El hombre orquesta electrónica

Luciano Supervielle presentó su show Otro día en Uruguay con entradas agotadas
Luciano Supervielle salió al escenario, saludó con la respetuosa reverencia de un músico clásico y se ubicó en el centro de un semicírculo de instrumentos: un piano de cola, un par de teclados, una computadora, varios pads y una mesa con una bandeja para hacer scratchers. Le dio la espalda al público y a su colega en este show, Agustín Ferrando, responsable de la parte visual y que desde el balcón vigilaba la escena.

El silencio era profundo, interrumpido solo por las sutiles notas del piano de Supervielle interpretando Sabelo. Pero esa ensoñación romántica se interrumpió pronto por una pequeña explosión visual y sonora de la electrónica.

La unión de esos elementos dispares –la música clásica, el hip hop y la electrónica– es el terreno que domina Supervielle, y que en sus dos presentaciones con entradas agotadas el miércoles y jueves pasado en la sala Hugo Balzo del Auditorio Nacional del Sodre llevó al público en su recorrido.

Titulado Otro día en Uruguay en homenaje a Tiranos Temblad, el programa creado por Ferrando y que sirvió de inspiración para parte de las obras incluidas en el disco Suite para piano y pulso velado, la presentación demostró la sincronía estética y emocional de Supervielle y Ferrando. En ciertas canciones era solo el músico el que ilustraba su mundo a través de las notas, pero otras todo eso se hacía visible en la pantalla gigante. Por momentos parecía que Supervielle musicalizaba una película muda, pero en otros lo visual se hacía eco de lo que la pieza evocaba.

La naturaleza –algo que en particular inspira a Ferrando– fue usada para ilustrar la música con pájaros volando, árboles de ramas peladas y sauces llorones, un cielo estrellado y olas estrellándose. Cada viñeta musical se transformaba en un juego hipnótico y sutil para los sentidos.

Supervielle así recorrió parte de Suite para piano y pulso velado con grandes momentos destacados, como su versión de La edad del cielo de Jorge Drexler, Resiliencia, Pasaje nocturno y Sublimación, el mejor y más arquetípico tema de aquel disco. Pero tal vez el momento más especial haya sido la interpretación de Suite de la Mamama, una pieza en varios movimientos realizada en homenaje a uno de los personajes más icónicos de Tiranos Temblad. La Mamama, una abuela que era filmada por su nieto y en diferentes situaciones y que cuyos videos se subían a YouTube, se encontraba en la sala en el show del jueves y saludó al público desde el balcón.

Supervielle cerró la noche con Perfume y Ese cielo azul, ambos temas del músico incluidos en el primer disco de Bajofondo, y finalmente su versión en francés de No soy un extraño, de Charly García.
El mundo de Supervielle es todo eso: el groove y los scratches hiphoperos, los beats electrónicos y la interpretación clásica, la introspección y el baile. Y Otro día en Uruguay, probó ser una muestra imperdible de eso.

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