El hombre que volvió de la muerte

Tom Hardy escribió, produjo y protagoniza Taboo, una muestra de destreza narrativa para recrear en la pantalla chica una historia misteriosa y aterradora
Desde esta columna se viene insistiendo hace tiempo, con machacona porfía, sobre el valor de las producciones que apelan a determinados períodos de la historia, del enorme tesoro y la materia prima fundamental que se esconde en los episodios del pasado, tanto en el ámbito exterior como en nuestra olvidada y despreciada historia nacional.

Uno este apunte inicial a una nota de El Observador de enero pasado, en la que se hacía un racconto de las mejores series para este año y se ponía énfasis especial en la inglesa Taboo, escrita, producida y protagonizada por el actor Tom Hardy, con acompañantes de altura, como Jonathan Price y Oona Chaplin.

Taboo está ambientada en 1814, año particularmente agitado para el imperio inglés. Mientras en Europa arrecia la guerra contra Napoleón, los ingleses mantienen además otra guerra sangrienta en América del Norte contra la naciente potencia de los Estados Unidos.

Londres todavía no es la capital indudable del mundo, pero sí medran las compañías comerciales que fungen tanto de agentes de comercio como de avanzadas diplomáticas y puntales militares.

La ciudad desborda de actividad industrial, chimeneas, humos infectos, pero junto al desarrollo convive el barro, la mugre, los cerdos faenados por hombres tatuados, las prostitutas sifilíticas, y todo el ambiente bajo las eternas nieblas cargadas de podredumbre.

A Londres, en medio de una llovizna sucia, llega un personaje oscuro tapado con una capa negra y capucha, galopando un caballo blanco. Entierra algo en el barro y se quita la capucha ensopada: es James Delaney (Hardy), con la cara cortada y llena de cicatrices. Llega hasta la morgue de un hospital y le habla en una lengua extraña a un cadáver: es su padre, que acaba de fallecer, el motivo de su regreso. Pero nadie creía que Hardy estuviera vivo, porque había desaparecido en una misión militar en África hacía más de una década. Ahora regresa, lacónico, auténtico hombre que volvió de la muerte, con una historia en las espaldas que entrevera elementos secretos, indios del Canadá, un territorio de frontera en medio de la guerra, un amor prohibido y cientos de incógnitas.

Taboo: Trailer - BBC One

Así se plantea Taboo en su primer capítulo de los ocho que componen la primera temporada, estrenada en pantallas inglesas por la BBC a comienzos de año.

Camino particular el de Hardy, que tuvo su debut masivo bajo las órdenes de Ridley Scott (que coproduce la serie, además) en La caída del halcón negro, y que luego trepó a través de trabajos de brillo con directores de cine tan diferentes como el danés Nicolas Winding Refn, su compatriota Guy Ritchie, los yanquis Christopher Nolan y Sofia Coppola, o el mexicano Alejandro González Iñárritu, o en series de televisión Band of brothers, Cumbres borrascosas y La reina virgen.

Ahora ganó en independencia y consiguió un socio especial: su padre, el guionista "Chips" Hardy, más otro dialoguista de lujo, Steven Knight. Pero además, armó un equipo sólido, con el danés Kristoffer Nyholm (responsable de The killing) y el finés Anders Engström (director de la serie Wallander) alternando como directores. Con estos nombres, era de esperar que en los rubros técnicos el trabajo sea soberbio.

Taboo generó en mi casa un nivel de adrenalina serial que no sentía desde las excelentes Hatufim y Borgen, dos historias tan disímiles como adictivas. La "medida" más aconsejable es un capítulo por noche, pero claro, imposible vencer las ganas que se generan de ver el siguiente luego de un episodio tentador. Se puede ver en diferentes plataformas en la web, en idioma original y con subtítulos.

Él éxito en pantallas pequeñas, de la mano de la BBC One y del canal FX, produjo el anuncio del propio Hardy, en marzo pasado, de una nueva temporada de Taboo anunciada para 2018. "Es una noticia fantástica, ¿no?", dijo Hardy. Su imperturbable personaje todavía tiene más silencios para decirnos.

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