El crimen le cuesta US$ 460 por año a cada uruguayo según el BID

El impacto económico del delito en Uruguay representa US$ 1.592 millones al año, es decir 2,3% del PIB

Ni Medio Oriente, ni África Subsahariana. La región más insegura del mundo, es, por lejos, América Latina y el Caribe. Es aquí donde se concentran el 33% de los homicidios del mundo y apenas el 9% de la población mundial.

Un estudio elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicado hoy en base a datos de 2014, estima que el crimen y la violencia en América Latina y el Caribe tienen un costo de US$ 261.000 millones, lo que equivale al 3,55 % del PIB de la región, y al 30% de los ingresos de su población más pobre.

El costo del crimen, según este estudio, se forma de la suma de lo que los estados gastan en policía, cárceles y justicia penal, un estimado de lo que gastan los privados para protegerse y los costos sociales de la victimización letal y no letal –ítem que incluye lo que las víctimas de los delitos dejan de percibir si mueren, o los gastos que tienen por las secuelas de un delito en caso de sobrevivir, y en el que a su vez se contabiliza el salario que dejan de cobrar los presos por estar privados de libertad–.

El informe, que se titula "Los Costos del Crimen y la Violencia en América Latina y el Caribe", señala que a pesar de los progresos que esta región ha vivido en la última década, el crimen no ha parado de crecer, y su costo asociado supera largamente al de los países desarrollados, como Alemania (1,34% del PIB), Canadá (1,39%), Reino Unido (2,55%) y Estados Unidos (2,75%).

Pero América Latina y el Caribe es una región extremadamente heterogénea. Mientras en países como Honduras o El Salvador, el costo del crimen llega al 6,51% y 6,16% del PIB respectivamente, para Uruguay representa 2,23% y para México 1,92%. Lo que hace que México tenga un costo del crimen más bajo que Uruguay, pese a tener una tasa de homicidios superior –17 por cada 100 mil, frente a 8 por cada 100 mil–, es la diferente forma en que se expresa el gasto, explicó a El Observador la editora del informe, Laura Jaitman.

Es decir, que mientras que el costo del 1,92% del PIB de México está representado fundamentalmente con el factor de victimización, el 2,23% de Uruguay (que en dinero representa US$ 460 per cápita) está principalmente explicado por la inversión del Estado, apuntó Jaitman.

"En Uruguay el gasto público en seguridad es igual al promedio de la región (1,51% del PIB), a pesar de que las tasas de homicidios son casi un tercio", destacó la especialista.

De todas maneras, Jaitman dijo que estos datos no permiten concluir que la inversión en Uruguay es demasiada para la proporción de delitos, aunque pueden servir de insumo para medir la eficiencia de las políticas públicas, agregó.

Cárceles abarrotadas

Según explica el informe, el encarcelamiento supone dos tipos de costos: por un lado, lo que se destina a la administración y mantenimiento de la infraestructura de las prisiones, y por otro el costo social que supone los ingresos que no percibe la población carcelaria. Este dato surge de calcular el ingreso que recibe la población de similar edad y nivel socioeconómico, los cuales estarían aportando al PIB si no estuvieran recluidos.

Entre 2010 y 2014 en gasto en mantenimiento y administración de cárceles en la región pasó de US$ 4.318 millones a US$ 7.832 millones, mientras que el costo por inactividad de sus reclusos pasó de US$ 5.800 millones a US$ 8.400 en el mismo período.

En Uruguay el costo de estos ítems representa el 0,43% del PBI (US$ 218 millones). De hecho, ese porcentaje está por encima del promedio regional (0,39%), y supera largamente al costo de Guatemala (0,13%) o Brasil (0,20%), ambos países con tasas de homicidios superiores a las de Uruguay. Por el contrario, tienen costos superiores asociados a cárceles países como Barbados (0,71%), Bahamas (0,65%) y Chile (0,57%). En este caso la comparación es menos evidente, mientras Barbados tiene la misma proporción de homicidios que Uruguay (8 cada 100 mil), Bahamas lo supera ampliamente (33 cada 100 mil) y Chile lidera como el país con menos asesinatos (4 cada 100 mil).

El informe destaca que mientras que en América Latina y el Caribe la población reclusa aumentó en forma exponencial entre 1995 y 2012, pasando de 101,2 a 218,5 reclusos cada 100.000 habitantes, el crimen aumentó más aún en este período, y las tasas de homicidios regionales se duplicaron, pasando de 13 a 26 homicidios por 100.000 habitantes.

Eso "arroja serias dudas sobre el correcto funcionamiento de estos efectos anti-delictuales" en la región, agrega el informe. La tasa de hacinamiento (que en la región ronda el 64% y en Uruguay el 8,7%, según el estudio) y las situaciones violentas dentro de la cárceles, hacen que estas se conviertan en lugares para delinquir, por lo que termina limitando las posibilidades de rehabilitación, concluye el informe.


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