El club de la pelea se pasó al cómic

Para continuar la novela que inspiró la película de 1999, el escritor Chuck Palahniuk decidió aprovechar los recursos de la historieta
La primera regla a saber antes de leer El club de la pelea 2 es que no se trata de una secuela de la película de 1999 dirigida por David Fincher y protagonizada por Edward Norton y Brad Pitt. Esta vez, el autor de la novela en la que se basó el filme, Chuck Palahniuk, propone algo completamente diferente.

El club de la pelea 2 es una colección de 13 cómics publicados entre mayo de 2015 y marzo de 2016 por la editorial Dark Horse Comics. Ilustrada por el dibujante Cameron Stewart, la novela gráfica brinda un medio con nuevas posibilidades estéticas para los personajes originados en un libro y popularizados a través de la pantalla grande.

Se trata de una obra extraña y nada fácil de digerir en su primera lectura. Palahniuk halla en la historieta un formato sin límites para crear un sinfín de locuras, que incluyen a una legión militar de jóvenes con progeria (un síndrome que produce envejecimiento prematuro) , personajes muertos que regresan cuando los llaman y, sobre todo, violencia, de toda forma y color.

Al comienzo del relato, el narrador (personaje que interpretó Norton en la película) se hace llamar Sebastian y vive una vida ordinaria en un barrio residencial junto a Marla (en el filme caracterizado por Helena Bonham Carter), con quien se casó y tuvo un hijo.

Ayudado por un batallón de medicamentos, Sebastian mantiene bajo control a su otra personalidad, Tyler Durden (Brad Pitt), fundador de El club de la pelea, la organización terrorista Proyecto Mayhem y el responsable de gran parte de los males de su vida.

Durden regresa de forma visible a la vida de Sebastian –previamente tomó control de su mente sin que el protagonista se diera cuenta– de forma inmediata y desencadena una serie de eventos calamitosos.

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El reparto original de personajes, la historia original y la película también vuelven de alguna forma u otra.
Gracias a la narración gráfica, la lectura se convierte en una experiencia entretenida. La diagramación propuesta en las páginas dibujadas por Stewart hace que los ojos salten de forma natural entre un cuadro y otro, sin poder parar de voltear las páginas.

De la misma forma que el filme de Fincher jugaba con el lenguaje del cine al introducir planos ocultos en la edición y múltiples guiños para indicar la doble personalidad del protagonista, aquí Palahniuk y Stewart rompen los límites de la historieta y cargan sus páginas con elementos como pastillas, rosas y hasta espermatozoides que directamente tapan el dibujo y hasta los diálogos, de forma intencional.

Sin un presupuesto fílmico que lo detenga, Palahniuk da rienda suelta a la irreverencia que suele cargar la tinta de su pluma e incluye en el cómic una crítica social a la era de las redes sociales, las aplicaciones y la automedicación.

Principalmente, el autor parece querer destruir el legado de culto que generó su propia obra, como consecuencia a la popularidad posterior que cobró la película.

Uno de los recursos más sorpresivos en la novela gráfica es la aparición de Palahniuk que hace de sí mismo y su interacción con los personajes que creó.

Al tirar abajo la cuarta pared y dejar que la metanarrativa reine sin problema entre las viñetas, El club de la pelea 2 se olvida de todas las reglas que uno puede esperar de una secuela y arroja piñas (literales y figuradas) por doquier hacia el lector.

El libro no solo tiene a un autor que resuelve los problemas de la trama simplemente por "crear" soluciones mientras las discute con los miembros de su taller de lectura –quienes también aparecen como personajes–, sino que incluso interactúa con los fanáticos de El club de la pelea, que lo ayudan a buscar un final mejor a la novela gráfica, una vez que esta termina de forma apocalíptica.

Quienes lleguen a la obra en busca de Norton y Pitt moliéndose a palos, están en el lugar equivocado. Los dibujos ni se parecen a los actores. Lo que encontrarán, en su lugar, es el trabajo de un autor que combate su propio genio de una forma nueva, audaz y recomendable.

Atención a:

El arte. El dibujo y color a cargo de Cameron y Dave Stewart respectivamente, es sobresaliente.

Las tapas. El libro incluye portadas realizadas por el artista David Mack para la edición original impresa en cómic.

El prólogo. El editor de la novela original, Gerald Howard, narra el detrás de escena de la publicación de El club de la pelea en 1996.

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Palahniuk más personal

Error humano es una antología de crónicas, retratos e historias coleccionadas por Chuck Palahniuk. El libro incluye una crónica sobre el Estados Unidos profundo, un retrato del músico Marilyn Manson y la actriz Juliette Lewis, así como descripción del rodaje de El club de la pelea.

El escritor ha explicado que los artículo seleccionados dentro del compendio fueron concebidos entre novela y novela, como un forma de desocupar su propio sistema de archivos de ideas para nuevas historias. Error humano se divide en tres secciones: Gente reunida, sobre personas que buscan diferentes formas de conectar entre sí; Retratos, con entrevistas y ensayos cortos sobre celebridades; y Personal, que se compone de textos autobiográficos.

Un clásico de culto

El estreno de El club de la pelea en 1999 fue recibido de forma divisiva, con críticos que alabaron las temáticas afrontadas por la película y otros reprobando su forma de hacerlo. En retrospectiva, el filme encontró su audiencia de fanáticos al ser lanzado posteriormente en video y es hoy considerado uno de los mejores largometrajes de su director, David Fincher. Disponible en Netflix.

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