El judaísmo bajo la mirada reflexiva de Gerardo Romano

El argentino explora esta religión en Un judío común y corriente, hasta el domingo
La obra indicada puede llegar en cualquier momento: en el inicio, en el cenit o en el crepúsculo de la carrera de un actor ¿Cómo saber que es la indicada? Es complicado, y definirlo aún más, pero Gerardo Romano supo que Un judío común y corriente había llegado a su vida en el momento exacto cuando terminó de leerla. El conocido actor argentino se sintió cautivado por la escritura del suizo Charles Lewisnky y la manera en que ponía sobre la mesa diferentes aspectos inherentes al judaísmo y su relación con las demás religiones y decidió que sería la próxima obra que representaría.

"Sabía que el tema me interesaba, pero no me imaginaba que estuviera tan bien escrita, y tampoco que me iba suponer tal exigencia representarla. Es un material muy exigente, psíquica y físicamente. Exige una madurez actoral que se opone con la necesidad física, porque requiere estar en una gran plenitud y mucha experiencia. Creo que no podría haberla hecho nunca si no hubiera tenido experiencias como las que tuve y también la posibilidad de tener el físico y la mentalidad para encararla", aseguró Romano en una entrevista con El Observador.

La obra, que se estrenó en la sala Nelly Goitiño del Sodre el pasado jueves e irá hasta este domingo, plantea una mirada sobre el judaísmo enfrentado con los hechos que marcaron su historia en el siglo XX –el Holocausto, la constitución de Israel como un estado soberano-, así como los dilemas que enfrenta la colectividad en la actualidad –la persistencia del antisemitismo y el conflicto palestino-israelí-.

Dirigida por Manuel González Gil, Un judío común y corriente significa un hito en la carrera de ambos artistas, dado que es la primera vez que trabajan codo a codo, a pesar de que anteriormente lo habían intentado varias veces.

Incidencia global

Si bien la obra cuenta con una importante carga subjetiva desde el punto de vista del judaísmo, Romano aseguró que el texto "le habla más a los no judíos" que a los fieles de esta religión, ya que según explicó esta colectividad ha sido determinada históricamente y filosóficamente por "la mirada del no judío sobre el judío".

"Que los judíos no sean comunes y corrientes es por una mirada discriminatoria, o que envuelve un prejuicio derivado de múltiples factores. Personalmente creo que la judeofobia cristiana tiene mucha incidencia en esto; y el mutuo odio interreligioso que tienen los monoteísmos también", dijo Romano.

El actor agregó también que si bien la humanidad ha sido testigo de otros genocidios en su historia contemporánea –el armenio, por ejemplo- el Holocausto continúa latente y sangrante como ejemplo claro de la maldad inherente del ser humano, y de una "pulsión de muerte que no puede abandonar, que no puede superar". Como no podía ser de otra manera, la obra toma el exterminio judío a manos del régimen nazi como otro de sus catalizadores para explorar la naturaleza del judaísmo, la lógica del antisemitismo y los prejuicios que enfrentan los fieles de esta religión.

"El Holocausto, que es el contexto de la historia de este judío, tiene un peso y una contundencia que es muy difícil de escaparle en cualquier momento de la historia de la humanidad", acotó el actor.

A eso se suma el abordaje que hace la obra del áspero conflicto entre Israel y Palestina que asola la Franja de Gaza, al que Romano definió como un tema "medular y específico" de Un judío común y corriente.

Teatro argentino en Uruguay

En los últimos meses Uruguay ha estado viviendo casi una doble escena teatral: por un lado, los estrenos uruguayos que se presentan cada año, por otro, varias obras argentinas que cruzaron el charco con funciones completas. Si bien el teatro argentino parece estar viviendo un auge importante en nuestro país, Romano desestimó que sea un fenómeno nuevo y lo consideró como algo inevitable por las similitudes que comparten ambos países.

"Lo que nosotros vemos en Argentina se puede ver en los escenarios de allá y en los de acá. Nuestro entremezclamiento es muy grande, no siento que exista una frontera. Y eso que nos hace parecidos en la vida, en nuestras costumbres, no tiene porque desaparecer en el teatro. Cuantitativamente, Buenos Aires es una de las ciudades más teatreras del mundo, detrás de Nueva York, Londres y París. Pero en proporción, Uruguay es más teatrero que Buenos Aires", reflexionó.

Un judío común y corriente, la sexta obra que Romano representa en Uruguay en su carrera, se presenta este sábado a la hora 21 y el domingo a las 19 en el Auditorio Nelly Goitiño del Sodre. Las entradas están disponibles en boleterías y Tickantel de $ 1.500 a $ 1.800.

Otros espectáculos de la cartelera

Preludio de Ana

Una obra que no logra terminarse, una dramaturga en crisis y visitas fantasmales son parte de la propuesta que Preludio de Ana tiene para los espectadores.

La obra de la dramaturga Sandra Massera, quien además escribió el texto en el que esta basada, presenta en la Zavala Muniz del Teatro Solís la historia de una dramaturga que, sin ideas para terminar una obra sobre Ana Frank, cae en un estado de inconsciencia.

Allí se encontrará con el fantasma de Ana Frank, que la ayudará a encontrar el enfoque adecuado para completar su propia historia.

Preludio de Ana se presenta los viernes y sábados a la hora 20.30 y los domingos a las 19.30 y las entradas están a la venta a $ 330 en Tickantel y boleterías.

Un éxito de El Galpón

Regresa para una segunda temporada Mi hijo solo camina un poco más lento, del teatro El Galpón, obra que tuvo múltiples nominaciones en los pasados premios Florencio y que se llevó los de Mejor actriz de reparto y Mejor elenco. Este divertido y emotivo espectáculo se presenta todos los viernes a las 20 y las entradas están a la venta en Tickantel y boleterías a $ 350.

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