El Frente Amplio afronta el invierno tan temido

Lo que ocurra en 2016 será fundamental para evaluar el futuro de la economía
Hay que pasar el invierno". La frase la popularizó en Argentina el exministro de Economía Alvaro Alzogaray un 25 de junio 1959 cuando advirtió que el transcurrir de los fríos meses por venir serían fundamentales para conocer el futuro de aquel gobierno.
El gobierno frenteamplista de hoy podría lanzar una consigna parecida a la de aquel funcionario liberal. Porque lo que ocurra con la economía, con la política y con el humor de los uruguayos cuando los veraneantes comiencen a volver de sus vacaciones, puede marcar el tono del tercer período de gobierno de la izquierda. El 2016 será difícil pero, según dicen los expertos, en 2017 habrá un respiro. Por eso, sobrevivir al invierno es un asunto más importante que las cuestiones de estufas o calefactores.

Bisagra.
El comienzo del gobierno, se sabe, fue accidentado. El fin del "viento de cola" de la economía internacional, el caso ANCAP y las diferencias internas que llegaron a poner en riesgo el Presupuesto son algunas de las acechanzas que cayeron sobre el presidente Tabaré Vázquez.
Para peor, a poco de asumir la nueva administración el ministro de Economía, Danilo Astori, advirtió que se venían tiempos difíciles y –sumado a la paralización parcial de la obra del Antel Arena- sumó incertidumbres en empresarios y trabajadores.

Fuentes del oficialismo dijeron a El Observador que el 2016 será un "año bisagra" para el gobierno ya que, esperan, se despejen varias inquietudes que se ciernen sobre el país.
Por lo pronto, desde el Poder Ejecutivo se empezará a practicar un discurso más optimista que aquel que marcó el comienzo del 2015. No será raro escuchar en boca de los responsables del oficialismo palabras que empujen a los empresarios a arriesgar, a los inversionistas a invertir y a los consumidores a gastar para reactivar el mercado interno. Lo primero que se procurará aventar será una crisis de confianza, dijeron fuentes del gobierno.

Pero hay cosas que no se pueden torcer actuando sobre la psicología de la gente y que dependen de números fríos y de hechos que ocurren fuera de las fronteras del país.

Por ejemplo, en el correr del año se sabrá cómo afectan en el comercio regional los ajustes económicos que llevan adelante los gobiernos de Brasil y Argentina. En el caso de Mauricio Macri, sus primeras medidas fueron favorables a Uruguay si se tiene en cuenta que destrabó algunos negocios bilaterales y permitió que miles de argentinos vacacionaran en Uruguay gracias al fin del cepo cambiario. Sin embargo, habrá que ver si el ajuste económico del líder de Cambiemos no termina por pegarle en el bolsillo de los argentinos y a sus posibilidades de cruzar el río para gastar los dólares de este lado.

El precio del dólar es otra preocupación del gobierno ya que de sus subidas y bajadas depende buena parte de la fuerza inflacionaria. Además, en el correr del año quedarán saldadas las negociaciones salariales en áreas fundamentales como la del comercio en donde trabaja mucha gente con sueldos por lo general bastante bajos.

Por eso, a final de año se podrá saber cuál fue el impacto de ese ajuste salarial que bien puede empujar al alza la inflación y el desempleo, pero también puede generar mayor consumo y, por tanto, aportar a la reactivación del mercado interno.

La mayoría de los expertos en cuestiones económicas consultados por El Observador coincidieron en que lo peor de la desaceleración económica quedará atrás en 2016 y que en 2017 se recuperarán parte de los empleos perdidos.

La Encuesta de Expectativas Económicas de El Observador –realizada entre el 19 y el 27 de enero– anticipa un crecimiento de 0,9% y, de esa manera, la economía uruguaya se expandiría ligeramente menos que en 2015, año para el que los expertos estimaron un crecimiento de 1,2%.
Solo 11% de los nueve economistas independientes, centros académicos y de investigación, e instituciones financieras que respondieron la encuesta de enero con proyecciones para ese horizonte prevén que la economía acelere su crecimiento este año. Sin embargo, ese ratio asciende a 86% entre los siete expertos que también difundieron sus proyecciones para 2017,

Interna
Por otra parte, al Frente Amplio le aguarda este año una intensa agenda que marcará los equilibrios internos hasta el final del período.
En marzo, el Plenario del FA se reunirá para habilitar las candidaturas de aquellos que aspiren a presidir la coalición tras las elecciones internas que se realizarán en mayo.
El cargo quedó vacante en agosto pasado luego de que la socialista Mónica Xavier renunciara en medio de enfrentamientos entre los principales sectores de la coalición. El nombre que surja de las elecciones de mayo será trascendente para imaginar cómo será la futura relación entre la fuerza política y el Poder Ejecutivo.

Además, en setiembre de 2016 será convocado un congreso para tratar la actualización ideológica de la coalición y el proyecto de reforma constitucional que propugna la izquierda.
Por otra parte, en marzo el Partido Socialista elegirá a sus nuevas autoridades y, fundamentalmente, a su secretario general. Ese lugar se lo disputarán la "renovadora" Mónica Xavier y el "ortodoxo" Daniel Olesker, representantes de dos corrientes que vienen protagonizando duras pugnas internas.
En definitiva, cuando pase el invierno, y también la primavera, la dirigencia de izquierda tendrá un panorama más claro para saber si en el comienzo de 2017 pueden veranear tranquilos.


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