El gobierno rechazó oferta que baja 50% costo de regasificadora

Consorcio ofreció proyecto de menor porte que podía ampliarse en función de la demanda
El gobierno, que intentaba ver cómo trataba de encaminar la continuidad o no de la regasificadora, luego del traspié que significó la salida del consorcio GNLS (integrado por GDF Suez y Marubeni), rechazó una iniciativa que implicaba una reducción de 50% del canon de US$ 14 millones por 15 años que estaba previsto que pagara Gas Sayago al privado que operara y construyera la planta.

El proyecto fue presentado por un consorcio de cuatro empresas extranjeras sobre fines del año pasado a tres ministerios (Transporte, Economía e Industria) a Gas Sayago y Presidencia. El gobierno realizó algunas objeciones técnicas, las cuales fueron respondidas en febrero, pero luego no hubo mayor interés del Ejecutivo en considerar esa alternativa, revelaron a El Observador fuentes al tanto del proceso.

La propuesta presentada por las compañías Jan de Nul, Sapiem, Exmar y Gazprom implicaba la construcción de un proyecto de menor porte (respecto al diseñado por GNLS), lo que explicaba por qué el canon que estaba dispuesto a cobrar el privado era de unos US$ 7 millones, indicaron los informantes.

Gazprom es la mayor compañía rusa controlada por el Estado pero que opera bajo el derecho privado; Saipem es una industria italiana especializada en petróleo y gas; Exmar es una compañía belga que construye barcos gaseros, y Jan de Nul es una compañía experta en actividades de dragado y construcción marítima.

El proyecto tenía previsto construir una escollera de 900 metros y no de 1.500 metros como la que está prevista construir. Además, reducía la altura de la misma, lo que determina una volumen de piedra bastante menor.

En vista de la incertidumbre sobre la demanda de gas que podría existir a futuro, el consorcio sugería instalar en Punta de Sayago una barcaza regasificadora capaz de procesar hasta 15 millones de m3 diarios –esto es, 50% por encima de los 10 millones de m3 que pretende Gas Sayago–.

La barcaza iba a estar alimentada por un buque de apoyo con una capacidad de 164 mil m3, en lugar de la embarcación de 263 m3 que está construyendo MOL en Japón. Pero en caso que la demanda se disparara por algún motivo, "el consorcio ofrecía cambiar el buque de apoyo por otro de mayor porte", explicaron las fuentes.

El plazo que la empresa estimó para despechar gas de la obra que dejó incluso GNLS hace más de un año fue de 22 meses, por tanto se contaría con gas uruguayo en el primer trimestre de 2018.

La empresa considera "improbable" el plan que tiene el gobierno para cerrar el proyecto durante el segundo semestre de 2017. Esto porque el promedio de trabajo en el Río de la Palta es de unos 18 días al mes, producto de las dificultades que impone las condiciones meteorológicas, indicaron los informantes.

Uno de los argumentos que el gobierno dio al consorcio para rechazar su iniciativa fue que acceder a un nuevo proyecto requeriría tramitar una nueva autorización ambiental ante la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), algo que no terminó de convencer a los privados porque la escollera propuesta era por un tamaño inferior a la que ya estaba aprobada.

El buque comprometido


Otro de los elementos que sorprendió a este grupo de empresas privadas –que tenía la aspiración de continuar con el proyecto de la regasificadora– fue el reciente compromiso que Gas Sayago asumió ante MOL. Las fuentes aseguraron que ese tipo de embarcación es "desproporcionada" para una demanda de gas que aún no estaba confirmada.

La semana pasada ambas empresas firmaron un acuerdo con el objetivo de avanzar en las negociaciones para el arrendamiento final del buque regasificador. En el contrato original de la regasificadora, MOL alquilaría el barco a GNLS por 15 años, y otros cinco años a Gas Sayago. El arrendamiento de la embarcación es de unos US$ 5 millones mensuales (sin ajustarse por IPC), y estaba incluido en los US$ 14 millones del canon que Gas Sayago tenía estipulado pagarle a GNLS por 15 años cuando la planta funcionara (noviembre de 2016).

