El Frente Amplio seguirá trabado

Poco y nada ayudará al gobierno la elección de Javier Miranda como nuevo presidente del Frente Amplio,

Poco y nada ayudará al gobierno la elección de Javier Miranda como nuevo presidente del Frente Amplio, pese a haber ganado la interna con el respaldo del astorismo y los sectores más modernos del Partido Socialista. Por un lado, Miranda carece de la experiencia de liderazgo necesaria para encolumnar a la alianza de izquierda detrás de la política económica de desarrollo que intentan el presidente Tabaré Vázquez y el ministro de Economía, Danilo Astori. Incluso su triunfo fue producto de la división de votos entre Alejandro Sánchez y Roberto Conde, que representan por igual las posiciones ideológicas de atraso que encabezan el MPP de José Mujica y el Partido Comunista.

La fuerza conjunta de los dos candidatos derrotados mantiene mayoría en el Plenario Nacional y en las bases, lo que asegura que continuará abierta la profunda brecha conceptual que parte en dos a la fuerza gobernante. La brecha hasta divide al Poder Ejecutivo, ya que lo integran algunas figuras más cercanas al agrupamiento antiliberal y defensor del estatismo extremo. Acaba de evidenciarse en torno a ese golpe a la libertad y al desarrollo educativo que fue incorporar a la Rendición de Cuentas, a las escondidas y sin debate ni evaluación, la eliminación de las exoneraciones tributarias a los aportes privados a las universidades privadas. Mientras Astori se pronunció categóricamente contra un régimen que el propio Frente Amplio introdujo, el vicepresidente Raúl Sendic dijo estar a favor de la medida, cuyos gestores admiten una motivación ideológica en desmedro del sector privado.

La votación en Diputados, que el Senado tiene ahora que revertir si actúa con un mínimo de sensatez, forma parte del frente opositor al desarrollo de la mayoría que domina los órganos de conducción del Frente Amplio. Vázquez, Astori, el canciller Rodolfo Nin Novoa y los demás ministros de visión clara promueven dos vías idóneas para sacar al país del estancamiento económico y de la compleja coyuntura financiera actual. Una es asociar al Estado con capitales privados para mejorar la tambaleante infraestructura de todos los sistemas de transporte. La otra es una inserción internacional efectiva, buscando acuerdos comerciales sobre todo con naciones del Pacífico para escapar a ese epítome de ineficacia que es el desmembrado Mercosur.

El panorama de trabazón no cambiará con la presidencia de Miranda. Aun en el caso de que quisiera alinear a los sectores disidentes con las políticas más razonables de Vázquez y Astori, se lo imposibilitará su falta de poder real, situación que aqueja a los presidentes del Frente Amplio desde las épocas de Líber Seregni primero y Vázquez después, los únicos que pudieron imponer su autoridad sobre los 28 partidos y grupos que conforman la alianza de izquierda. Ahora continuará el obstruccionismo de la mayoría en el Plenario y las bases del MPP, los comunistas y otros sectores encolumnados en el pasado, con la contribución de un PIT-CNT que hasta objeta el anunciado tratado ventajoso de libre comercio con Chile, pese a ser una nación también gobernada por la izquierda. La triste realidad es que el gobierno seguirá obligado a concesiones perjudiciales, como las que tuvo que aceptar en la Rendición de Cuentas, mientras trata de neutralizar a los sectores de su propio partido que se empeñan en impedir el desarrollo que permita a los uruguayos vivir mejor.


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El Observador

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