El exterminador de sueños

¿Por qué la mayoría de las veces nuestros sueños no se concretan? Será que son imposibles de realizar o simplemente no los ejecutamos de la forma debida?

Carolina salió a correr por la rambla bien temprano. Estaba muy nerviosa porque no estaba consiguiendo suficientes verduras orgánicas para su nueva empresa de viandas vegetarianas. Las que conseguía eran muy caras y no podía vender tan caro. Añoraba estar en el empleo anterior adonde no tenía que preocuparse de nada y cobraba su sueldo a fin de mes. Mientras tanto Mariano había hecho como arquitecto los planos de un gran edificio innovador, moderno y completamente temático al mayor club de futbol del país. Pero no lograba venderle el proyecto a ningún inversor. Seria el momento de emplearse nuevamente en la intendencia adonde se aburría verificando si los planos presentados se adecuaban a las normas? A su vez Ricardo había renunciado como gerente de ventas en una gran importadora para iniciar la suya propia. Genuinamente creía que podría hacer todo mejor y apostó todos sus ahorros a eso. Pero el primer embarque se atrasó por una demora en la fábrica de origen y no podía entregar todo lo que había vendido para el Día de la Madre. Se había equivocado? Debería bajar la cabeza y tratar de volver a su empleo anterior?

¿Por qué la mayoría de las veces nuestros sueños no se concretan? Será que son imposibles de realizar o simplemente no los ejecutamos de la forma debida?

Aquí hay cinco maneras fáciles de exterminarlos sin la menor piedad:

1-    Creer en el éxito instantáneo. Una historia clásica es la de la persona que hizo una aplicación móvil para celulares que tuve mucho éxito y se hizo millonario. Pero cuando indagamos más en esas historias siempre descubrimos que esa misma persona generalmente estuvo desarrollando decenas de aplicaciones previas que mayoritariamente fueron antes grandes fracasos. El éxito que podemos tener hoy es solo una consecuencia de todo y lo mucho que hemos hecho anteriormente. Lo que pasa es que lo que sobresale es la historia de éxito y no las decenas de fracasos anteriores.

2-    Creer que las otras personas tienen las respuestas correctas para nosotros. La gente nos quiere ayudar y nos dice todo el tiempo cual es el camino a tomar. Pero cuando analizamos la realidad a fondo siempre vemos que hay otros caminos alternativos. El camino correcto es aquel que nuestro sentimiento nos dice que es el mejor. Nadie más que nosotros mismos tenemos las respuestas para alcanzar nuestros propios sueños. Todos los caminos están llenos de obstáculos pero cada sueño es propio, y no del otro.

3-    Dormirse en los laurales. Asentarse cuando las cosas empiezan a ir bien, los ingresos crecen y empezamos a tener un mínimo reconocimiento público. Pero la mayoría de los sueños mueren aquí. Porque? Porque si estamos verdaderamente camino a un pico bien alto este es el momento para redoblar esfuerzos, ganas y energía! Mientras que la mayoría de las veces sucede lo contrario. Alcanzar un pequeño pico nos empieza a hacer bajar la guardia, a descansarnos en el éxito transitorio y asumir equivocadamente que todo el resto vendrá solo de ahora en más.

4-    La culpa es del otro. Lo vemos a diario todo el tiempo: “no encontré inversores con visión”, “el mercado no estaba pronto”, “no encuentro talento”, “mi equipo me fallo”. Si tenés de verdad un gran sueño es tu responsabilidad hacerlo realidad. Es verdad que seguramente se precise dinero, un buen equipo, que el mercado lo acepte y un sinfín de cosas más. Pero quien debe hacer que todo eso pase es uno mismo. No el otro! Si las cosas no salen la culpa es de uno, no del vecino, ni del amigo, ni del pariente, ni del socio!

5-    Creer que lo único que importa es el sueño en sí mismo. La vida es el viaje! Alcanzar un sueño no es llegar a un lugar mágico que es la garantía de la felicidad. Cumplir un sueño es una sensación momentánea. Y la vida no lo es. La única manera de cumplir todos los sueños es disfrutando cada paso del viaje.  Algunos serán directos y nos darán pequeños festejos, otros serán tropezones de los cuales aprenderemos, pero todos serán parte de nuestro viaje hacia un sueño mayor.

 

Basta seguir estos 5 pasos fáciles para destruirnos todas las ilusiones de nuestras vidas y seguir lamentándonos de porque a otros les va bien y a nosotros no.

 

Hay tres grandes grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen, los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué paso…. Vos en cual estás?

 

ariel@pfeffer.com


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