El gobierno quiere que presos de ciertas cárceles usen uniformes

El comisionado parlamentario advierte que se debe ser "cuidadoso"
El Ministerio del Interior trabaja en la elaboración de una reglamentación para establecer la obligatoriedad del uso de uniforme para los reclusos alojados en determinados centros penitenciarios.

La medida forma parte de la instrumentación de un sistema penitenciario de alcance nacional, luego de haber completado en octubre de 2015 el proceso por el que las 29 cárceles del país ingresaron a la órbita del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), y ya ningún centro depende de las jefaturas policiales departamentales.

Semanas atrás, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, se refirió al tema al participar de una charla sobre seguridad con vecinos de Atlántida, en Canelones: "Los delincuentes cuando empiezan su carrera delictiva gastan mucho más de lo que gasta un trabajador. Eso tiene que ver con qué championes compra, qué celulares compra, o qué ropa compra. Nosotros vamos a poner uniformes en las cárceles, pero antes de los uniformes uno ve cómo se visten los delincuentes y se nota la categoría. Algunos tienen ropa que no usa todo el mundo afuera, es un estatus".

Consultada por El Observador, la asesora del Ministerio del Interior en temas penitenciarios, Rosario Burghi, explicó que se está trabajando para cambiar varios aspectos de los regímenes de reclusión y en ese contexto se busca "unificar y darle identidad al sistema, y ahí surge el proyecto de darle uniformes a los internos".

Disciplinar y evitar estatus

"En casi todos los países de la región los privados de libertad usan uniforme. Sirven para la disciplina y evitar conflictos por la ropa. No queremos que haya diferentes estatus dentro de las cárceles. El uniforme ayuda mucho a la disciplina", explicó Burghi.

La asesora dijo que si bien no está definido en qué centros se utilizarán uniformes, la medida no se aplicará en todas las cárceles del país y por tanto no abarcará la totalidad de la población reclusa –que actualmente es de unas 10 mil personas–, sino que primero se llevará a cabo un proceso de evaluación.

El Ministerio del Interior todavía no definió las características que tendrán los uniformes ni otros detalles de las prendas, como el color, ya que eso se hará recién cuando se avance en el proceso de elaboración de la propuesta.

Burghi subrayó que no será ropa "estigmatizante" para los internos y señaló que se seguirán los pactos y protocolos internacionales sobre personas privadas de libertad suscritos por Uruguay, como las denominadas "Reglas de Mandela" sobre el tratamiento que se debe dispensar a los reclusos. Y puso como ejemplo de uniformes penitenciarios "estigmatizantes y degradantes" los que utilizaron las personas privadas de libertad durante la dictadura (1973-1985) que tenían un número con el que se identificaba a cada interno.

Delicado

Por su parte, el comisionado parlamentario para el sistema carcelario, Juan Miguel Petit, advirtió que la posibilidad de ordenar el uso de uniforme en las cárceles debe ser estudiada "ampliamente". Aclaró que no tiene información oficial sobre la iniciativa, pero afirmó a El Observador que "se debe tener cuidado con todo lo que tienda a uniformizar y generar una masa".

"Me parece difícil prohibir que haya individualidades. Cuando hay un modelo educativo y de convivencia estos temas se pueden discutir y analizar, entonces depende de cómo se haga. En principio uniformizar es muy delicado por lo que yo sería muy cuidadoso con esto", insistió Petit.

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