El hospital olvidado

De CTI de referencia a policlínica de barrio, el ex Filtro cerrará y sus servicios serán trasladados, lo que preocupa a funcionarios por cómo afectará la atención
La "polio" arrasó en Uruguay. Corría el año 1954 y los casos de poliomielitis eran cada vez más difíciles de frenar. Cientos de bebés, niños y adolescentes quedaban paralíticos por una enfermedad que les afectaba el sistema nervioso y, en muchos casos, los llevaba a la muerte por paros respiratorios. La epidemia fue histórica en el país y un solo centro de salud estaba preparado para poder combatirla: el hospital Filtro.

Desde que fue fundado en la década de 1940, bajo la presidencia de Alfredo Baldomir, y durante décadas, el Filtro fue un hospital de referencia para tratar enfermedades que mataban a los uruguayos. Además, marcó un mojón en la historia de la medicina nacional porque fue el primer hospital en contar con aparatos de respiración mecánica, conocidos en el ámbito médico como "ventiladores". Fueron importados a pedido del ideólogo del Filtro, el ministro de Salud Pública del gobierno de Baldomir, el epidemiólogo Enrique Claveaux, que quiso adelantarse a una epidemia de "polio".

El centro de salud recibe anualmente 120.000 consultas, lo que significa unas 10 mil al mes, entre estudios y consultas con médicos generales y especialistas.
El entonces famoso hospital del barrio Jacinto Vera logró posicionarse como uno de los que contaba con el mejor centro de cuidados intensivos del país. Pero conforme pasaban los años, el Filtro iba quedando cada vez más olvidado.

"Fue muchas cosas a lo largo de su historia. Fue centro de referencia", recuerda el cardiólogo Daniel San Vicente, que es además consejero del Colegio Médico. San Vicente es testigo desde hace casi 20 años de la pérdida de servicios del centro de salud, que actualmente es una policlínica barrial. San Vicente empezó a trabajar allí en 1999, cinco años después de los enfrentamientos entre civiles y la Policía en sus alrededores que volvieron tristemente célebre al exhospital Filtro al dejar como saldo un muerto y decenas de heridos.

El quiebre máximo de años de historia en el Filtro ocurrió algunas semanas atrás, cuando la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) anunció que debido a las malas condiciones, el policlínico Enrique Claveaux, ese es su nombre aunque es mejor conocido como Filtro, dejaría de funcionar en el tradicional edificio de la calle Cufré y sus servicios serían trasladados a policlínicas de la zona.

En la policlínica trabajan 35 médicos, tanto de medicina general como de familia, internistas, pediatras, ginecólogos, neumólogo, hematólogo, entre otros.

Si bien las autoridades de ASSE insisten en que no se trata de un "cierre" sino de un "traslado de los servicios", para médicos y trabajadores no médicos, significa que las décadas de atención en el ex Filtro se terminan. "Lo están desmantelando, es la gran realidad", afirma San Vicente. Según contó, ASSE ofreció a los médicos que eligieran en qué centro trabajar una vez que las puertas del edificio sean cerradas. Una cardióloga, por ejemplo, prefirió ser trasladada a la Ciudad de la Costa y abandonar Jacinto Vera.

El mismo concepto que los médicos manejaron los integrantes de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP) a principios de setiembre. Carteles de "reunión urgente por cierre" empapelaban las salas de espera y eran fotografiadas por usuarios que, desde hace años, tienen al ex Filtro como centro de salud de referencia.

El secretario general de la FFSP, Martín Pereira, dijo en esa oportunidad a El Observador que la forma de comunicar el traslado de los servicios a otros sitios "fue muy desprolija". Esa "desprolijidad" criticada por el dirigente de la salud pública fue reconocida por una fuente de ASSE en diálogo con El Observador. Para remediar la forma en la que se había comunicado que el edificio cerraría sus puertas de manera paulatina, las autoridades del organismo convocaron a los trabajadores a una reunión en la que intentaron aclarar los tantos.

Para los funcionarios, no será fácil que los servicios que se prestan hoy en día logren reubicarse en la zona.

ASSE destacó en esa reunión que es una "desconcentración de servicios, planificada para no afectar la calidad" de la atención que se le brinda a los usuarios, según establece un documento entregado a la FFSP tras esa reunión.

Desde el mes que viene, los dos especialistas de medicina familiar y comunitaria, los nutricionistas y los hematólogos que trabajan en la policlínica pasarán a hacerlo en el centro Irma Gentile (ubicado en la calle Marsella esquina Vilardebó), una policlínica de la Intendencia Municipal de Montevideo de Jacinto Vera.

"Esto se suma a los técnicos de ASSE que ya vienen realizando su tarea en dicha policlínica", agrega la nota.

Además, el prestador público de salud analiza que los servicios que todavía no se relocalizaron pasen a hacerlo en el Hospital Español, el Instituto Nacional del Cáncer (INCA) y el Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (INOT) que funciona en el exedificio Libertad. También se encuentra en tratativas con el Banco de Previsión Social y el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU).

Durante la transición, las agendas médicas permanecerán abiertas y "se respetará los días, horarios y remuneraciones de todos los funcionarios". El centro atiende unas 10 mil consultas mensuales, no solo de medicina general y de familia, sino también de especialistas como cardiólogos, hematólogos, endocrinólogos y hasta cuenta con una policlínica de cesación de tabaquismo, que prácticamente no existe.

Adiós a varios servicios

A mediados de la década de 1990 fue el comienzo del fin para el hospital Filtro. El Ministerio de Salud Pública –en ese entonces organismo encargado del centro– resolvió que comenzara a funcionar como policlínica, con una emergencia reforzada. A esos servicios se le sumaban el de farmacia y laboratorio.
Sin embargo, la vida útil de la emergencia fue escueta. Para comenzar a centrar los servicios en un mismo lugar de la zona, ASSE dispuso hace algunos años el cierre de la emergencia, porque ya se contaba con la del Hospital Español (que dejó de ser privado) y actualmente también la del INOT, inaugurada el año pasado.

De esa manera, los usuarios, médicos y funcionarios del exFiltro comenzaron a ver cómo el centro de salud iba perdiendo servicios, mientras sus paredes se seguían resquebrajando. Los trabajadores no saben responder a la pregunta de por qué un centro de salud que fue referencia nacional en años de epidemia se quedó en el tiempo o, más bien, en el olvido.

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