El "efecto stent de Lilita" cambia el mapa de las legislativas 2017

Tras la operación, está en duda si Carrió podrá confrontar con el kirchnerismo
Solo los fumadores saben lo duro y difícil que es dejar el vicio en forma definitiva. Requiere voluntad y soportar un síndrome de abstinencia. Muchos fallan en esa lucha y recaen en su adicción al tabaco aun cuando los médicos les hayan advertido sobre los riesgos que amenazan su salud.

Pero para Elisa Carrió, tal vez haya un mandato médico todavía más complicado que abandonar el cigarrillo: achicar el estrés que le ocasiona la política.

Los médicos le aconsejaron cuidar ambos temas luego de la operación de urgencia en la cual le colocaron dos stents tras constatar una lesión severa en la arteria coronaria.

"Ella es una paciente muy expuesta, con mucho estrés, muchas cosas. Obviamente a cualquiera no nos favorece estar en contacto con ese nivel de estrés; ella es una paciente que tiene factores de riesgo que vamos a trabajar y vamos a corregir", dijo Alejandro Hita, jefe de cardiología del Hospital Austral, luego de transmitir la tranquilizadora noticia de que "Lilita" estaba fuera de peligro y recibiría el alta.

Es probable que, con fuerza de voluntad, la diputada pueda controlar su afición por el cigarrillo. En cambio, resulta una incógnita mucho mayor si será capaz de alejarse del estrés político.

Para empezar, deberá reflexionar sobre si continúa con su determinación a presentarse como candidata a senadora por la provincia de Buenos Aires en las legislativas de 2017. Es uno de los mayores interrogantes para el ámbito político, y según cuál sea su decisión podrá cambiar drásticamente la escena.

Shock en el escenario político

El shock político causado por el imprevisto quebranto de salud de "Lilita" quedó reflejado con elocuencia en la suspensión del acto de la coalición Cambiemos, en el cual se pensaba relanzar el espacio político y definir estrategias con vistas a las legislativas 2017.

Las elecciones renuevan la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, incluyendo las bancas correspondientes a la fundamental provincia de Buenos Aires, que concentra 38% del padrón.

El peronismo, tanto en su versión kirchnerista como massista, ve la "reconquista" de la provincia de Buenos Aires como un paso previo indispensable para pensar en un regreso al poder en 2019. Y la danza de nombres ya está en marcha, lo cual incluye a pesos pesados, como la propia Cristina Fernández de Kirchner.

El rol reservado para Carrió es central: "Lilita" no solo tiene un alto nivel de conocimiento para el electorado y es una figura fundacional de Cambiemos: es, sobre todo, la gran abanderada en la denuncia contra la corrupción.

Pero una campaña electoral de varios meses –con la instancia de las primarias y luego la votación "de verdad"– implica el desgaste físico de recorrer la provincia de Buenos Aires y encima confrontar nada menos que con Cristina. No parece lo más adecuado para una persona con problemas cardíacos y a quien le acaban de recomendar mantenerse alejada del estrés.

Todavía no está claro qué tan profundamente afectará este episodio al futuro político de Carrió ni si preferirá bajarse de la disputa electoral. Sí queda en claro que marcó un punto de inflexión.

Aunque no resulte elegante hacer especulaciones políticas basadas en cuestiones de salud, los analistas saben que resulta inevitable. En ocasiones, puede haber un efecto indirecto positivo para el político enfermo, porque genera una corriente de simpatía popular que lo "blinda" de las críticas.

Ya ocurrió en Argentina en 1993 cuando el entonces presidente Carlos Menem fue operado de urgencia de la arteria carótida. También cuando Néstor Kirchner, ya fuera del poder, fue dos veces intervenido por su afección cardíaca. Y, por cierto, esa corriente de simpatía fue evidente en los diversos episodios de salud de la expresidenta Cristina Fernández, especialmente en la operación craneana que la obligó a una licencia médica en 2013.

Más allá de que las encuestas la dan en un lejano tercer lugar en Buenos Aires, con solo el 15% de la intención de voto, Carrió tenía –antes de su intervención cardíaca– una imagen positiva de 46%, de las más altas del país. Y no sería extraño que su capital político pudiera crecer.

De momento, Carrió deberá decidir qué adicción le resulta más difícil de abandonar: el cigarrillo o la cruzada contra el peronismo.

¿Macri gana sin "Lilita" en carrera?

El interrogante es qué ocurriría si Lilita Carrió no pudiera competir en las legislativas.
Por lo pronto, para el macrismo se plantearía el desafío de sacar provecho de la buena imagen aun sin tenerla en las listas.

Y en cierto sentido, hasta podría ser una buena combinación para la estrategia macrista. A fin de cuentas, Lilita en carrera implicaría dejar fuera a figuras de alto perfil que el gobierno quiere promover para fortalecerse en la provincia. Se habla del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, como posible candidato.

Por otra parte, Lilita había mandado un mensaje inquietante al avisar que no se presentaría en una lista de Cambiemos si había otros candidatos que formaran parte de su "lista negra" de sospechados por corrupción. Y la preocupación del macrismo es que entre los "vetados" figuraba Jorge Macri, primo del presidente y actual intendente por Vicente López.

Acaso, una Lilita alejada de la puja pero activa desde los medios –la tribuna donde más se luce–, le permitirían al macrismo maximizar sus fortalezas y minimizar sus puntos débiles. Implicaría cierta libertad de acción para los candidatos oficialistas, que se concentrarían en el discurso de la gestión, mientras Carrió se concentra en el ítem "corrupción" y arremete con su habitual estilo furibundo contra Cristina y Massa.

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