2005, durante las administraciones de Mariano Arana.

"Arana quería alguien que tuviera capacidad de diálogo con blancos y colorados, o sea que el tema del perfil siempre me acompañó", sostuvo Rodríguez.

Chileno discurso
Jorge Rodríguez fue el orador central del acto estudiantil de setiembre de 1983. Detrás, el actual ministro de Economía, Danilo Astori, y el exintendent ede Montevideo, Mariano Arana.<br>
Jorge Rodríguez fue el orador central del acto estudiantil de setiembre de 1983. Detrás, el actual ministro de Economía, Danilo Astori, y el exintendent ede Montevideo, Mariano Arana.

Usó bigote negro y frondoso hasta ese año, pero luego se dejó la barba. Rodríguez asegura que nada tiene que ver con su cambio a la barba que en 1984 lo hayan confundido en un comité de base del Frente Amplio con el cantante de música popular uruguaya, Héctor Numa Moraes.

En 2005 llegó a la cúpula municipal. Asumió como prosecretario general durante la administración de Ricardo Ehrlich (MPP) y ocupó la jefatura comunal como suplente en seis oportunidades. Luego continuó en la prosecretaría durante la gestión de la comunista Ana Olivera (2010-2015).

"Con Adeom tuvimos un gran desafío porque había declarado el conflicto en el 2002, llevaba seis años de conflicto ininterrumpido, debemos estar en el Guinnes por eso, y ese conflicto lo cerramos con un convenio colectivo que se firmó en 2008", recordó el jerarca.

Magdalena Montero, dirigente del PDC de 38 años, lo identificó "como un tipo que llega a zurcir situaciones que son imposibles de llegar a acuerdo". "La carcajada del chileno para mi es una de las tres mejores carcajadas del mundo y es un buen zurcidor. Creo que en el cargo que va a tener va a ser muy importante", señaló.

Lo que todos le ven

Tras haber sido prosecretario de la comuna durante dos períodos, Daniel Martínez lo designó al inicio de su gobierno en 2015 como director de Planeamiento.

Pero el mes pasado, en busca de darle un viraje político a su gestión, el jefe comunal nombró a Rodríguez como coordinador de Relaciones Institucionales, un lugar que tiene como principal reto negociar con los opositores en la Junta Departamental, hacer el nexo político de la administración con el Frente Amplio y coordinar acciones con los diputados por Montevideo de todos los partidos.
"En esta tarea que tengo, escuchar es muy importante. Cuando vas a negociar hay una cuestión básica que es tratar de entender hasta donde puede llegar y hasta donde no, tenés que tratar de ponerte en el lugar del otro", dijo Rodríguez.

"Daniel (Martínez) me dijo que para el cargo de coordinador que me ofrecía tenía en cuenta la experiencia en la Intendencia, que conocía los temas municipales y que tenía un perfil personal de diálogo y negociación que era importante para ese rol. A mí me gusta escuchar. Y en esta tarea que tengo escuchar es muy importante. Cuando vas a negociar con alguien hay una cuestión básica que es tratar de entender qué es lo que está pensando el otro, hasta donde puede llegar y hasta donde no. Tenes que tratar de ponerte en el lugar del otro. Si no es muy difícil negociar", dijo Rodríguez.

Funcionarios de la actual y las anteriores administraciones frenteamplistas, así como opositores y dirigentes del PDC consultados por El Observador coincidieron en que la búsqueda de acuerdos es la especialidad de Rodríguez.

Los consultados resaltaron la capacidad de negociación como la principal virtud política de Jorge Rodríguez.
Carámbula, también dirigente del PDC, definió a Rodríguez como "un tipo conciliador". "Es fácil de llegar a acuerdos con él. Esa siempre ha sido una fortaleza", dijo. "Es un tipo con el cual uno sabe que puede contar aunque es un poco bravo con el teléfono. Es difícil ubicarlo", bromeó.

La capacidad negociadora de este hombre también es reconocida por la oposición. "Es un gran negociador y un buen articulador. En algún momento son tantos los intereses que tiene que contemplar por su perfil que quizás le resten, a nuestra manera de ver, capacidad de concreción pero sin dudas tiene capacidad de negociación. Es una persona sumamente confiable. Es un hombre con códigos", dijo Álvaro Viviano, que entre 2005 y 2016 fue edil en Montevideo por el Partido Nacional.

En las últimas elecciones municipales Rodríguez se presentó como candidato a alcalde para los barrios Buceo, Pocitos, Punta Carretas y La Blanqueada pero perdió contra el blanco Andrés Abt. Entonces volvió a la comuna donde, tras casi dos años en Planificación, retomará su oficio negociador desde el nuevo cargo. "A esta altura creo conocer el tema municipal", concluyó, confiado, el jerarca.

El desafío de seguir en la IMM

El actual coordinador de Relaciones Institucionales de la Intendencia Municipal de Montevideo, Jorge Rodríguez, se muestra entusiasmada cuando se lo consulta por la gestión municipal. "La Intendencia es la vida diaria de la gente, lo cual es un desafío gigante porque las personas podrán opinar o no de economía, sobre las Fuerzas Armadas, o sobre la política de vivienda, pero sobre los temas de la intendencia cualquiera puede opinar porque es la vida", dijo al enumerar el tránsito, el boleto, la limpieza, la contribución, los arreglos de calles, veredas, el saneamiento o los permisos de construcción hasta para un parrillero en el fondo de una casa. "Vos estás todo el rato interactuando con la gente. Tenes una cercanía brutal", agregó.

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