El gran mapa de los idiomas

A cien años del Curso de Lingüística General, de Ferdinand De Saussure
A mediados del siglo XIX la bifurcación entre la ciencia experimental y el peso de las creencias y las tradiciones que había comenzado en el Renacimiento y se había acentuado en la Modernidad, era más que notoria. La ciencia extendía sus ramas con visiones originales hacia territorios inexplorados desde hacía siglos. Dentro de estos nuevos sectores de la ciencia, los académicos habían puesto la mirada analítica sobre los idiomas, sus partes constituyentes y sobre todo sus raíces, intentando responder una serie de preguntas que sostenían el horizonte de sus objetivos. ¿Cuál era el origen de las lenguas? ¿Cuáles las conexiones entre las familias de los idiomas? ¿En qué se parecían y en qué diferenciaban? ¿Cómo influía el uso? ¿Qué elementos entraban en juego, en última instancia, en el acto comunicativo?
Ferdinand de Saussure era un joven suizo nacido en Ginebra, hijo de un afamado biólogo, que desde casi niño sintió una enorme curiosidad por los idiomas antiguos. Estudió latín y griego antiguo. Cuando solo tenía diecinueve años, Ferdinand viajó a la ciudad alemana de Leipzig para profundizar sus estudios lingüísticos y se volvió experto en una milenaria lengua de la India que tenía conexiones explícitas con el griego y el latín: el sánscrito.

Si el sánscrito era una lengua anterior a las europeas y poseía elementos de vocabulario y raíces de palabras comunes, significaba que había existido un idioma todavía más añejo que en algún momento del tiempo los había englobado a ambos: el indo-europeo. ¿Y qué había más atrás? ¿Cuál es el inicio del lenguaje en la Tierra?

Imposibilitado de responder estas cuestiones, De Saussure emigró de Alemania a París para continuar con sus estudios de lenguas medievales ya desaparecidas con el fin de compararlas y extraer leyes constantes.

Años después regresó a Ginebra con el fruto de lo investigado y comenzó a dar clases en la universidad que lo había formado.

La muerte lo sorprendió en 1913, sin haber podido publicar el trabajo sobre el que hacía tiempo reflexionaba.

Pero en 1916, hace un siglo, dos alumnos, Charles Bally y Albert Sechehaye, publicaron un compendio de las clases de De Saussure, con el nombre de Curso de lingüística general. Allí estaban las principales ideas que revolucionarían los estudios lingüísticos modernos.

Para De Saussure la "lengua" es un sistema de signos solidarios, que integra un cuerpo coherente y pertenece a determinada comunidad de hablantes, mientras que lo que denominó "habla", es la forma concreta en que cada individuo utiliza en la práctica la lengua.

Otro de los principales conceptos manejados por De Saussure se centran en una discusión que había empezado con el diálogo Cratilo de Platón: la arbitrariedad del signo lingüístico entre el significado de una palabra y la forma en que esta se escribe o se pronuncia. ¿Está el árbol en la palabra "árbol"? No, la palabra es arbitraria. Si no lo fuera, ¿por qué "árbol" se dice tree en inglés, baum en alemán y pohon en indonesio?

La idea de árbol, que De Saussure llamó "significado" puede ser única, pero el "significante", o sea la manera de representar concretamente en un idioma esa idea, cambia. Esos dos elementos componen las partes del signo lingüístico.

"Por primera vez, se enfoca el problema del significar en el terreno concreto de la lengua y no ya en el abstracto de la lógica", escribió el gran lingüista español Amado Alonso sobre este libro.

Los estudios de De Saussure fueron fundamentales para el desarrollo de la semiótica, la ciencia de los signos, y del estructuralismo, una escuela que se extendió a otras ramas de las ciencias humanas, como la antropología a través de Henri Levy-Strauss.También fueron el inicio para el desarrollo de la obra de Ludwig Wittgenstein, que revolucionó el sentido de los significados de los idiomas en acción.
De Saussure no pudo asistir al éxito de su libro y sus investigaciones. En las décadas sucesivas sus teorías se rebatieron y se criticaron con violencia, pero en el inicio del siglo XXI una nueva ola de revalorización ha ganado a la academia.

Pero a cien años del Curso de lingüística general, bien vale el recuerdo de una obra que fue cimiento de tantas otras.


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