El costo de confiar en Venezuela

La deuda que Venezuela se niega a pagar a los exportadores uruguayos está envuelta en una inexplicada contradicción estatal

La deuda que Venezuela se niega a pagar a los exportadores uruguayos está envuelta en una inexplicada contradicción estatal. El canciller Rodolfo Nin Novoa reveló que, además de los US$ 100 millones adeudados al alicaído sector lechero, el régimen del presidente Nicolás Maduro debe US$ 30 millones más en exportaciones impagas en otros rubros, como fármacos, productos veterinarios y transformadores. Ante el fracaso de gestiones del gobierno y empresarios con el embajador chavista Julio Chirino, el gobierno reclama ahora que intervenga el Grupo de Alto Nivel (GAN), formado el año pasado por Maduro y el presidente Tabaré Vázquez para asegurar relaciones comerciales normales.

Pero la normalidad se ha esfumado por el incumplimiento venezolano y el traspié del pago de ANCAP a Pdvesa. El ente uruguayo, con aprobación del Senado, acordó hace ocho meses con la petrolera venezolana lo que pareció un buen negocio. A cambio de una cancelación al contado de una deuda por compra de petróleo, ANCAP desembolsó US$ 267 millones, con una quita importante sobre los US$ 430 millones que debían pagarse a plazos. Aquí comenzaron los reveses. Vázquez anunció que el pago de ANCAP quedaría depositado en la sucursal uruguaya del banco venezolano Bandes en un fideicomiso para ser usado en saldar las deudas del gobierno venezolana con los exportadores uruguayos.

Pero los millones marcharon, en cambio, a un banco en China. La única e insuficiente explicación oficial, dada por el ente, fue que se hizo a pedido de Pdvesa. Pero cuando Vázquez aseguró que el dinero permanecería en Uruguay tiene necesariamente que haber actuado con acuerdo del gobierno venezolano. Sin embargo, ANCAP adujo obedecer una instrucción de Pdvesa, dejando mal parado al presidente. Incluso Nin Novoa explicó que el gobierno fue “sorprendido en su buena fe”, lo que torna aun más confuso el cambio de destino de los fondos resuelto por ANCAP. Alguien erró en todo este proceso, que sigue sin aclararse.

El resultado del intríngulis es que el gobierno enfrenta ahora salir a rescatar a los productores lecheros con recursos fiscales. Es cierto que hay una cuota de responsabilidad de los exportadores uruguayos, que le vendieron a un gobierno carente de credibilidad, atraídos por precios superiores a los de los mercados internacionales en lechería. Al régimen venezolano poco le importa comprar caro si no piensa pagar lo que debe. Pero esa previsible actitud del chavismo no ayuda a echar luz sobre el misterio del trasiego de los millones desembolsados por ANCAP, aduciendo instrucciones de Pdvesa y al revés de lo afirmado por Vázquez. Aunque se reúna el GAN, nada indica que el arruinado régimen de Maduro cumpla ahora los compromisos de pago de que ha renegado.

Se anuncia la intención de nuestro gobierno de endurecer su posición ante el de Venezuela, despertando tardíamente de la ingenua complacencia frenteamplista de casi 15 años con el chavismo. Es como cerrar la tranquera después de que se escapó el ganado, tropiezo previsible desde que el expresidente José Mujica acompañó el absurdo ingreso de la Venezuela chavista al Mercosur en 2012, a expensas de la paralela suspensión de Paraguay. Vázquez había ensalzado el acuerdo de ANCAP como “oxígeno puro” para la lechería. Pero el oxígeno terminó vaporizándose en un banco en China por motivos que siguen exigiendo explicación, por respeto a la prometida transparencia gubernamental. Y ahora se descubren nuevos adeudos no documentados del régimen chavista.


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