El comercio cara a cara

Columna de opinión publicada en El Observador Agropecuario
Una delegación del gobierno encabezada por el presidente Tabaré Vázquez comienza la semana próxima un nuevo periplo en el exterior. En este caso, el viaje abarca Alemania, Rusia y Finlandia.
De más está decir que un país que exporta la mayor parte de su producción agropecuaria no puede estar encerrado dentro de sus fronteras a la vez que, siendo una nación pequeña como Uruguay, la necesidad de mostrarse al mundo es mayor.

Es cierto que hay un factor que ayuda: el fútbol. La fama de la celeste en todo el mundo permite que nos ubiquen en el mapa. Eso es indiscutible y sería tonto no aprovecharlo. Pero eso no es todo.
La diplomacia con fines comerciales es tan importante como la política y, muchas veces, exige más a los funcionarios de un gobierno. Incentivar el comercio se parece mucho a tejer una relación de amistad entre dos.

Más allá de la agenda oficial de este viaje, cargada de reuniones y compromisos –por lo que pudimos ver–, está la continuidad de las relaciones con los tres países que visitará el presidente.

En lo referido al sector agropecuario, el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Tabaré Aguerre, participará de dos ferias de la alimentación: la ProdExpo en Moscú y la Fruit Logística, en Berlín.

Rusia ha sido un socio comercial importante para Uruguay, si bien acontecimientos económicos –como la devaluación del rublo y la caída del precio del petróleo– sumados a la crisis política con la Unión Europea (UE) y EEUU –que derivó en sanciones y bloqueos luego de la anexión de Crimea– han provocado una crisis económica y un derrumbe importante del intercambio.

No hay que olvidar que Rusia es el principal comprador mundial de fruta cítrica y que, en el caso de Uruguay, fue en 2012 el principal destino de la carne vacuna, así como sigue siendo el primer comprador de manteca uruguaya.

Es importante para esa relación comercial que Uruguay diga presente en una nueva edición de la ProdExpo, ahora que las cosas no van tan bien para los rusos. Es una señal de amistad, de que ya vendrán tiempos mejores.

No hay que olvidar que la Federación Rusa aprobó la compra de carne vacuna de alta calidad –una Hilton y una 481 europeas al mismo tiempo, para que se entienda–, sin cupo. Es decir, sin tope. Que no se ha podido desarrollar por la crisis que padecen los rusos.

Para ponerle números al bajón bastaría citar los montos de las principales exportaciones uruguayas de origen animal a Rusia: de US$ 259,7 millones en 2014 a US$ US$ 81,8 millones en 2016, según datos del MGAP a los que accedió El Observador. El saldo de la balanza comercial fue de US$ 55,46 millones en 2016, producto de exportaciones por US$ 97,8 millones e importaciones por un valor de US$ 42,34 millones.

Hay muchos temas en marcha entre ambos países en materia agropecuaria, como la producción de semillas, pasturas y genética vacuna, entre otros, para engrosar el comercio futuro.

Las relaciones comerciales entre los países llevan mucho tiempo construirlas y más aún consolidarlas. Pero lo concreto es que en un escenario internacional tan lleno de trabas, es muy importante el contacto cara a cara con los socios comerciales.

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