El cine uruguayo perdió la mitad de su público en salas comerciales

La industria y los creadores ante el recrudecimiento de una problemática que cruza distribución, prejuicios, géneros y promoción

A pesar de que la cantidad de estrenos de películas uruguayas en salas comerciales se ha mantenido, el público cambió drásticamente sus preferencias en el último año. La taquilla nacional cayó a la mitad de 2014 a 2015, cosa que dejó a Uruguay en la peor ubicación en Latinoamérica en cuanto al porcentaje de entradas que corresponden a la producción local. Los 11 estrenos nacionales llevaron casi 36 mil personas mientras que en los años anteriores se venía estrenando casi la misma cantidad de títulos pero con más del doble de entradas vendidas. La divulgación de estas cifras disparó recientemente el debate sobre si la taquilla comercial debería ser el único termómetro para medir el impacto o si se deberían tomar en cuenta otras pantallas como las de los ciclos de cine itinerante y gratuito, festivales y estrenos en televisión e incluso en Netflix.

Lo cierto es que es cada vez menor el peso de la venta de entradas como una de las tantas formas de financiamiento de las películas uruguayas. Una fuente del ambiente de los distribuidores estima que para que una película que costó US$ 300 mil pueda recuperar sus costos solo con la taquilla local, debería vender 150 mil entradas. Esta cifra no ha sido alcanzada siquiera por En la puta vida, la más taquillera de la época reciente. Si bien en el cine se estrenan producciones de distinto porte, los presupuestos suelen ser más altos y se sostienen entre premios no reembolsables, fondos internacionales, coproducciones, trabajo honorario y eventuales ventas al extranjero. En los últimos años, los récords de ventas locales han ido para Artigas, La redota, con 75 mil entradas, y para Reus, con 41 mil.

Las cifras

El dato más destacado es que las 35 mil entradas de 2015 representaron el 1.1 % del total de lo que se vendió, algo más de 3.2 millones, de acuerdo a cifras proporcionadas por el Instituto de Cine. En 2014 habían sido un 2.2 % del total. Por otro lado y también según el Instituto, el cine en general atrae cada vez más público. Uruguay, entonces, queda muy lejos de otros países de Latinoamérica y especialmente de Argentina, mercado con el que se compara habitualmente. Allí las películas locales vendieron el 17 por ciento del total que correspondió a los cines comerciales en 2015, arrastradas fundamentalmente por producciones grandes con estrellas de la televisión como El Clan y Abzurdah.

Lo cierto es que los resultados en taquilla del año pasado se sumaron a los conflictos en el sector, cuya Asociación de Productores denunciaba la "muerte del cine nacional" debido principalmente a la disminución de los apoyos estatales. Este problema recibió una solución considerada por actores del medio como parcial cuando el Fondo de Fomento que maneja el Instituto del Cine recibió un aumento de $ 18 millones anuales. Por lo tanto dicho Fondo, que apoya desarrollo, producción y proyección de proyectos, además de algunos festivales, es ahora de 43 millones de pesos anuales.

Esto no arregla el problema de la relación entre el público y el cine nacional, o más bien entre esas dos partes y los exhibidores y distribuidores.

Una primera visión podría indicar que es significativo y hasta alarmante que Zanahoria, de Enrique Buchichio, haya vendido solamente 6.700 entradas, o que Dios Local, de Gustavo Hernández (el de la exitosa La casa muda), haya convocado a 5.900 personas en cines comerciales. Sin embargo, una fuente del sector de distribuidores y exhibidores que trabaja con películas nacionales desde hace casi una década relativiza esa cuestión y afirma que muchas películas extranjeras policiales y de terror -es decir de los mismos géneros y características de esas dos uruguayas- venden igual y hasta menos.

Películas uruguayas
Las películas uruguayas más taquilleras de 2015 fueron <i>Una noche sin luna</i> (arriba) con 7.215 entradas, <i>Dios Local</i> (izquierda) con 5.901 y <i>Gonchi </i>(derecha) con 5.784.<br>
Las películas uruguayas más taquilleras de 2015 fueron Una noche sin luna (arriba) con 7.215 entradas, Dios Local (izquierda) con 5.901 y Gonchi (derecha) con 5.784.

Las claves

"Hay películas que todo el mundo coincide en que son artísticamente maravillosas, y no han hecho un peso" dice Álvaro Caso, dueño de Enec Cine e histórico distribuidor de películas uruguayas desde 1984. Para Caso, que ha manejado grandes éxitos como El viaje hacia el mar y En la puta vida, pero también varias películas de baja convocatoria, la clave pasa por la distribución y el lanzamiento. "Creo que el diferencial aparece cuando se maneja bien desde el principio y cuando no se lo hace bien. Tenés que generar expectativa durante todas las etapas".

