El debate científico de la sal

Dentro de las investigaciones sobre el tema hay dos posturas que no logran reconciliarse

El debate sobre los peligros de las dietas cargadas de sal puede ser uno de los más polarizados de toda la ciencia.

De un lado, los científicos advierten ominosamente que la mayor parte de los estadounidenses se están matando con sal. Por otra parte, hay científicos que insisten que la mayor parte de los estadounidenses está bien.

La incapacidad de resolver esta pregunta puede resultar llamativa. Es una pregunta con consecuencias mortales, al menos de forma potencial. ¿Cuánta sal es saludable? Dadas las maravillas de la tecnología, parece ser una pregunta fácil.

Ahora una revisión de cientos de estudios sobre el tema indica que la incapacidad de llegar a un consenso se debe en parte al hecho de que los dos grupos de científicos operan, en esencia, en universos científicos paralelos.

En uno, los científicos escriben estudios sobre los peligros de nuestro consumo de sal, y típicamente citan a otros estudios que marcan la misma conclusión. En el otro, los científicos escriben estudios rechazando o minimizando el peligro, y típicamente citan estudios que están de acuerdo con su posición.

Mundos paralelos

Ludovic Trinquart, quien realizó un estudio junto a sus colegas David Merritt Johns y Sandro Galea, dice que los datos muestran qué tan polarizado se ha vuelto el debate de la sal, considerando que los científicos rara vez se refieren a investigaciones que ponen en duda sus resultados.

"Encontramos que la literatura publicada tiene poca huella de la controversia que se desarrolla, conteniendo por el contrario dos líneas académicas distintas y opuestas", según la publicación de un grupo de investigadores de las Universidades de Columbia y Boston, publicado por el International Journal of Epidemiology.

Trinquart y sus colegas también llamaron la atención sobre otro factor que podría significar un problema incluso más profundo en la investigación sobre la sal. Parece que los científicos no pueden ni siquiera ponerse de acuerdo en qué debería ser contado como evidencia.

Este hallazgo procede del relevamiento de diez "reseñas sistemáticas" de la evidencia que se puede habían utilizado. En las reseñas sistemáticas, los científicos reúnen todas las investigaciones primarias sobre un tema y, en efecto, las toman todas en consideración como una unidad. Pero parece que existe un amplio desacuerdo en que investigaciones deben ser incluidas en una reseña sistemática. Si una investigación fue seleccionada para una reseña sistemática, es más que probable que no haya sido seleccionada para otra, determinaron los investigadores.

"No hay acuerdo o hay muy poco en qué debería ser considerado evidencia, dice Trinquart.

Sin saber que decir

Qué es lo que deberían decirle exactamente los gobiernos y otras organizaciones de salud pública a la gente sobre la sal ha sido el foco de un intenso debate en los últimos años. El gobierno estadounidense, a través de las guías dietarias y la Asociación Americana del Corazón, han advertido que el público consume un exceso de sal, y que esto incrementa el riesgo de hipertesión arterial, infartos y enfermedades cardíacas.

De todas maneras, la investigación en los últimos años a cargo de algunos científicos prominentes ha generado dudas sobre estas advertencias.

Mientras que los defensores de las restricciones a la sal suelen atacar a sus oponentes diciendo que la industria alimenticia ha financiado sus esfuerzos, en verdad algunos puntos clave de la investigaciones no fueron pagados por los intereses corporativos. La nueva investigación no refiere a qué estudios han sido financiados por la industria. Pero los investigadores dijeron que su reseña encontró evidencia de sesgos entre los científicos reticentes a cambiar su punto de vista a la luz de los nuevos hechos.


Fuente: Peter Whoriskey /The Washington Post