El informe político sobre Rusia que Trump debería obtener

Debemos entender por qué Rusia se ha comportado de la manera que lo ha hecho

*Por Fareed Zakaria, The Washington Post

Estoy encantado con que finalmente Donald Trump obtendrá un informe de la conclusión unánime de las agencias internacionales de Estados Unidos sobre que el gobierno ruso estuvo detrás de la piratería del Comité Nacional Demócrata y del presidente de campaña de Hillary Clinton. Pero también debería solicitar y recibir un resumen político de Rusia que pueda arrojar luz en el escenario de las acciones de esta. Debemos entender por qué Rusia se ha comportado de la manera que lo ha hecho.

Todo comenzó con la Primavera Árabe. Las repentinas demostraciones en masa y reclamos de democracia tomaron a la mayoría del mundo por sorpresa. En particular, conmocionaron a Moscú en un momento precario. El Kremlin estaba en medio de manejar el futuro político del país y preocupado por la oposición en casa. Las elecciones parlamentarias fueron programadas en menos de un año, a ser seguidas por una elección presidencial. Vladimir Putin no era el presidente en ese entonces, se había hecho a un lado de la constitución rusa y permitió que Dmistry Medvedev ascendiera al mandato.

Roland Dannreuther, de la Universidad de Westiministeren Londres, señala que "la crisis tanto en Libia como en Siria coincidió con el ascenso de la oposición a la reelección de Putin, con manifestaciones de resistencia nunca antes vistas en Moscú y en otras ciudades de Rusia durante 2011-12". Él argumenta que el Kremlin vigilaba en estas ciudades mientras las protestas en las calles se transformaron en una oposición más general, crearon inestabilidad y luego atrajeron la atención y la intervención de poderes occidentales. Moscú estaba decidido a que ningún escenario semejante se llevara a cabo en Rusia o en ninguno de sus vecinos cercanos como Ucrania.

De hecho, hubo un desacuerdo raro entre Putin y Medvedev en cuanto a cómo responder a Libia. Putin atacó amargamente a su propio presidente por no vetar una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que sancionaba una intervención en Libia y despellejaba al occidente por lanzar una "cruzada" contra un país musulmán. Medvedev, quien técnicamente estaba a cargo de la política exterior, lo contradijo rotundamente, llamando a su retórica "inexcusable". Algunas participaciones rusas creen que debido a este desacuerdo tal vez la suerte de Medvedev estaba echada, asegurando que sirviera solo durante un período y luego hiciera lugar para el regreso de Putin a la presidencia. En cualquier caso, tal como escribe Dannreuther: "Para las elites rusas conservadoras, la evidencia de la Primavera Árabe confirma que tales divisiones entre las facciones en la apariencia de una promoción de la democracia, solo dieron lugar a un desorden interno, a un conflicto societario y a la pérdida de la integridad soberana del Estado". (El hecho de que Clinton alentó a los manifestantes de la democracia rusa en este momento delicado hizo que tuviese un enemigo principal en los ojos de la elite de Kremlin).

Cerca de un año después, en 2013, el Jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Rusas, el general Valery Gerasimov, escribió un artículo en el cual sugería que la clave para el desafío de Rusia era responder a las dinámicas subyacentes de la Primavera Árabe y a las "revoluciones de colores" del norte de África. Él instó a que estos no fueran considerados eventos no militares, ya que "un Estado perfectamente próspero puede, en una cuestión de meses e incluso días ser transformado en un ámbito de un conflicto armado intenso, convertirse en una víctima de la intervención extranjera y hundirse en una red de caos, catástrofe humanitaria y guerra civil". Abogó que será mejor que Rusia comprenda y desarrolle los métodos no militares y asimétricos, incluyendo operaciones especiales, la guerra de la información y el uso de la oposición interna para debilitar a una sociedad.

Desde ese entonces, Moscú logró que la información y la guerra asimétrica sean centrales para su política extranjera y militar. Al reafirmarse en Georgia y Ucrania, Rusia utilizó una estrategia híbrida que incluye la fundación de políticos y milicias locales, noticias falsas y ciberataques. Políticos alemanes principales y también polacos afirman que Rusia también se involucró en tales actividades en sus países. Y ahora está el involucramiento aparente en la elección estadounidense.

La idea de la guerra de la información no es nueva.

La Unión Soviética desarrolló y practicó una estrategia de "desinformación" a lo largo de la Guerra Fría, completa con noticias falsas y la penetración de partidos políticos occidentales y organizaciones mediáticas. Sin embargo, el resurgimiento de este enfoque y el modo agresivo y sofisticado en el cual está siendo usado en el presente en el ámbito de los medios sociales, marca una tendencia nueva y peligrosa en la geopolítica.

Este es el fondo político detrás de la evidencia técnica de que Rusia interfirió en la última elección de noviembre. Debe ser movido fuera de un marco partidista y ser concebido en un contexto mucho más amplio. Desde la finalización de la Guerra Fría, ningún gran país desafió al sistema internacional emergente. No obstante, actualmente, una estrategia de gran potencia, diseñada para funcionar insidiosamente, podría triunfar bien en sembrar duda, división, discordia, y en última instancia destrucción dentro de Occidente.


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