El eterno debate entre la primicia y el chisme

El pasado jueves el sitio de noticias de espectáculos, TMZ, fue el primero en anunciar la muerte de Prince pero nadie le creyó
El jueves a la tarde cuando la noticia de que Prince había muerto comenzó a circular por redes sociales, casi nadie se sorprendió de que haya sido el portal de noticias del espectáculo y chimentos TMZ.com la primera en hacer correr el rumor.

Pero a pesar de que TMZ dio la primicia y todos en la red hablaban de eso, el resto de los grandes diarios del mundo permanecían en silencio. No fue sino hasta que la Associated Press (AP) confirmó la muerte del músico –17 minutos después que el sitio– que el resto de los medios como The Washington Post, el New York Times, Guardian o la BBC comenzaron a replicar la noticia y lanzar alertas a sus lectores.

Este retraso de los medios más tradicionales presenta una paradoja sobre TMZ: a pesar de que ha logrado generar historias de último momento verídicas, aún no se trata de una fuente de confianza para muchos periodistas y estos se mantienen reacios a la información que pueda divulgar este portal.

La noticia, en efecto, no se convirtió en noticia hasta que otra fuente coincidió con los informes de TMZ.
En este caso en particular es cierto que la información inicial de AP sobre Prince tenía una ventaja clave sobre la versión de la historia de TMZ: en su breve nota AP citó a una fuente oficial, la publicista de Prince, Yvette Noel-Schuré, quien confirmó la muerte del cantante. TMZ cuando publica la información en exclusiva, se refiere a "fuentes múltiples" pero a ninguna por su nombre. Está comprobado que las organizaciones de noticias, y también muchos lectores, otorgar mayor credibilidad a la información que se atribuye directamente a un individuo u organización con nombre, apellido y cargo.

Las dudas que los medios tienen acerca de TMZ se derivan principalmente de su naturaleza y su práctica tabloide. En más de una oportunidad los encargados de redacción del sitio han admitido el pago a fuentes de información, algo que se considera una violación a la ética periodística profesional. Según publicó la revista The New Yorker hace algunas semanas, TMZ paga en efectivo a una red de fuentes que van desde los conductores de limusinas de celebridades hasta empleados de aerolíneas, médicos forenses y policías. Este ejército de soplones hace que la página web y su programa de televisión sean catalogadas –según la revista– como "una agencia de inteligencia y una organización de noticias".

Algunas de las mayores contribuciones de TMZ –las cuales no dejan de ser éticamente dudosas– han sido el archivo de las cámaras de seguridad de la casa de la estrella de fútbol americano Ray Rice mientras este golpeaba a su prometida en el 2014, los registros policiales que daban constancia de que Mel Gibson condujo borracho y la primicia de la muerte de Michael Jackson en 2009 que provino de una fuente a la que TMZ pagó altas sumas para revelar información legalmente protegida.

Esto no quiere decir que TMZ se base en mentiras, pero sí resulta sospechoso para algunos periodistas que cuestionan si una organización de noticias puede mantener una relación de independencia con las fuentes a las que está pagando. TMZ sigue generando primicias, pero se debe ser cuidadoso porque que pueden dudosamente convertirse en chismes.

Fuente: The Washington Post

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