Tampoco sería una cuestión de temáticas o de complejidad, desde el punto de vista de Caso. Cita como ejemplo la argentina El espejo de los otros, "una película que no es fácil ni amable, y que sin embargo funcionó en Argentina y Uruguay".

Para Julián Goyoaga, productor de Una noche sin luna y Anina, además de actual presidente de la Asociación de Productores, uno de los puntos clave en esto pasa por el apoyo y la sociedad con los canales de televisión. Cita como ejemplo el dato de que las películas argentinas más taquilleras de 2015 tuvieron apoyo de Telefé, "excepciones muy diferentes de lo que se puede hacer en Uruguay con el sistema que tenemos".

Desde su punto de vista, se requiere un cambio cuyas decisiones involucren a los productores, al Instituto de Cine, a los exhibidores, distribuidores e incluso a los gestores de ciclos de cine itinerante. "Telefé es socio de Relatos Salvajes y El Clan, y mucho antes de que salgan en cartel el canal les está dando bombo, entonces cuando estrenan están muy posicionadas. Acá esto no pasa porque la publicidad se consigue en horarios marginales".

Uno de los argumentos frecuentes a la hora de explicar los problemas del cine uruguayo es el de la competencia por las salas frente a estrenos de Hollywood que inundan los cines y los medios de comunicación. Caso tiene una visión diferente: "Buscar una fecha en la que una película uruguaya no tenga competencia, no existe... ¿Tenemos que inventar una fecha para el cine uruguayo? Otro tema es que lo que tenés que hacer es convocar a la gente, saber cuáles son tus debilidades y oportunidades. Este problema lo tiene el cine argentino también porque tenés El Clan o Relatos Salvajes pero también 200 películas más que pasan sin pena ni gloria. En Uruguay no se estrena ninguna de esas 200 porque si allá no funcionaron, acá menos".

Otro de los problemas que señalan tres fuentes consultadas es que cada vez más los productores uruguayos optan por asumir el trabajo y negocio de la distribución y la publicidad. Esto daría resultados muy desparejos entre empresas que aprendieron a hacerlo de forma competitiva y otras que lo manejan con pocos conocimientos o como proyectos entre amigos.

Para Luis Ara, productor, director y distribuidor responsable de Los Teros, Jugadores con patente, Gonchi y otras, la cuestión pasa por el público y su evolución. "Los hábitos y gustos van mutando y la gente está acostumbrada a ver ciertas cosas con las que es difícil competir. No hay que olvidarse de que antes le vendías a un público y hoy es otro; ahora el infantil y adolescente tiende a tener un peso más grande que antes. Por ejemplo La era del hielo vendió 400 mil entradas, que es una cifra absurda. Ese es un público que el cine nacional no está captando. Y por otra parte, el público que hoy es adulto es el que hace 15 años miraba Toy Story... La realidad, además, es que si te quedás acá dependés de la subvención porque en muchos casos no hay otra manera. Terminás haciendo el cine que podés hacer. Es uno con pocos recursos, que no alcanza para desarrollar una industria. De una industria surge la cantidad y de la cantidad obtenés variedad y calidad. Si me preguntás qué pasa, creo que falta un refresh de historias. Si hacés un drama fuerte o una comedia, te puedo asegurar que vendés 100 mil entradas".


Los creadores opinan

¿A qué le atribuyen la brusca caída de entradas del cine nacional en 2015?

Pablo Stoll

Director, guionista y productor (25 watts, Whisky, Tres, Hiroshima)

"Sinceramente, no me parece un pregunta importante. No en un año en el que se estrenaron películas con historias tan potentes como El hombre nuevo, El apóstata, Los Enemigos del Dolor, Una noche sin Luna y Dios Local. Sería realmente preocupante que se hubieran estrenado películas mal hechas o que no se hubiera estrenado nada. Eso sí sería un problema.

Que mucha gente no haya podido ir a ver estas películas tal vez responda a los pocos días y a las pocas horas en que se exhibieron. O de repente a la entrada carísima que se cobra en los cines del circuito comercial. En todo caso no quiere decir que no las vayan a poder ver de ahora en más. Por suerte existen, se hicieron y está ahí en el mundo. En el 2015 esas películas fueron más vistas en el exterior que acá. Que las mejores cosas uruguayas se disfruten en el extranjero es normal: pasa con la carne, pasa con Suárez y pasa con Godín. Vean las películas. Lo peor que puede pasar es que no les gusten (que no es tan grave) pero a lo mejor descubren algo que les llena el espíritu y los deja con ganas de hacer una película".

