El giro de una supuesta herencia australiana abre causa de lavado

Un argentino giró a Uruguay US$ 180 mil a la cuenta de un empresario, que ayer fue procesado con prisión junto a otro hombre

Una supuesta herencia en Australia, un denunciante argentino y un llamativo giro bancario a Montevideo. Esos son los componentes de un caso que la jueza Fanny Canessa y el fiscal Gustavo Zubía resolvieron –en parte–, ayer, enviando a la cárcel a dos uruguayos, uno imputado por libramiento de cheques sin fondos y otro por apropiación indebida.

El denunciante, que alegó ser víctima de una apropiación indebida, quedó con una medida de cierre de fronteras y será indagado por lavado de activos por una de las sedes especializadas en crimen organizado, dijeron fuentes del caso a El Observador.

La investigación y la denuncia se remontan a un episodio que tuvo lugar en 2014, cuando el ciudadano argentino recibió una supuesta herencia de US$ 180 mil que le dejó un tío que residía en Australia. El hombre, alegando que en Buenos Aires estaba embargado, decidió transferir el dinero a una cuenta bancaria en Montevideo.

Gracias a un intermediario uruguayo, dio con un empresario local que le prestó su cuenta para recibir el depósito. En el medio surgió la posibilidad de que el argentino invirtiera el dinero en un emprendimiento vinculado a la venta de aceite de jojoba, cosa que finalmente no prosperó, según declaró.

Con el supuesto proyecto de inversión caído, el argentino comenzó a reclamarle al dueño de la cuenta y al intermediario la devolución de los US$ 180 mil. No tuvo éxito y por ese motivo en los últimos días viajó desde Buenos Aires a Montevideo para presentar una denuncia penal que fue derivada a la jueza Canessa, que esta semana se encuentra de turno.

Ayer, tras interrogar a los implicados, a pedido del fiscal Zubía, la magistrada procesó con prisión a los dos uruguayos: el dueño de la cuenta bancaria que recibió el depósito y el intermediario. El primero fue imputado por libramiento de cheques sin fondos dado que pretendió devolver el dinero al denunciante con cheques de otra cuenta que no tenía dinero y el segundo porque se apropió de unos US$ 60 mil. Hasta el momento, el denunciante recuperó un tercio de los US$ 180 mil.

A crimen organizado

Lo llamativo de la operación, que implicó una supuesta herencia en Australia y un giro bancario a Uruguay, hizo sospechar a la jueza Canessa y al fiscal Zubía sobre la posibilidad de que se trate de una maniobra de lavado de activos, debido a que la apropiación indebida, la estafa y la insolvencia faudulenta son delitos precedentes, según lo que dispone la ley antilavado de 2009.

Por eso, si bien dictaron los procesamientos por los delitos que son competencia de los juzgados penales ordinarios, enviaron los antecedentes del caso a una de las sedes especializadas en crimen organizado para que indaguen si existe una maniobra de blanqueo de capitales.

Y por esa razón es que al ciudadano argentino, a pesar de haber sido quien presentó la denuncia, se le impuso una medida cautelar de cierre de fronteras, dijeron las fuentes.

Uno de los aspectos que se deberá aclarar es si el banco privado que recibió el giro de US$ 180 mil hizo los adecuados controles sobre el origen de los fondos. Según declaró el titular de la cuenta, no se le requirió que justificara la transferencia. El gerente de la sucursal bancaria que recibió el depósito declaró ayer ante la jueza Canessa y el fiscal Zubía. La institución tiene un plazo de una semana para presentar un informe al respecto en el juzgado. Por otra parte, también declaró un contador uruguayo que intervino como intermediario en la operación.


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