El debate del año

Hillary vs Trump: un choque para alquilar balcones

Hillary Clinton y Donald Trump se verán las caras esta noche por primera vez en la campaña presidencial, cuando se enfrenten en Long Island para el primero de tres debates que sostendrán de aquí a los comicios del 8 de noviembre.

Será, por mucho, el debate más visto en la historia política de Estados Unidos, con niveles de rating similares a los del "Super Bowl", como se le llama a la final del campeonato de fútbol americano, el evento más sintonizado del país que cada año bate un nuevo récord de audiencia.
Así, este año el Super Bowl tendrá un competidor inesperado: Se estima que 100 millones de televidentes norteamericanos verán hoy el primer duelo verbal entre la candidata demócrata y su rival republicano.

El esperado evento se transmitirá desde la Universidad de Hofstra, a 50 kilómetros de Manhattan; y será moderado por Lester Holt, el famoso presentador de NBC Nigthly News, el noticiero de mayor audiencia del país.

No deja de ser curioso que el debate despierte tanto interés, puesto que tanto Trump como Hillary son los aspirantes a la Casa Blanca que han llegado a estas instancias con la imagen más negativa desde que se miden estas percepciones. Seguramente el magnetismo televisivo que el magnate siempre ha sabido proyectar (algo que en la interna republicana llevó los debates a niveles de audiencia históricos) tenga mucho que ver con ello.

Pero también ambos candidatos se han proferido gruesos epítetos y descalificaciones en una campaña jalonada por las divisiones, la retórica incendiaria y las reacciones crispadas. Y el morbo siempre rinde dividendos en el "minuto a minuto".

Trump ha venido ganando mucho terreno en las últimas semanas; y se ha puesto prácticamente a la par de su rival en los sondeos. Algunas de las últimas encuestas, como la de Fox News, lo llegan a ubicar un punto por encima, 46% contra 45% de Hillary. La última de ABC News/Washington Post, en cambio, le da 49% a ella, y 47% a Trump.

En cualquier caso, la contienda se ha vuelto muy pareja, dentro del margen de error; y eso significa que el llamado "momentum" (el impulso, ese efecto empuje que en toda carrera produce la remontada) estaría hoy del lado del republicano.

Esto hace que el choque de hoy cobre aun mayor relevancia. Si alguno de los dos es capaz de alzarse con una victoria clara y contundente (cosa difícil de establecer en los debates), es posible haya noqueado a su rival sobre las piernas, y este ya no pueda recuperarse antes de la elección.

Por otra parte, dado el carácter impulsivo e impredecible de Trump, cualquier cosa podría pasar. El magnate tiene mejor manejo de las cámaras que Hillary; pero deberá mantener la calma y no incurrir en las descalificaciones que se permitió durante la interna de su partido. Ahora tendrá enfrente a una mujer, y esos desplantes no se ven nada bien con una dama. De hecho, el peor momento de Trump en los debates republicanos fue cuando atacó a Carly Fiorina. Si bien cuando arremetía sañudamente contra los demás candidatos, eso le daba buenos dividendos, y muchos hasta lo disfrutaban, el duro entredicho con Fiorina le costó varios puntos en las encuestas.

Hillary, en cambio, tiene margen para atacar. Y así lo entienden sus asesores, que han revelado que entrenaron a su candidata para descalificar a Trump, tratar de "sacarlo de las casillas", y ella mostrarse presidencial. Pero deberá evitar ponerse todo el tiempo a la defensiva, como se la vio en los debates con Bernie Sanders, o quejosa, como ha estado en los últimos días de campaña.
Como sea, el de esta noche promete ser un gran enfrentamiento, un combate para alquilar balcones.


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