Gustavo Hernández

Director, guionista y productor (La casa muda, Dios local)

"Creo que existe una gran fracción de público que no le seduce ni se está reflejando en las propuestas del cine local. Se creó hace tiempo una etiqueta donde la cinematografía nacional es sinónimo de aburrimiento, repetición, falta de sorpresa y poca variedad. Hay una mirada generalizada de un sector del público que sentencia que el cine que se practica en Uruguay siempre es el "mismo perro con distinto collar". A varios de estos factores se le suma la falta de recursos económicos para producir y promocionar debidamente una obra.

En mi caso, en ambas películas (La Casa Muda y Dios Local) la producción, que es la etapa donde se invierte el gran porcentaje de dinero para la realización, fue financiada íntegramente por nuestro equipo, de nuestros bolsillos, sin ayuda del estado. Nosotros para poder solventar esa inversión tenemos necesariamente que apuntar al exterior sabiendo que en Uruguay la franja de público que se puede interesar en el género de horror es ínfima y sería imposible recuperar el dinero. Entonces, lamentablemente, no podemos centrar nuestros recursos en el medio local, aunque tampoco nos podemos quejar porque entre ambas películas en Uruguay se vendieron alrededor de 30.000 entradas, entendiendo que son cifras muy optimistas para propuestas tan independientes como las nuestras".

Enrique Buchichio

Director y guionista (El cuarto de Leo, Zanahoria)

"Es muy difícil determinar una única causa o factor, creo que se debe a una variedad de factores. En primer lugar, es muy difícil predecir el comportamiento del público. pero hay una cosa que es clara: cuanto más se bombardea al público (esa masa heterogénea y variada pero que, en general, se comporta más o menos de la misma manera en todo el mundo) con las mismas películas, las mismas fórmulas, las mismas estrellas, las mismas estrategias de marketing, los mismos esquemas, en definitiva con un mismo tipo de cine, es muy difícil que una propuesta ajena a esos esquemas y parámetros (que además cuenta con escasos recursos para realizar una adecuada campaña de difusión) atraiga la atención del público.

Ahí tenemos una muy probable primera razón: el gusto del público está bastante formateado a un tipo de cine (el de Hollywood, o el que lo imita con los recursos necesarios como para no pasar vergüenza) y pretender que una película pequeña, independiente, sin estrellas y con una propuesta narrativa distinta sea un éxito de taquilla, es como pretender que un equipo de barrio con escaso entrenamiento vaya y traiga una Copa del Mundo.

A eso se agrega un prejuicio instalado que tilda al "cine uruguayo" (como si todas las películas uruguayas fueran iguales) de gris, lento, aburrido, deprimente. Desafío a cualquiera que afirme eso a nombrar las películas uruguayas que efectivamente ha visto, y puedo asegurar que no son más de tres. Un número un poco bajo como para sacar una conclusión tan apresurada que, claramente, condiciona bastante la posibilidad de atraer público ante cada nuevo estreno uruguayo."


Las uruguayas de 2016

Fiesta Nibiru

Para este año se habla de seis nuevas películas en salas comerciales aunque el director del Instituto de Cine afirma que podrían ser diez en total. De las confirmadas la mitad son comedias, hay un drama y dos documentales. Una de ellas es Clever, de Federico Borgia y Guillermo Medeiros, sobre un karateka que viaja a un pueblo perdido para conocer a un insólito fisiculturista. Luego está Las toninas van al este, protagonizada por Verónica Perrota y Jorge Denevi, sobre el reencuentro entre una mujer y su padre entre mentiras varias. También se verá El candidato (antes llamada La emboscada), de Daniel Hendler, con las actuaciones de Roberto Suárez y César Troncoso, sobre un grupo de creativos que trabaja para un político mediocre y que enfrenta un posible infiltrado.

Un posible film de culto es (We are not going to) Fiesta Nibiru, una comedia de ciencia ficción ambientada en un solo lugar, dirigida por el activo e independiente Manuel Facal, realizador de Relocos y repasados. En cuanto a los dos documentales son Mirando al cielo, de Guzmán García, sobre un grupo de teatro comunitario y la relación entre sus integrantes; y Forlán, de Federico Lemos.

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