Ahora es intención de Gas Sayago discutir sobre el plazo del buque y trabajar con MOL para definir las condiciones de la operación que estará sujeta a la decisión final de inversión que se tome sobre la planta regasificadora. Según supo El Observador, el acuerdo implica que ambas partes se comprometen a negociar las nuevas condiciones y a no entablar conversaciones con un tercero mientras dure ese proceso. Una vez terminada esa etapa, Gas Sayago podría negociar con otra empresa la compra del barco y MOL gestionar la venta del buque a otro cliente. Según las fuentes, eso "echa por tierra" cualquier posibilidad de sumar una "embarcación de menor porte" al proyecto.

Gas Sayago y MOL tienen previsto terminar con las negociaciones en junio. El buque tiene 350 metros de eslora, es capaz de almacenar 263 mil m3 de Gas Natural Licuado (GNL) y su equipamiento electromecánico permite la regasificación de hasta 15 millones de m3 por día mediante la utilización de tres de los cuatro módulos de regasificación con que cuenta el buque. La nave está en proceso de construcción en los astilleros de Daewoo en Corea del Sur, donde ya fue flotado el pasado 14 de noviembre y en la actualidad se le están incorporando todos los desarrollos electromecánicos para su funcionamiento.

El negocio del gas


Ayer domingo venció el plazo que Gas Sayago dio a los privados –luego de habilitar una prórroga de una semana– para que las empresas que están interesadas en adquirir gas de la regasificadora muestren su interés. En esta primera etapa, si bien la expresión de interés es no vinculante y no obliga a ninguna de las partes a celebrar contratos, el efecto de resultar calificado es el de quedar habilitado a participar en las siguientes etapas del proceso.

A comienzo de junio se hará público un segundo llamado (vinculante) denominado de "temporada abierta de subasta de los servicios", previo a la firma de contratos en base firme (modalidad take or pay), previsto para setiembre.

El Observador había revelado que existían al menos cuatro interesados del exterior en acceder a ese combustible, entre los cuales figuraban dos que están vinculados al mercado argentino. Uno es el grupo Edenel, que es propietario de uno de los distribuidores privados de energía eléctrica en la vecina orilla (Edesur). El otro es Shell, la multinacional que cerró hace poco tiempo una compra millonaria para quedarse con la británica BG, la petrolera que tiene tres bloques en la plataforma marítima uruguaya. Precisamente, BG tiene una participación del 40% en Cruz del Sur, el gasoducto que comunica Montevideo con Buenos Aires.

Pero, según advirtieron las fuentes a El Observador, el interés de Shell no solo está en adquirir el sobrante que tendrá la regasificadora para comercializarlo en la vecina orilla, sino en los contratos para el suministro de ese combustible de sus propios yacimientos a nivel global. "Es un negocio que mueve entre US$ 350 y US$ 400 millones anuales, suponiendo que la planta opere con 10 millones de m3", explicaron los informantes. En la oferta que puso sobre la mesa el consorcio, la rusa Gazprom ofrecía como otro beneficio para el proyecto un costo del gas para la planta 20% por debajo del que está vendiendo hoy el mercado de EEUU.

Lanzan llamado para la obra civil


Gas Sayago lanzó esta semana un llamado para calificar a empresas constructoras con el fin de participar de la licitación para el suministro y construcción del proyecto de GNL que dejó inconcluso la brasileña OAS, luego que GNLS cancelara su contrato de obra.

El plazo para precalificar cae el próximo 30 de mayo. La obra abarca un dique de abrigo de 1,5 km, un gasoducto subacuático de 3,5 km, plataformas pilotadas de acceso y servicios, entre otros requisitos.

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