El cine que viene no es cine: la narración transmedia

Series como Fringe o la pasada Lost han sido pioneras en lo que cada vez será más común: el cruce entre distintos lenguajes más allá de la TV, y más cerca de nuevos medios en los que las historias se harán más y más complejas

A lo largo de la historia han aparecido avances tecnológicos que modificaron su curso al generar profundos cambios en la cultura, tanto a nivel de creación como de comercialización y producción. La imprenta es una de estas máquinas sin las cuales sería imposible entender nuestra realidad. A día de hoy es innegable que lo mismo sucede con internet.

A estas alturas, a nadie le parece raro andar en ómnibus con cincuenta discos metidos en el mp3, y en Uruguay empieza a ser normal sentarse en un café a revisar los e-mails con el celular. A través de las pantallas, ya todos jugamos juegos, leemos diarios o revistas, vemos películas y escuchamos música. La tendencia es que todas estas cosas las hagamos cada vez más a través de dispositivos portátiles y conectados a internet, y con dosis cada vez mayores de interactividad y participación.

Al hecho de acceder a diferentes contenidos a través de distintos aparatos se le llama convergencia digital, y sienta las bases de un nuevo contexto de producción y creación cultural que da lugar a una nueva forma de contar y relacionarse con las historias. Hasta hace poco, ver una película era sinónimo de sentarse en una sala de cine o frente a un televisor, y al terminar, nos levantábamos y lo contado quedaba para el recuerdo. El transmedia hace explotar los límites de lo que tradicionalmente habíamos considerado como narraciones, expandiéndolas y contándolas a través de múltiples plataformas, formatos y lenguajes. Esto deja definitivamente atrás la forma lineal de construir historias, es decir, de principio a fin, y da lugar a narraciones fragmentadas a las que se puede acceder desde distintas partes, en distintos momentos, y desde diferentes puntos de vista.

Así, apagar el televisor o salir del cine no significa despedirse de lo visto. Una película o una serie dejan de ser tal cosa para pasar a formar parte de experiencias de entretenimiento unificadas y dispersas, que podrán ser disfrutadas desde la computadora, el tablet pc, el celular, el libro, la revista, y en formato de video, texto, imagen o videojuego, e incluso en la vida real, entre otros.

Se podrá decir que esto ya existía, que desde el inicio del cine muchas películas se han inspirado en novelas, o que algunos filmes han dado pie a videojuegos. La diferencia entre una ‘franquicia’ –una estrategia para explotar un mismo producto por distintos canales– y la narración transmedia, es que esta última busca crear un mundo donde sus múltiples fragmentos hagan un aporte al total de la historia, añadiendo o profundizando en sus elementos, y sin mostrar contradicción entre ellos.

Muchos de los contenidos de las iniciativas transmedia, en la medida en que se mezclan entre otros muchos contenidos a los que accedemos (por ejemplo un video corto  relacionado con la trama de la película, encontrado en un blog y distribuido por Facebook), dan una mayor sensación de completitud y realismo a la historia.

Esto es posible porque existe un contexto técnico previo, pero sobre todo porque los públicos ahora están acostumbrados a navegar por flujos de información en busca de aquello que nos interesa,  interaccionando con los contenidos de los medios de comunicación. La web 2.0  ha hecho que nos acostumbremos a colaborar y participar de una forma de comunicación que tradicionalmente tenía una sola dirección, de los medios a los espectadores, no solo abriendo un camino de ida y vuelta entre éstos, sino también creando redes entre unas audiencias que ahora quieren “formar parte” de sus referentes culturales, es decir de los contenidos de los medios.

Más y más desdobles
Ahora que muchos de nosotros estamos conectados digitalmente, las historias, los personajes y los argumentos pueden ir mas allá de la pantalla para desplegarse en otros medios que nos invitan ya no solo a ver, sino a jugar y a aliarnos con otras personas para conocer más profundamente un universo que por su forma, tiene una complejidad que un solo espectador o usuario difícilmente podrá conocer por sí solo. De hecho, la participación no es solo un atractivo añadido, sino que muchas veces se convierte en condición sine qua non. La existencia de públicos fieles y activos es clave para que una producción transmedia pueda funcionar, en la medida que dan a conocer el producto, conectan sus partes, implican a otras personas y articulan comunidades de fans.

Las narraciones transmedia no solo crean universos de tamaño y características nunca antes vistas, sino que abren infinidad de oportunidades de promoción. La participación de públicos interesados es aprovechada para lanzar campañas de marketing viral donde se difunden videos, imágenes y otros materiales como parte del transmedia, y que son difundidos por los usuarios a través de blogs y redes sociales. Además, el hecho de que distintas extensiones de una misma historia sea en diferentes formatos y plataformas, pueden atraer varios tipos de audiencias y llenar diferentes segmentos de mercado.

Todas estas bondades ya están siendo exploradas por la industria del entretenimiento de  Hollywood, que encuentra en el transmedia un nuevo horizonte creativo y un nuevo modelo de negocio. Sin embargo, esto no solo se desarrolla en las grandes ligas. Actualmente existen infinidad de proyectos transmedia independientes, que además de innovar en su estructura y contenido, lo hacen en su forma de producción, a través del crowdfunding (financiación colectiva impulsada por internet) y el crowdsourcing (creación participativa).

Como en cualquier principio, la narración transmedia está todavía en una fase de experimentación, y no se ha conocido todavía ningún proyecto que haya calado hondo y haya sido abordado como tal por el gran público. Sin embargo, las audiencias estamos cada vez más acostumbradas a ello, y cada vez más, al encontrarnos con alguna serie o película que nos sorprende, salimos a buscar qué más podemos encontrar. El futuro de esta nueva forma de contar historias es todavía incierto, no por la posibilidad de que no termine de cuajar, sino porque sus posibilidades son, al día de hoy, insondables.


Fuente: Andreu Belsunces Gonçalves

Comentarios