El gobierno incumple la ley y posterga el Congreso Nacional de la Educación

La ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, confirmó la postergación para 2017
El Ministerio de Educación y Cultura (MEC) resolvió aplazar el Congreso Nacional de Educación previsto para este año. La ministra María Julia Muñoz dijo a El Observador que el congreso "se realizará en 2017 y probablemente culmine en 2018". Añadió que en las próximas semanas se comenzará a trabajar en su preparación.

De esta manera, el gobierno incumple con la ley General de Educación (2008) que establece que el congreso debe realizarse el año siguiente de la asunción del nuevo gobierno. Según la normativa, el congreso es el ámbito de discusión del Sistema Nacional de Educación, donde participan todos los actores del sector. Tiene carácter asesor y consultor.
El primero fue convocado por Tabaré Vázquez durante su primer gobierno en 2006. Su resultado fue precisamente la ley General de Educación. La convocatoria del segundo -el primero desde aprobada la ley- también incumplió la norma porque se realizó en 2013, tres años después de la asunción de José Mujica, y no arrojó resultados.

Una "mala palabra"La decisión del MEC confirma la información brindada por El Observador en octubre de 2015, donde adelantó que la realización del congreso corría peligro debido a las conocidas diferencias entre las entonces autoridades del ministerio y las del Consejo Directivo Central (Codicen) de ANEP, específicamente entre el presidente del organismo, Wilson Netto, y el subsecretario, Fernando Filgueira.

Días antes de aquella publicación las autoridades del MEC y ANEP habían presentado El nuevo ADN educativo, donde Muñoz anunció la primera convocatoria para comenzar a delinear el congreso, que se realizaría en 2016. Dos horas más tarde, a la salida del encuentro, las autoridades dejaban a la vista el primer traspié de la organización, cuando ser consultado por la prensa el presidente del Codicen, Wilson Netto aseguraba a la prensa que no estaba al tanto de la fecha manejada por la secretaria de Estado. Cinco días después, Muñoz anunció el cambio de fecha.

Con el paso de los días aquella presentación dio que hablar, y no por su contenido. El semanario Búsqueda informó que mientras el entonces subsecretario de Educación, Fernando Filgueira, principal impulsor del mentado cambio de ADN, hablaba de la necesidad de establecer un marco curricular común e invitaba a discutirlo en el próximo congreso de educación, el presidente del Codicen, Wilson Netto, le decía al oído a la ministra: "Si sigue hablando, me levanto y me voy". El semanario señaló en base a fuentes del Poder Ejecutivo que para Netto el término "marco curricular común" era "mala palabra".

Semanas después de ese evento, en la reunión semanal que la ministra mantiene con los directores del MEC, uno de los participantes manifestó sus reparos en que el congreso se llevara a cabo en el clima tenso que imperaba en el ámbito educativo, más aún si iba a ser el escenario para discutir el marco curricular común, sobre el cual ni siquiera las autoridades de la educación tenían una visión unánime.

El planteo no fue despreciado por la ministra de Educación, que después de escuchar "varias voces" resolvió aplazar la fecha del congreso, quedando su realización en suspenso, informaron en aquel entonces fuentes de la educación a El Observador.

Primera etapa


Más allá de todo esto, al ser consultado sobre la decisión final de Muñoz de postergar el congreso, el consejero del Codicen en representación de los docentes, Robert Silva, se mostró sorprendido y aseguró que el MEC nunca comunicó esta decisión al máximo organismo de la educación.
Por su parte, la consejera también representante de los docentes, Elizabeth Ivaldi, delegada de la ANEP en la comisión que debe organizar el congreso dijo a El Observador que "en los próximos días van a comenzar la primera etapa" de preparación. Adelantó que algunos ejes de debate ya están planteados y especificó que la próxima reunión de la comisión es el 22 de agosto.

En tanto, Daniel Devita, presidente de la Asociación de Funcionarios de UTU (Afutu) y dirigente de la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU) dijo a El Observador que los sindicatos jamás fueron convocados a ningún ámbito de coordinación, ni tampoco se les comunicó que el congreso no se iba a realizar este año. Dijo que en el único momento que se les mencionó "al pasar" el congreso de educación fue cuando se los convocó a participar del diálogo social. El Observador quiso comunicarse con la subsecretaria de Educación, Edith Moraes, y con la directora nacional de Educación, Rosita Ángelo, pero no fue posible.


Antecedentes y resultados de 2006 y 2013


El Congreso Nacional de Educación convoca a todos los actores de la enseñanza, desde autoridades del MEC, ANEP, la Universidad de la República (Udelar) y Universidad Tecnológica (UTEC), pasando por los sindicatos, docentes no sindicalizados, asociaciones de colegios privados, universidades privadas y otros organismos e instituciones que hacen al quehacer educativo del país.

Sus resoluciones no tienen carácter vinculante, sino solamente asesor. Los resultados de los dos primeros congresos no fueron muy alentadores. Si bien las resoluciones tomadas en 2006 sirvieron de insumo para la ley de educación, decenas de participantes debieron reunirse para discutir cómo defender esas resoluciones frente al gobierno y que fueran tomadas en cuenta para la futura ley.

De hecho, los congresistas manifestaron molestia porque el Poder Ejecutivo emitió resoluciones contrarias a las propuestas en el congreso. En 2013 se centró en la universalización de la educación media, la generalización de la educación terciaria técnica y tecnológica, la formación docente y el sistema nacional de educación. Pero los reclamos gremiales impidieron que se tomaran decisiones concretas e incluso no se pudieron tratar todos los temas previstos. En 2006 participaron de 1.700 delegados y en 2013, solo 500.



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