El delicado equilibrio del agro

La estructura de costos de gasoil, energía y el dólar congelado a $ 28 son incompatibles con el crecimiento. Eso no lo cambia un verano favorable
Tras 15 años de vaivenes violentos, los precios de las materias primas han pasado a una situación estable. Algo similar a la lógica del siglo XX, en el sentido de que las oscilaciones serán ahora breves. Sería arriesgado esperar precios más altos que los actuales.

Y la fuerte demanda también permite suponer que los precios mantendrán los niveles. Lo que hay actualmente es lo que llega para quedarse.

Esto abarca a todas las materias primas. El petróleo, que tuvo su equilibrio en el siglo XX en los US$ 20, tuvo luego su pico arriba de US$ 100 para caer luego a US$ 30, tiene ahora su equilibrio cerca de US$ 50.

En la soja, el cultivo clave del Mercosur los precios que pasaron de los US$ 200 por tonelada en el siglo XX a US$ 500 y más en los años dorados de las materias primas, aterrizaron a US$ 300 para equilibrarse sobre los US$ 350, que es lo que cobrarán aproximadamente los productores uruguayos por esta cosecha.

Las referencias actuales llegan para quedarse. El precio de exportación de la carne vacuna, que saltó de US$ 1.500 a US$ 4.000, desde ahí se ha estabilizado en los US$ 3.400.

Precios mejores que los del siglo XX, porque la estabilidad actual es con una población mundial mucho mayor, con una clase media y urbanización muchísimo más importante y con una parte del continente asiático que consume una dieta mucho más importante en proteína.

Los precios actuales de todos los productos principales del agro resultan extremadamente exigentes y en relación a los costos la agricultura se ha convertido en una actividad de alto riesgo. Para cubrir los costos hay que lograr rendimientos excepcionalmente altos.

Y eso se ha notado en un crecimiento muy bajo según las cifras oficiales para 2016 y lo que se espera para 2017. Parte del freno que ha tenido el conjunto de la economía.

Algunos rubros están más que ajustados. En particular en los cultivos de invierno, en el trigo por ejemplo. El precio del cereal va a quedar bajo por mucho tiempo. Europa no se va a permitir que el trigo suba por una razón política.

Los grandes importadores son los países árabes, con Egipto a la cabeza. Una suba del precio del trigo es muy desestabilizadora en Medio Oriente. Entre subsidiar a unos pocos miles de agricultores europeos o a muchos miles de refugiados, los europeos soportarán bien los bajos precios del trigo. Lo mismo los rusos que tienen en el trigo un factor de influencia política en Medio Oriente. A nadie le sirve un precio alto de un grano tan básico y tan sensible políticamente.

Y eso en Uruguay significa cosechar cerca de 4.000 kilos para cubrir los costos. El rendimiento promedio en años buenos es 3.600 kilos por hectárea. Solo van quedando las mejores zonas y los productores más arriesgados.

La lechería no escapa de la nueva lógica de equilibrios y lo sufre. El envío a seguro de paro recorre Uruguay de oeste a este.

Los ganaderos también tuvieron un gran verano. La sucesión de lluvia y sol generó un desarrollo de pasturas como nunca. Pero el precio del ganado va a la baja y con un dólar congelado en $ 28 los números tampoco cierran. Mucho volumen producido para no conseguir margen. Como en el trigo.

En abril pasado el agro tuvo su momento más crítico. Viene intentando una recuperación que va de la mano con el ciclo económico, escalón tras escalón. Si se confirman las cosechas que se han aprontado, el agro dará una buena mano al conjunto de la economía este año.

Prolongará el impulso que da el turismo en el primer trimestre. Soja y ganadería sostendrán el segundo y tercer trimestre. Y en la primavera la lechería puede dar un impulso adicional.

Pero mientras eso se observará en los números macro, a nivel de los predios esa mayor facturación se trasladará en combustibles, energía eléctrica, fletes, impuestos, salarios y los márgenes serán mínimos. Si la lectura de ese envión derivado del coraje de los productores y las lluvias del verano es más impuestos o más tarifas, el derrumbe será difícil de evitar.


El agro está en un fino equilibrio. Viene compensando a productividad una situación estructural de márgenes más que ajustados. Pero será difícil que siga creciendo más allá del empuje de la cosecha de soja de este año.

El crecimiento de la faena de vacunos tiene un componente importante de hembras que no puede sostenerse. La lechería se recuperará en la primavera, pero ya quedan menos tamberos.

La estructura de costos de gasoil, energía y el dólar congelado a $ 28 son incompatibles con el crecimiento de mediano plazo. Eso no lo cambia un verano favorable.

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