El Indio Solari habló de su enfermedad: "Debo de estar entrando en la decrepitud"

El mítico rockero habla sobre la vida, la muerte y su carrera en un nuevo documental realizado por Mario Pergolini y disponible online
"Tsunami. Un océano de gente", así se llama un nuevo documental testimonial sobre la vida de Carlos Alberto Solari, mejor conocido como "el Indio". Dirigida por Julio Leiva y Maximiliano Rodríguez, la película de unos 90 minutos de duración está disponible a través de la web de Vorterix Media de manera gratuita.
Tal fue su éxito que a las horas de su lanzamiento ayer 10 de octubre, el sitio había colapsado.

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Entre los temas que aborda en las charlas que mantiene con el conductor argentino Mario Pergolini -con un vaso de whisky en mano- está su música, su condición de estrella del rock y su estado de salud; la vida y la muerte.

Grabada el 12 de marzo en su último show histórico de Tandil, a las imágenes inéditas del show se le suma una entrevista cara a cara con Pergolini algo que no es común en el ex líder de los Redondos, quien siempre mantuvo un perfil bajo y en toda su carrera en pocas ocasiones dio entrevistas para medios audiovisuales.

Sin tapujos habló también sobre la enfermedad que padece desde hace varios años. "Yo tengo Parkinson, que no es de ahora, pero con el tiempo empieza a manifestarse más. A mí no se me manifiesta temblando sino con rigidez. No le encuentro ninguna gracia. Yo soy un adorador de la juventud y es algo que se escapa de las manos. Y un día, van y te dicen 'me parece que el papel picado ya no va'.", dijo con un toque de humor pero sin dejar de hablar en serio.

indio entrevista

La muerte es algo de lo que también manifestó su particular visión y admitió que en algún momento se quiso quitar la vida. "Yo me aferro a la vida, si no me pego un 'corchazo' y se terminó [...] Lo he pensado más de una vez, sí. No ahora. En este momento no estoy tan mal."

Además habló sobre los males de la vejez y la "decrepitud": "Hay gente que sirve para viejo y otra que no (...). Creo que el ser humano tiene 50 años de vida genética y de plenitud genética. [...] Quiero vivir lo más que puedo, pero intelectualmente creo que la decrepitud es nefasta. Son esos 30 años que la ciencia nos ha dado después de los 50 [...]. El ser humano tiene estos 30 años a costa de una cosa espantosa que para mí es la decrepitud. Uno empieza a ver menos, a escuchar menos, un buen día se cagó encima. La decrepitud no es una sobrevida agradable, te duele todo, qué sé yo. Y yo debo estar entrando en eso, evidentemente".

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