El inicio de la conquista

De cómo dos uruguayos lograron lo improbable y arrasaron con Hollywood
El director, los guionistas y el fotógrafo de No respires, uno de los grandes éxitos de Hollywood en 2016, son uruguayos.

La historia es muy conocida por estos lares. Federico Álvarez dirigió Ataque de pánico, un corto sobre robots que atacaban y destruían Montevideo. El asunto causó sensación entre los millones que lo vieron por YouTube. El director Sam Raimi lo invitó a la Meca del cine y él llevó a su coguionista, Rodo Sayagués, con quien filmó una remake del propio Raimi, Evil Dead. La película anduvo muy bien y entonces este año los uruguayos crearon su propia historia, un thriller galopante, con la participación de otro compatriota que también estaba en la de los robots, el director de fotografía Pedro Luque.

Con un presupuesto de apenas 10 millones de dólares crearon una máquina de terror y suspenso con las armas del mejor cine de todas las épocas: una buena historia bien desarrollada, actuaciones convincentes y los rubros técnicos impecables al servicio de la causa.

La crítica ponderó con razón el trabajo del director y su coguionista, así como la fotografía de Luque, que se luce hasta en la oscuridad. El resultado es una lección de cine bien hecho, narrado en acción, con diálogos mínimos, y donde cada retazo de imagen y partícula de sonido son relevantes.

Uruguay es un país sin tradición de cine, algo así como Japón en el fútbol, pero sin los recursos económicos. Que surja, dentro de la industria hollywoodense, no solo un creador sino un equipo creativo y técnico de trabajo integrado por uruguayos es algo muy improbable.

Pues eso es exactamente lo que está pasando y recién empieza. Tienen el ingrediente esencial para marcar el camino: el favor del público. No respires recaudó, en tres semanas, siete veces lo que había costado producirla.

Hay otra cosa que a esta altura está muy clara: Sam Raimi tiene mucho mejor olfato que yo. A mí la de los robots me pareció una travesura divertida, pero me parecía que me había gustado, en gran parte, porque esos monstruos destruían Montevideo. Creía que el guiño local era esencial.

Fui incapaz de ver a un equipo con la calidad como para crear un largometraje de suspenso tan bien logrado, una atmósfera de terror sin ningún elemento sobrenatural, una casa que alberga la casi totalidad de la acción sin aburrir, sin hacerse previsible.

Por suerte Raimi sí fue capaz y entonces ahora estamos en el comienzo de una historia de inmigrantes uruguayos en la costa oeste de Estados Unidos que promete una cuantas sacudidas y vueltas de tuerca fascinantes.

No respires es una película de género y respeta una serie de convenciones pero también evita los golpes de efecto más fáciles y el sobresalto barato. Va construyendo una tensión tal que la referencia del título no solo corre para los ladrones que se mueven en la casa del ciego y cuyas vidas dependen de no ser escuchados, sino también para el espectador, que se mantiene durante toda la película como hipnotizado por el peligro.

Lo que es difícil de ver en No respires es la uruguayez del asunto. Los agonistas son estadounidenses, más específicamente blancos, que viven en una Detroit muy venida a menos. La historia tiene algo de cine de género clásico. La prolijidad en todos los rubros también se remite a una tradición centenaria de hacer cine en el norte.

Tal vez la única referencia venga por el lado del bajo presupuesto, ya que en términos hollywoodenses los 10 millones de dólares entran en esa categoría. De hecho Raimi vio eso: que este uruguayo –y sus secuaces– eran capaces de generar grandes emociones gastando monedas. Y se sabe que la entrada al cine cuesta lo mismo, ya sea que la película que se exhibe sea una superproducción o un proyecto modesto.

De cualquier modo es un orgullo que exista este grupo de vanguardia criolla en el centro de la industria del cine. Si mantienen ese espíritu actual de hacer lo que les gusta lo mejor que pueden, seguramente surgirá una vasta y memorable filmografía de autor uruguayo made in Hollywood.

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