El Frente Amplio enfrenta el desafío de sustituir a sus tres líderes

Los liderazgos de Vázquez, Mujica y Astori abren el reto de suceder a dirigentes que marcaron una época.
Más por una cuestión biológica que por voluntad propia, los dirigentes del Frente Amplio asumen que los liderazgos del actual presidente, Tabaré Vázquez (77 años), del senador y expresidente , José Mujica (82 años), y del ministro de Economía, Danilo Astori (76 años), empiezan a jugar los descuentos en el partido de su carrera política.

Sustituir a la tríada de líderes que encabezaron los tres gobiernos de la izquierda y, más aun, equiparar una capacidad electoral que llevó a sucesivos triunfos con mayoría parlamentaria, aparece como el principal desafío en el mediano plazo para el oficialismo.

En los sectores mayoritarios del Frente Amplio piensan lo mismo.

En medio de una transición de liderazgos, los dirigentes advierten que el papel de Vázquez, Mujica y Astori, fue tan relevante como difícil de igualar. Pero confianza es lo que sobra.

"Dentro de la izquierda nos ha costado muchísimo la renovación. Hemos tenido un importante capital político con nuestros líderes y eso ha tenido la contrapartida de la dificultad de incorporar nuevas figuras", dijo a El Observador la senadora y secretaria general del Partido Socialista, Mónica Xavier.

En diálogo con El Observador, la senadora del MPP, Lucía Topolansky, admitió que Vázquez, Mujica y Astori, "pertenecen a la misma generación y ya están en los descuentos". "La cantera del Frente es tan grande que estoy convencida que tiene potencial de recambio, pero hay que promoverlo", confió la legisladora.
Aunque todavía no está claro si Astori o Mujica serán candidatos presidenciales en 2019 -Mujica lo niega y Astori evade contestar-, de a poco distintos nombres empiezan a asomar la cabeza para posicionarse como eventuales líderes de la coalición de izquierdas en el mediano plazo.

Según el senador de Asamblea Uruguay, Enrique Pintado, la sucesión es cuestión de tiempo. "En algún momento va a transcurrir la transición de liderazgos, y no hay más vueltas de que sea un proceso democrático", dijo a El Observador.

¿Renovar?

Para la Real Academia Española renovar implica "sustituir una cosa vieja, o que ya ha servido, por otra nueva de la misma clase". Pero, ¿qué entienden los dirigentes del Frente Amplio cuando hablan de renovación?

El comunista y director nacional de Trabajo, Juan Castillo, advirtió que "los liderazgos no se digitan".

"No es un problema de declaraciones y de encuestas, sino que son cosas que se construyen a lo largo de mucho tiempo", sostuvo.
La senadora Topolansky consideró que la renovación implica "un fluir" de personas que debe dejar por fuera "cuotas o clichés".

"Hay que poder ir generando camadas de dirigentes. En el aprendizaje de estos años uno se da cuenta que hay algo que suele repetir "Pepe" (por José Mujica) que es real: el mejor dirigente es el que deja alguien que lo suplanta con ventaja, porque de ahí va saliendo una cantera de gente", agregó la legisladora.

Para Xavier la renovación implica "una combinación" de dirigentes no solo para las instancias electorales sino también a través de la promoción de hombres y mujeres jóvenes en distintos cargos de relevancia.

"El tema de la renovación es que se vive como excluyente y yo lo veo como una complementariedad de generaciones compartiendo responsabilidades", dijo la dirigente socialista.

Los pingos a la cancha

Para Castillo, histórico referente del PIT-CNT, el nuevo liderazgo del Frente Amplio deberá conformarse a partir de un grupo de personas que asuman esa tarea de manera colectiva.
"Son momentos políticos distintos y hay una dinámica distinta en lo externo e interno. Eso hace a las características de nuevos referentes. No creo que un hombre solo vaya a ser la alternativa sino que seguramente hay un conjunto de compañeros que va a ir llenando el vacío que va a ir dejando el retiro de quienes estuvieron tanto tiempo", afirmó.

Topolansky entiende que más allá de los posicionamientos previos, la cuestión de la sucesión se resuelve en la cancha. "Hay una serie de compañeros que se vienen proyectando y de lo que se trata ahora es que el Frente Amplio asuma que tiene que promover diez, doce personas y que se vayan viendo los pingos en el ruedo, y después la gente elige", dijo en relación a las caras nuevas.

En tanto, el senador Pintado se mostró a favor de resolver las sucesiones mediante votación popular. "Que todos los compañeros que sean propuestos, se les permita competir en las elecciones internas. Que sea la gente la que defina. Y no resolver las cosas por decreto", sostuvo.

La batalla

En la izquierda tienen presente que el relegado proceso de transición implicará también una lucha interna y, por eso, los políticos con más trayectoria extreman cuidados.

"Cualquiera que levante la cabeza en el tercer año de gobierno es poner el cartelito de bajámelo", dijo Topolansky.

Castillo declaró en la misma línea y consideró imprescindible la "fraternidad" entre "compañeros" para este momento del Frente Amplio. "Alcanza con que alguien puede declarar que alguien va a ser el relevo para dejar de serlo", sentenció.

Los dirigentes del Frente Amplio asumen que la transición está en marcha pero, como si se tratara de una batalla naval, cada político es cuidadoso al manejar apellidos porque saben que, con solo nombrarlo, su candidato puede quedar hundido.

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