El delivery montevideano que entrega letras de canciones para denunciar su situación laboral

Maltratos, robos y enfrentamientos constantes en el tránsito: cómo es ser repartidor en Montevideo
En Uruguay existen 1400 conductores de motocicleta que se dedican al reparto, según los últimos datos de la Encuesta Continua de Hogares; 650 trabajan en Montevideo. Uno de ellos es Diego Mainé, un hombre de 41 años que se dedica a repartir comida por delivery desde una empresa tercerizada que es contratada por diversos restaurantes. Lo que hace distinto a Mainé de los otros 1399 repartidores en la capital del país es que, además de comida, reparte canciones a sus clientes.

Mainé dijo a El Observador que considera que "hay muchas cosas que no están bien en la sociedad" y es necesario denunciar y hacerlas públicas. La situación laboral de los delivery y la forma en que son tratados por los clientes es una de ellas, por eso utiliza el arte para canalizarlo. Por este motivo es que en las últimas semanas repartió entre 90 y 100 versiones impresas de su letra 'Deliverys', una canción que habla del "pequeño mundo de los repartidores" para que "la gente entienda más cómo es el trabajo y sea más empática". Fue precisamente el destrato de los clientes y la cantidad de prejuicios que la sociedad tiene sobre ellos lo que lo llevó a escribir la canción.

Somos los Deliverys; vamos, así vos no salís.
Quedate en tu casa muy tranquilo.
A contramano puedo ir; sin intención de transgredir.
Aquí lo que importa es el buen servicio.

La división de Inspección General de Trabajo del Ministerio de Trabajo publicó en diciembre de 2015 un informe en el que rinden cuentas sobre una serie de operativos de control y fiscalización de la normativa laboral en este sector de actividad. En uno de los operativos se fiscalizó la situación laboral de 136 conductores de motos de reparto en 67 empresas diferentes. Según el informe, 28 empresas no presentaron la Planilla de Control de Trabajo y 24 no dieron de alta en Banco de Previsión Social a su personal.

Si bien Mainé dijo a El Observador que su situación laboral "está regularizada", no ocurre con lo mismo con "muchos otros compañeros". De todas formas, él siempre trata de "dar un buen servicio" y asegura que si en la calle se cometen infracciones es "por pensar en el cliente". Mainé opina que tanto él como sus colegas sienten la carga y la responsabilidad de ser una parte fundamental de "un servicio integral". "Si la comida llega fría o muy tarde también estamos estropeando el trabajo del compañero que la cocinó", explicó. En una noche entre semana, Mainé hace un promedio de 20 repartos en cinco horas. "Yo reparto tranquilo, tengo compañeros que hacen el doble, pero yo prefiero volver a mi casa al final del día", aseguró.

Arriesgo mi vida pa´ que te llegue caliente un chop suey
y encima a veces no me das propina.
Sobrevolamos la ciudad; expuestos a un golpe mortal;
entre accidentes o alguna rapiña.

Según el informe de la Inspección General de Trabajo, el 67% de los trabajadores fiscalizados han tenido accidentes con esta actividad. Por su parte, de los 991 accidentes de tránsito laborales registrados en el último año, 359 corresponden a accidentes de moto. De estos, cuatro requirieron internación en CTI y uno murió.

"A mí ya me robaron la moto una vez", dijo Mainé a El Observador y explicó que no se quedó sin trabajo porque paga el seguro correspondiente todos los meses, de su bolsillo. "Somos una presa jugosa para los chorros", reconoce. El repartidor agregó que el vehículo es una de sus únicas pertenencias materiales y si no la cuida él, nadie lo hará. "Por ese motivo, muchas veces no podemos subir a los apartamentos a entregar la comida, por miedo a que nos roben todo", contó. Esto le ha generado muchos encontronazos con los clientes, y uno de ellos le costó que lo suspendieran de repartir en una conocida pizzeria en Pocitos.

La nafta me la pago yo; el seguro corre por mí;
y si entra al taller ya ni te digo...
También debo reconocer: hay compañeros que se creen que son Supermanes sobre dos ruedas.

El informe de la Inspección General de Trabajo da cuenta que, en lo que refiere al vehículo, en casi todos los casos es propiedad del trabajador, quien "generalmente" asume los costos del combustible y mantenimiento.

Maine explicó a El Observador que le pagan un promedio de 80 pesos la hora de trabajo. En cuanto a las propinas, las empieza a contar cuando descuenta el valor de la nafta y el mantenimiento de la moto. "Yo solo le pido a la gente que nos mime un poco más y no hablo de más propina, hablo de gratitud y empatía con nuestra situación", concluye el repartidor.

Porque somos los Deliverys. Vamos , así vos no salís.
Quedate en donde estas; voy en camino.

Letra completa de Deliverys

Somos los Deliverys; vamos, así vos no salís.
Quedate en tu casa muy tranquilo.
A contramano puedo ir; sin intención de transgredir.
Aquí lo que importa es el buen servicio.

Arriesgo mi vida pa´ que te llegue caliente un chop suey
y encima a veces no me das propina.
Sobrevolamos la ciudad; expuestos a un golpe mortal;
entre accidentes o alguna rapiña.

Hay gente que te pide que le subas el pedido
hasta el octavo piso porque "no pueden bajar".
La moto queda sola, esperando que yo vuelva.
A ellos no les importa que a mi me puedan robar.

Entonces les explico de que por favor entiendan.
Que hagan el esfuerzo de ponerse en mi lugar.
La cosa no está fácil en la jungla, aquí afuera.
Si te pido que bajes no es falta de voluntad.

Somos los deliverys. Vamos así vos no salís.
Quedate en donde estás voy en camino.
El frío me lo como yo; la lluvia me moja a mí;
y en el temporal de viento hay más peligro.

La nafta me la pago yo; el seguro corre por mí;
y si entra al taller ya ni te digo...
También debo reconocer: hay compañeros que se creen que son Supermanes sobre dos ruedas.

A mi nada me va a pasar; soy muy bueno al manejar;
mírame; voy sin casco y fumando.

Porque somos los Deliverys. Vamos , así vos no salís.
Quedate en donde estas; voy en camino.






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