El defensor de los inmigrantes que ahora enfrenta a su propio agente de deportación

Ravi Ragbir ayudó a migrantes en Nueva York, pero ahora enfrenta un juicio que lo puede dejar fuera del país

Durante años Ravi Ragbir ayudó a cientos de inmigrantes en Nueva York, conectando iglesias, sinagogas y mezquitas con extranjeros sin papeles que precisan apoyo. Pero este jueves, este neoyorquino nacido en Trinidad y Tobago puede ser detenido y deportado.

A las 10 de la mañana, Ragbir, un exconvicto con una orden de deportación pendiente hace 15 años, entrará a la corte migratoria de Manhattan para su chequeo anual con un agente de deportación.

Será acompañado a su cita en el 9º piso por una veintena de personas, incluidos su esposa estadounidense, abogados, funcionarios locales electos y rabinos y sacerdotes de la organización interreligiosa que dirige, la New Sanctuary Coalition (Coalición Nuevo Santuario) de Nueva York, que ayuda a inmigrantes desde 2007.

No sabe si saldrá en libertad, y si alguna vez volverá a caminar por las calles del país en el que ha vivido más de 25 años.

"Este puede ser el fin", dijo a la AFP este hombre alto y delgado de unos 40 y pocos años, que reflexiona antes de pronunciar cada palabra y lleva su largo cabello canoso recogido en una cola.

Cientos de personas prometieron manifestarse en su apoyo el jueves en una plaza cerca de la corte migratoria y caminar junto a él hasta la puerta del tribunal.

Prioridad

Ragbir llegó legalmente a Estados Unidos con un permiso de trabajo hace 25 años y tramitó luego una "green card" o residencia permanente. Hasta ahora se salvo de la deportación gracias a varios aplazamientos, el último de los cuales expira en 2018.

Pero todo puede cambiar este jueves, ya que Ragbir y miles de inmigrantes como él son el principal blanco del presidente Donald Trump, que quiere expulsar inmediatamente del país a extranjeros con antecedentes penales que ya recibieron una orden de deportación.

"Mi esposa lloró todo el día el 9 de noviembre", luego de la elección de Trump, "y muchas veces después porque sabía las consecuencias. Es una abogada migratoria, y sabía el impacto que esto tendría", contó Ragbir.

"No siento nada ahora. Si sintiese algo, sería terror", porque "puede ser que no salga" de la corte migratoria, dijo este hombre que tiene su despacho en la iglesia bautista Judson Memorial, en el barrio de Greenwich Village.

Condenado por cometer en 2001 un delito de transferencia bancaria fraudulenta cuando trabajaba en una empresa que otorga hipotecas, Ragbir pasó tres años en prisión domiciliaria y dos en una cárcel federal.

Al ser liberado, pasó dos años más detenido en Nueva Jersey y Alabama, a la espera de ser deportado. Pero sus abogados apelaron hasta la última instancia, la Suprema Corte, que declinó juzgar el caso. Mientras duró la apelación, debió llevar tobillera electrónica y reportarse ante un agente migratorio tres veces por semana.

Aunque cumplió su pena y tiene una esposa y una hija estadounidenses, el gobierno no quiere normalizar su estatus migratorio. Ragbir no puede salir del país porque luego no lo dejarían entrar.

"El poder del perdón"

La alianza interreligiosa que dirige, New Sanctuary Coalition, cree que nadie debe ser deportado. Entrena a decenas de voluntarios para que acompañen a los inmigrantes a sus reuniones con agentes migratorios, y eso disminuye las chances de que sean expulsados del país, asegura Ragbir.

Más de un centenar de iglesias, sinagogas y mezquitas integran la New Sanctuary Coalition en la ciudad de Nueva York, un número que se ha disparado desde la elección de Trump. Más de 20 de ellas están dispuestas a otorgar santuario físico a los inmigrantes, como último recurso en caso de redadas.

"Somos religiosos y creemos en el poder del perdón. Nuestra organización fue fundada para ofrecer santuario a personas con antecedentes penales, que nadie quiere defender", explicó la pastora Donna Schaper, que dirige la iglesia bautista Judson y que acompañará a Ragbir a su reunión con el agente de deportación.

La organización, fundada en 2007 y que existe también en muchas otras ciudades estadounidenses, se inspiró en el "movimiento santuario" de los años 80' que enlistó iglesias para transportar, alojar y esconder refugiados que huían de las guerras civiles en El Salvador y Guatemala.

Tras la elección de Trump, Schaper confiesa que se siente "devastada". "Vamos a rezar para que el gobierno recupere el sentido común y no expulse a personas que dan tanto a otras", dijo la pastora en su sermón del último domingo.


Fuente: AFP

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