El desafío de la diplomacia uruguaya en tiempos violentos

Uruguay asumirá la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU en mayo, justo cuando el conflicto sirio abre un nuevo capítulo en las relaciones internacionales
No son días fáciles para el representante uruguayo ante Naciones Unidas, el embajador Elbio Rosselli. Además de estar preparando la presidencia uruguaya en el Consejo de Seguridad, tuvo una agenda cargada de reuniones a raíz del ataque con armas químicas perpetrado en Siria y la ofensiva estadounidense que castigó al gobierno de Bashar al-Assad por ese hecho.

Rosselli dijo a El Observador que lo más importante en este momento ha sido "descomprimir la situación" y procurar que los decíbeles bajen en el Consejo de Seguridad.

La ofensiva del gobierno de Donald Trump abrió un nuevo capítulo en el conflicto sirio en tanto que marca un parámetro de acción que estuvo ausente durante la administración de Barack Obama.
Trump recibió el apoyo de varios de sus socios occidentales, entre ellos siete países del sur de la Unión Europea quienes ayer se reunieron en Madrid.

No fue el caso del gobierno uruguayo. Rosselli dijo "mirando a los ojos a la embajadora norteamericana" (Nikki Haley) que entendía que el ataque unilateral había sido ilegítimo. En este sentido, Uruguay junto a los otros nuevos miembros no permanentes del Consejo pidieron investigar para saber qué fue lo que realmente ocurrió en Siria y quien es el autor del ataque que incluyó el uso de armas químicas contra la población civil.

Estados Unidos alegó que tenía evidencia de que el ataque había sido perpetrado por fuerzas pertenecientes al régimen, pero el diplomático uruguayo entiende que aún no se presentaron esas pruebas. "Cada uno tiene sus propios prejuicios. Pero hay que demostrarlo", acotó.

Rosselli entiende que no hay otro futuro para Siria que no salga de un acuerdo negociado entre la oposición y el gobierno. Por eso insistió en la necesidad de que se suspendan las hostilidades como elemento imprescindible para que las partes vuelvan a la mesa de negociación.

"La solución solo puede ser política. Si Assad se tiene que ir, lo hará como producto de una negociación, pero entrar en una negociación pensando de antemano en la salida de Assad es avanzar tres casilleros", dijo el diplomático uruguayo quien recordó los efectos nefastos del cambio de régimen en Irak y Libia.

El enviado especial de Naciones Unidas para Siria, Staffan de Mistura, logró hace pocos días tener a las dos partes sentadas frente a frente por primera vez en seis años de conflicto. El acercamiento inédito se vio interrumpido por la tensión internacional. Sin embargo, los esfuerzos multilaterales por buscar una salida negociada para Siria siguen su curso.

Los ministros de Relaciones Exteriores del Grupo de los 7 (G7) se citaron ayer y hoy en la localidad italiana de Lucca para intentar reactivar las negociaciones y presionar a Rusia, el mayor aliado del régimen de Damasco.

Antes del encuentro, el ministro de Exteriores británico, Boris Johnson, instó en declaraciones a la prensa al presidente ruso, Vladimir Putin, a retirar el apoyo al "venenoso" presidente sirio, Bashar al Assad.

"Es momento de que Vladimir Putin haga frente a la verdad sobre el tirano que está apoyando", dijo Johnson, según un vocero de la cancillería británica.


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