El director uruguayo Guzmán García retrata el trabajo de un grupo de teatro comunitario en Mirando al cielo

El largometraje se podrá ver desde hoy en la Sala B del Auditorio Neilly Goitiño del Sodre

Policías contra criminales. Criminales contra policías. El enfrentamiento, al que se podría calificar como milenario si se lo concibe como la fuerza entre la autoridad y los agentes del caos, es el foco emocional de la trama Mirando al cielo, una obra montada por un grupo de teatro comunitario llamado Ateneos.

Mirando al cielo
también es el nombre del documental uruguayo dirigido por Guzmán García. La película, que se estrena hoy en la Sala B del Auditorio Nelly Goitiño (Av. 18 de Julio 930), registra los ensayos y el estreno de la obra de esa agrupación de actores no profesionales, al tiempo que muestra parte de sus vidas personales a través de los testimonios que ofrecen frente a la cámara en una serie de entrevistas.

Es el segundo largometraje de García como director. Su primer filme, también documental, fue Todavía el amor (2012), en el que investigó dentro un bar de Montevideo el vínculo afectivo entre las parejas que allí bailan milonga.

El realizador también ha trabajado en proyectos de mayor escala. Entre otros proyectos, fue coguionista y editor de los documentales Mundialito (2010) y Maracaná (2014), y actualmente se encuentra en la producción de Sangre de campeones, que narra la historia detrás de la victoria futbolística uruguaya en 1930. La película será un nuevo trabajo de García junto a los directores Sebastián Bednarik y Andrés Varela.

Mirando al cielo
, en tanto, representa el regreso del cineasta a un proyecto de una magnitud similar a la de Todavía el amor, aunque con un equipo y producción mayor. El presupuesto del documental fue de alrededor de US$ 100.000 entre los tres fondos que obtuvo a través de la Dirección del Cine y Audiovisual Nacional (ICAU).

Durante un año, García y un grupo de realizadores se adentraron con dos cámaras en los ensayos nocturnos de los integrantes del grupo Ateneos mientras preparaban la obra centrada en un grupo de reclusos y su vida en prisión, que luego presentaron en una doble función para amigos, familiares y conocidos.

Aunque a primera vista la premisa detrás del proyecto –contar el armado de una obra de teatro de forma cronológica– parecía sencilla, el director señaló en conversación con El Observador que el desafío fue mayor de lo que pensaba inicialmente. Para García, quien editó la película, el documental empezó a tomar su forma final luego de su rodaje.

Una vez en la fase de edición, algunas de las voces del elenco de actores principiantes tomaron fuerza y determinaron el resultado final de la película: un mosaico que une a la vocación artística con el drama personal de sus protagonistas.

Alcanzar la honestidad

Avance de Mirando al cielo
Avance de Mirando al cielo

Uno de los elementos más memorables del documental es la apertura emocional de una decena de los integrantes del elenco al compartir sus testimonios. Sentados en las butacas frente al escenario en el que ensayan luego de sus trabajos diarios, hombres y mujeres de diferentes edades y orígenes logran un diálogo íntimo frente a cámara y comparten episodios que involucran historias de amor adolescente hasta casos de violencia doméstica y abuso sexual. Sin embargo, esas historias no parecen pretender dar golpes bajos al espectador.

Para alcanzar esas instancias, García señaló que si bien sus entrevistas partieron de un trabajo de investigación previa, el diálogo fue dirigido por los propios entrevistados a la hora de hablar. Ese encare, aseguró, permitió alcanzar la honestidad desde la que hablan los protagonistas de Mirando al cielo.

"Sabía algunas cuestiones de sus vidas. Después lo que aparece es otro aspecto que resultó más interesante o adecuado a la película", explicó el cineasta. "Funciona al dejar en libertad el discurso y que vaya para donde la persona quiere o necesita".

Al comparar su trabajo en piezas más íntimas frente a los documentales con historias de mayor popularidad, como Maracaná, García señaló que considera a películas como Todavía el amor y Mirando al cielo como sus "caprichos". "Las hago por necesidades interiores", expresó.

Mientras se encuentra trabajando en Sangre de campeones, García también filma Ficción, su próximo documental. Allí se propone exponer los diferentes proyectos pasionales de otros directores uruguayos, quienes presentan sus guiones. Su estreno está previsto para 2018.

Hasta el 16 de abril se verá de jueves a domingo a la hora 17 y 21.15


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