El hijo de Grandinetti en un auspicioso debut

Juan Grandinetti actúa en Pinamar, de Federico Godfrid
Durante una conferencia en torno a un homenaje a su trayectoria, el actor argentino Darío Grandinetti confesó que todavía no había visto Pinamar, la primera película protagonizada por su hijo Juan. La ópera prima como director único de Federico Godfrid (La Tigra, Chaco) fue exhibida el lunes como parte de la competencia iberoamericana del Festival Internacional de Cine de Punta del Este, que se desarrolla en el balneario desde el domingo. Las expectativas, tanto del reconocido actor argentino como de los críticos, eran altas.

El recibimiento, según reflejó Godfrid en un encuentro posterior con la prensa, fue positivo de parte de los espectadores. La recepción en Uruguay sigue en línea con los aplausos que el filme viene cosechando desde su estreno en el Festival de San Sebastián en setiembre y antes de su llegada a las pantallas argentinas en mayo.

La película está protagonizada por Miguel y Pablo, dos hermanos interpretados por Juan Grandinetti y Agustín Pardella, quienes visitan el balneario argentino Pinamar para encargarse de la venta de una propiedad tras una tragedia familiar.

El reparto principal es completado por la actriz Violeta Palukas en el papel de una lugareña vecina de los hermanos, que poco a poco se transforma en el interés romántico de uno de ellos.

En la presentación de su obra, Godrid describió a Pinamar como "una película sincera". Se trata de un relato mínimo en su escala pero con momentos de gran contenido emocional, entregados con honestidad por un triángulo de actores jóvenes muy bien dirigidos.

De acuerdo al cineasta, Pinamar surge como respuesta a una interrogante: "¿Qué es la hermandad cuando ya no hay padres que te convoquen a las fiestas y los cumpleaños?".

La ambientación, que sucede en una época fría y desolada del balneario, se inspiró en las propias experiencias de vacaciones del director, que poco a poco y a medida que fue creciendo se vio fascinado con la vida de un polo turístico cuando no hay turistas.

El duelo, la maduración súbita, el reconocimiento de un familiar cercano desde una nueva configuración personal son algunos de los temas tratados por Godfrid y el guión a cargo de Lucía Möller.
El vínculo entre ambos hermanos, de personalidades opuestas, es uno de los aspectos más elaborados de la película. Grandinetti, quien se lleva la principal atención de la cámara en numerosos primeros planos, interpreta al mayor de ellos con sobriedad y apoyándose en los silencios y en la reflexión implícita sobre un pasado que se deja entrever de a poco. Pardella, en tanto, se encarga de brindar los momentos de comedia necesarios para sobrellevar la pena con una naturaleza envidiable para el diálogo, las bromas, la música y hasta la improvisación de rap.

Palukas, por su parte, también se luce en su papel secundario como una amiga antigua cercana a ambos que mira con recelo la posibilidad de que sus visitas a la costa se acaben. Confiada y distendida, la joven actriz completa el reparto de forma integral y hace que en ningún momento se busque la presencia de otros personajes más que el trío protagónico.

Según comentó Juan Grandinetti, la apropiación del espacio en el balneario, donde filmaron durante un mes, y el fortalecimiento de los vínculos personales entre actores para desarrollar los lazos de sus personajes ficticios fueron dos elementos esenciales para poder trabajar con armonía su primer protagónico en cine.

El debut de Grandinetti, así como el del director Godfrid, son pruebas auspiciosas para la carrera de ambos artistas.

En cuanto al visto bueno brindado por su padre, Grandinetti describió como positiva la experiencia de haber visto la película juntos por primera vez. "Yo le contesté que cada vez me gustaba menos", comentó irónicamente. "Fue bastante reconfortante y lo disfruté, más que haberlo sufrido".

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