El desembarco de Prince en internet

Entre la traición a lo que el artista había querido en vida y la posibilidad de acceder a su obra, por el bien común
Cuando se difundió la sorpresiva muerte de Prince, el 21 de abril del año pasado, a los medios les fue muy difícil ilustrar sus notas de la manera que se ha hecho habitual en internet; no había videos en YouTube para mostrar al músico en acción y era imposible hacer playlists de sus mejores canciones a través de los sitios de streaming.

Uno de los artistas pop más trascendentes de fines del siglo XX no tenía presencia digital.
Ese vacío seguramente contribuyó a que para mucha gente nacida después de la década de 1980, Prince fuera una referencia lejana. Su nombre siempre estuvo en boca de los músicos más variados, de Beyoncé, Rihanna y Kanye West a Beck, Eric Clapton o Bruce Springsteen, pero en tiempos donde estamos acostumbrados a tener toda clase de información a un solo clic de distancia, acceder a su música era algo esquivo.

Prince dedicó bastante energía en la década del 90 a luchar por el derecho a la propiedad de su obra (algo no tan obvio en la industria musical), lucha que llevó a ciertos extremos como cambiar su nombre por un símbolo impronunciable o lanzar una cantidad de discos seguidos para desembrazarse de un contrato que juzgaba abusivo. Al comenzar el nuevo siglo enfocó esa lucha a internet, un medio que siempre miró con desconfianza. Su negativa a compartir su música en YouTube y demás plataformas digitales, por la poca o nula paga de regalías y por la pobre calidad de sonido de los archivos mp3 también fue radical. El artista y sus representantes fueron extremadamente celosos en vigilar y castigar a todo usuario que subiera su música sin autorización.

En los últimos años Prince había llegado a un acuerdo con la plataforma Tidal, que ofrece una calidad de audio superior a toda la competencia y además paga mayor porcentaje a los artistas.

Pero tras su muerte sus herederos entraron en negociaciones con Warner y con las distintas compañías de streaming y descarga digital. Finalmente el pasado 12 de febrero se anunció que el catalogo completo de Prince estaba disponible en todas las plataformas.

La noticia tiene su costado amargo, ya que se trata de una traición a las ideas del músico. Pero, por el otro significa que una de las obras más importantes de la música pop estará disponible para millones de personas en todo el mundo.

Y qué obra. Es difícil exagerar cuando se habla de Prince, quien fue uno de los músicos más versátiles que hayan existido, alguien que expandió los límites del pop, que trascendió las barreras raciales y que ayudó a romper una cantidad de tabúes en la cultura popular. Su música siempre osciló de manera casi perfecta (al menos durante los 80's) entre el vanguardismo y la masividad, buscando la comunicación más amplia sin nunca comprometer la integridad artística.

Prince editó 39 discos de estudio durante su carrera, que comenzó en 1978 con el álbum For You, editado a los 19 años. A partir de Dirty Mind, su tercer disco editado en 1980, se convirtió en un artista masivo que marcó la década del 80 con su mezcla de rock, pop, funk, jazz, baladas , sicodelia y soul. Trabajos como Controversy (1981), 1999 (1982), Purple Rain (1984), Around the World in a Day (1985), Parade (1986) y Sign o' the Times (1987), todos producidos y arreglados por él, son cada uno más innovador y sorprendente que el otro, además de ser enormes éxitos comerciales. Durante esos años Prince también compuso hits para otros artistas como Sheena Easton, The Bangles o Sinead O'Connor.
En la primera mitad de la década de 1990 mantuvo su calidad intacta, aunque sus trabajos no tuvieron el mismo impacto cultural y comercial de la anterior década. Su personalidad se fue volviendo cada vez más errática a fines de la década y comienzos del nuevo siglo y aunque siguió produciendo mucha música no hubo grandes obras salvo unas pocas excepciones.

Pero en estos últimos años Prince pareció volver a ser relevante. Su inesperada muerte amplificó obviamente esa relevancia y revalorizó la importancia de su obra.

Quizás esta "traición" a sus ideas contribuya a los deseos del músico. A que una vez que se rescate o descubra su obra a través de Spotify o similares, queramos escuchar "la verdad" encerrada en sus CDs y discos de vinilo.

Prince en tres discos

Dirty Mind (1980)

Una corta colección de canciones pop minimalistas con toques new wave, pero haciendo obvia la raíz negra de esa música. El pop nunca habló de sexo tan directamente como lo hizo Prince aquí. Las canciones hablan de deseo explicito, sexo oral y hasta incesto, pero pese al nombre del álbum el sexo nunca es visto como algo sucio o vergonzante sino como celebración de la vida.

Purple Rain (1984)

El álbum que convirtió a Prince en una estrella pop, rivalizando con la popularidad de Michael Jackson, y marcó el sonido de los 80's. Además del tema que da nombre al álbum (y al film protagonizado por Prince) que es uno de los himnos de la década, tiene canciones excelentes como Let's Go Crazy, Darling Nikki y When Doves Cry.

Sign O' The Times (1987)

Un viaje por el mundo de la música pop (soul, rock, música electrónica, funk, jazz, blues, folk) con alguno de sus mejores temas (Sign O' The Times, The Ballad of Dorothy Parker, U Got the Look, The Cross). Su sonido moldeó gran parte del pop. Los sonidos de batería digital, el uso de samples y loops, y los arreglos vocales fueron una influencia enorme para muchos artistas.



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Andrés Torrón