¿El gobierno de Vázquez tiene o no una agenda transformadora?

En la interna del oficialismo difieren sobre los planes que entusiasman a la izquierda

Emerge en el partido de gobierno una inquietud sobre lo que muchos dirigentes consideran ausencia de un plan innovador, que comprenda reformas con sentido de izquierda, para este tercer período.

En las picadas parrilleras de enero, dirigentes de los grupos más militantes coinciden en que si el presidente Tabaré Vázquez no impulsa "una agenda" en ese sentido, desde el Parlamento y organismos partidarios, como la Agrupación de Gobierno, la Mesa Política y el Plenario Nacional, habrá que fijar una hoja de ruta.

Ese intercambio de opiniones, y "masajeo" político para cobrar impulso, se da en simultáneo a las especulaciones sobre la competencia interna para definir candidaturas; todo está sujeto a la expectativa por la primera sesión de Consejo de Ministros que hará Vázquez en Colonia, y también al posible recambio de colaboradores políticos.

Al presidente no le agrada que le digan que "no tiene agenda" y asegura a sus ministros que hay una "hoja de ruta" fijada por el programa de gobierno del Frente Amplio para este quinquenio, y por los anuncios que hizo al comenzar el período, con el complemento de lo que expresó en cadena nacional al cumplirse el año de gestión.

En esa fecha, 1° de marzo de 2016, Vázquez había puesto el acento en una prioridad para la gestión de la economía y la preservación de los equilibrios de la macro economía.

Eso, y la cautela fiscal a la hora de diseñar el Presupuesto, se ve en la interna del partido de gobierno como mecanismos defensivos, por lo que disgusta que los planes en curso sean para "preservar" logros y no para avanzar en eso. En ello coinciden tupamaros (y aliados en el MPP), comunistas, socialistas ortodoxos, la 711 de Sendic, Casa Grande de Constanza Moreira, el PVP y otros.

En esas charlas veraniegas, dirigentes de estos grupos reflejan preocupación porque sienten que Vázquez aparece preocupado por asegurar que UPM haga la inversión anunciada, y por obtener alguna ventaja de acuerdos comerciales puntuales. Nada de eso entusiasma a la dirigencia del arco más amplio de la coalición de izquierda.

Vázquez no da pistas a la interna, ni sobre cambios en el gabinete ni sobre si habrá planes nuevos. "Que repasen el programa de gobierno del Frente", comentó un integrante del gabinete ministerial como respuesta a esa queja por la supuesta "falta de agenda". Durante un encuentro veraniego, el hombre de larga militancia en la izquierda comentaba que en gran parte del oficialismo no se asume todavía que en el go bierno no se puede "soñar", sino asumir la realidad y tener en cuenta que cuidar y preservar lo que se tiene, es por sí mismo un logro.

Hace casi un año, cuando se cumplió el primer año de gobierno, Vázquez dio un mensaje por cadena de radio y TV; el contexto económico tenía complicaciones, por lo que fue cauteloso. "Cuidar el grado inversor de la calificación de deuda es un asunto prioritario en momentos en que el acceso global al crédito comienza a encarecerse", dijo entonces.

Eso es mucho para un país, pero poco para un partido de izquierda con una amplia mayoría interna que quiere caminar hacia la dirección de "superar el capitalismo" , prendiendo "velas al socialismo".

Terminó el año y Uruguay fortaleció los fundamentos de su calificación de "investment grade", pero dentro del gobierno eso solo se festejó en el Ministerio de Economía. El ajuste fiscal, que para las calificadoras de riesgo fue una demostración de madurez política, fue votado a regañadientes por muchos legisladores frentistas que se disgustan con la insistencia del eje Vázquez-Astori por preservar los equilibrios macroeconómicos.

Esos parlamentarios votan por disciplina partidaria y en el entendido de que se necesita un relacionamiento político con contrapesos. "Le votamos eso, pero que nos concedan algo de nuestros reclamos", es el razonamiento que hacen.

Piden, y exigirán, medidas para hacer que la distribución de la riqueza sea más equitativa, lo que supone destinar más recursos a políticas dirigidas a los más pobres, y cargar con más impuestos a los más ricos. Y ese es un debate que sobrevuela todo el período de gobierno.

En otra reunión veraniega, un dirigente del MPP aseguraba que su grupo coincide con Vázquez en la importancia de asegurar la inversión de UPM, pero que esa no puede ser la única meta del año.

Vázquez sostiene que sí hay agenda y que lo anunciado se cumplirá, como es el caso del "Sistema Nacional de Infraestructura" con procesos de inversión pública y privada, para recuperación, mantenimiento y desarrollo de la red de carreteras y de la ferroviaria, así como de puertos y aeropuertos. Y que eso está vinculado con UPM, pero es independiente de la nueva planta, porque abarca zonas más allá del recorrido de la celulosa.

El presidente también recuerda que está en marcha el "Sistema Nacional Integrado de Cuidados", que tiene un objetivo social pero que repercute en la economía, en partciular en la formalización del empleo y en las oportunidades para quienes quieren volcarse al mercado laboral y no pueden.

Además, Vázquez tiene en carpeta las mejoras al Sistema Integrado de Salud, los planes de soluciones habitacionales y la apuesta a la educación, que aparece con impulso para este ejercicio.

En el entorno de Vázquez recuerdan que ya se cumplió con el cambio en el Impuesto a la renta personal (para separar los conceptos de aguinaldo y vacacional), la restitución del Impuesto a Primaria a grandes extensiones de tierra, y los ajustes al "Fondo de Desarrollo" (Fondes). Y que también, medidas tomadas en el Ministerio del Interior comienzan a dar resultado en el combate al delito.

En el ala más de izquierda, eso tiene a gusto a poco. Y así, el debate de 2017 comienza a dibujarse sobre si hay o no hay una agenda; una agenda de izquierda. l


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