El chocolate hace bien para el cerebro

Más allá de la beneficiosa relación entre su ingesta pruduente y la salud, ahora se descubrieron efectos cognitivos positivos
A mediados de 1970, el psicólogo Merrill Elias comenzó a rastrear las habilidades cognitivas de más de mil personas del estado de Nueva York. El objetivo era bastante específico: observar la relación entre la presión sanguínea de las personas y su desempeño cerebral. Su estudio se extendió a lo largo de cuatro décadas para observar otros factores de riesgo como la diabetes, la obesidad y el tabaquismo. Nunca hubo siquiera una pista de que sus investigaciones llevarían a algún tipo de descubrimiento sobre el chocolate.

Y, sin embargo, cuarenta años más tarde, parece haberlo logrado. Al cabo de varios años, Elias y su equipo tuvieron una idea. ¿Por qué no preguntarle a los participantes cómo son sus dietas? No era una interrogante insensata, ya que las dietas han demostrado su impacto en los factores de riesgo que el equipo ya estaba monitoreando.

Así, los investigadores incorporaron un nuevo cuestionario que buscaba recabar información sobre los hábitos dietarios de los participantes, que finalmente relevaron un patrón interesante.

"Encontramos que la gente que come chocolate al menos una vez a la semana tiende a desempeñarse mejor en lo cognitivo", dijo Elias. "Es significativo, y repercute en varios dominios cognitivos".

Otros análisis anteriores mostraron que la ingesta de chocolate tiene varios resultados positivos en la salud, pero muy pocos habían explorado su efecto en el cerebro y el comportamiento. E incluso menos habían observado el efecto del consumo habitual de chocolate. Para Georgina Crichton, investigadora por la Universidad de Australia del Sur, era una oportunidad única.

En los análisis iniciales, Chricton, aliada con Elias y Ala'a Alkerwi, epidemióloga del Instituto de Salud de Luxemburgo, compararon los resultados de pruebas realizadas a personas que comían chocolate por lo menos una vez por semana y quienes no lo hacían. Las "significativas asociaciones positivas" entre la ingesta y el desempeño incluso se sostuvieron luego de ajustar variables como edad, educación, factores de riesgo cardiovascular y hábitos dietarios.

En términos científicos, comer chocolate estaba asociado a mayor memoria y organización visual-espacial, razonamiento abstracto, y escaneo y rastreo. Según Chricton, estas funciones encuentran correlatos en tareas del día a día, "como recordar un número de teléfono, una lista de compras, o ser capaz de hacer dos cosas al mismo tiempo, como hablar y manejar un auto", señaló la investigadora.

En otro estudio, los investigadores analizaron si el consumo de chocolate predecía la habilidad cognitiva o si era al revés: que la gente cuyos cerebros tienen mejor desempeño cognitivo tienden a consumirlo.
"No es posible hablar de causalidad, pero podemos hablar de dirección", dijo Elias. "Nuestro estudio indica que la dirección no es que la habilidad cognitiva afecta el consumo de chocolate, sino que el consumo de chocolate afecta la habilidad cognitiva".

La razón de dicha asociación no puede ser definida con certeza por Crichton, como tampoco por Elias, quien, incluso, esperaba observar el resultado opuesto debido al contenido de azúcar del chocolate. Sin embargo ellos saben, por ejemplo, que los nutrientes llamados flavonoles de cocoa tienen un efecto positivo en los cerebros de la gente.

En 2014, por ejemplo, un estudio concluyó que comer el nutriente "reduce en cierta medida las disfunciones cognitivas vinculadas a la edad". Otro estudio, de 2011, halló que los flavonoles de cocoa "influencian de forma positiva los procesos psicológicos". La sospecha es que comer los nutrientes incrementa el flujo de sangre al cerebro, lo que, por su parte, ayuda a muchas de sus funciones. Asimismo, el chocolate, como el té y el café, tiene metilxantinas, un compuesto que ayuda a mejorar los niveles de concentración.

Según Elias, el estudio aún no ha finalizado. "No hemos podido analizar el chocolate negro en contraste con el blanco", señala, por ejemplo. "Además solo estudiamos a gente que nunca comía chocolate versus gente que comía más de una vez a la semana. Me gustaría ver qué pasa con la gente que come toneladas de chocolate".