El gobierno se apoya en el FA para endurecer su postura ante Maduro

Con el viento a su favor, el Ejecutivo ya no mide costos políticos
El extraño comportamiento de Nicolás Maduro con Uruguay provocó un efecto que pocos hubieran pronosticado. Lo que hasta hace pocos días eran expresiones calculadas para no caer en un exceso que agitara el avispero interno, ahora se transformó en una avalancha que parecería soltar la bronca contenida.

Estricto como nunca, el gobierno se manifiesta como si el Frente Amplio jamás hubiera sido una variable interviniente para explicar el comportamiento del Ejecutivo con Venezuela. Y lo hace con la conciencia de que el viento sopla a su favor: pocos podrán argumentar que no intentó amigarse con el chavismo o que no extendió su agonía en el Mercosur cuando los brasileños y los paraguayos querían expulsarlo del bloque. Casi nadie podrá alegar que la última respuesta del presidente Tabaré Vázquez a Maduro no es merecida o proporcional a los agravios recibidos.

¿Qué cambió entre ese presidente que afirmaba que existe la democracia en Venezuela porque los tres poderes funcionan y este que apoya todas las resoluciones regionales que subrayan la ruptura del orden democrático en ese país?

Lo que hubo fue un cambio de percepción en el frente interno sobre las posibles consecuencias políticas que puede tener una posición hostil contra el gobierno de Maduro. A juzgar por las declaración del viernes 31 de la Mesa Política, lo conversado el lunes 3 en el Secretariado del Frente Amplio y el silencio de los sectores más chavistas de la coalición de izquierda, el partido está alineado con el gobierno.

Y en ese contexto la realidad parece indicar que cuando los integrantes del gobierno de Vázquez se sienten más libres para hablar, lo hacen con una claridad meridiana y con un sinceramiento inusual en este tema.

Al comunicado del presidente Vázquez que le puso los puntos sobre las íes a Maduro -le reclamó que presentara pruebas o se rectactara ante sus dichos de que Uruguay conspira en su contra junto a los Estados Unidos- se sumó la declaración del ministro de Economía, Danilo Astori, quien subió la apuesta en entrevista con el programa Teledía de Canal 4. El ministro dijo que el régimen actual en Venezuela no se puede catalogar como una democracia, sino como un gobierno "profundamente autoritario".

"Los hechos están demostrando el autoritarismo con que el presidente y el poder ejecutivo de Venezuela manejan la conducción del país y se refieren a los demás poderes: a uno lo han prácticamente disuelto como poder, que es el Poder Legislativo, y al otro lo manejan a su antojo", dijo Astori. Por tanto, agregó, no se puede decir "que Venezuela es una democracia".

El jerarca se sumó al rechazo "tajante" y categórico del Poder Ejecutivo sobre las expresiones de Maduro contra el canciller Rodolfo Nin Novoa, y aseguró que son un "insulto gravísimo" y una "injusticia" que el gobierno uruguayo no puede aceptar.

"Además de ser un insulto es una injusticia, porque Uruguay ha actuado con mucha tolerancia con Venezuela. Si Venezuela aún está en el Mercosur es por Uruguay, que ha tratado de moderar con serenidad, con calma, con una evolución tendiente al diálogo la situación de Venezuela que ha sido duramente atacada por los demás socios del Mercosur", indicó.

Cuando en su programa "Los domingos con Maduro", el presidente de Venezuela aseguró que Nin Novoa "agrede a Venezuela" y lo acusó de coordinar esas agresiones con el departamento de Estado y con la embajadora de EEUU en Montevideo, atravesó un límite y logró legitimar al canciller uruguayo frente a su propia fuerza política.

Si hay algo que esta situación deja claro es que las acciones de la cancillería uruguaya ante Venezuela surgen de mandatos de la Torre Ejecutiva. Si alguna vez el gobierno se abstuvo para no enfrentarse a la crítica del Frente Amplio, ahora el gobierno se siente con la suficiente autoridad como para ser tan duro como crea necesario. De alguna manera, el Poder Ejecutivo se impuso Frente Amplio sin necesidad de llevárselo por delante.

Sin embajador en Venezuela

La embajada uruguaya en Venezuela no tiene embajador, luego de que Venezuela vetara la posibilidad de que Carlos Barros llegara a ese país.

En este momento hay una funcionaria de la cancillería que actúa como encargada de negocios y, aunque lel ministerio ya tiene en mente a un diplomático de carrera para ese puesto, la coyuntura actual hace pensar que será difícil que la embajada uruguaya en Venezuela vuelva a tener un dueño de casa.


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