El latido sutil del ritmo por Luciano Supervielle

El músico lanzó su tercer disco, unido a un libro de partituras
A la hora de interpretar los temas de su más reciente disco, Suite para piano y pulso velado, en los auriculares de Luciano Supervielle no suena el clásico click uniformemente repetitivo del metrónomo, sino una batería de hip hop. Eso es parte del "pulso velado" al que se refiere el título de su tercer trabajo como solista. En este disco, integrado por 13 piezas compuestas para piano, Supervielle intentó unir esas dos raíces sobre las cuales se basa su carrera: la electrónica y el hip hop con la música clásica.

"Si bien es netamente pianístico, yo creo que hay un contacto muy fuerte con el hip hop y la música electrónica de manera mucho más sutil. De ahí viene el título. El "pulso velado" hace referencia al mutismo, la repetición del ritmo que genera esa magia del hipnotismo", dijo Supervielle a El Observador. "Hay desarrollos de temas musicales que se extienden más en el tiempo, eso es lo que quizás lo hace más cercano a la música clásica, pero no deja de estar en esencia esa fuerte conexión con el pulso del hip hop".

Eso es lo que se manifiesta cuando Supervielle interpreta canciones como Sublimación, el tema que abre el disco y el que se encuentra más en la bisagra entre ambos géneros. Mientras Supervielle escucha esa batería hiphopera mientras toca en vivo, el público lo que siente es un ritmo groovero, que perfectamente se puede seguir con el cuerpo. "Eso solo lo escucho yo", dijo Supervielle. "Y lo que me da es el tiempo, pero también la intención de cómo tocar esos temas. Es una cosa que tiene que ver con cómo yo considero a este disco: como un punto de partida para reelaborar estos temas y convertirlos en otra cosa, seguramente en canciones o en bases para hip hop o músicas más orquestadas".

Suite para piano y pulso velado es para su autor el primer disco donde el piano cobró protagonismo, luego de años de utilizarlo como acompañamiento en grupos como Plátano Macho y Bajofondo. Es, además, el trabajo que deja en manifiesto la intrínseca relación que siente el músico con su instrumento.

"Siempre tocaba el piano, jugueteando, sacando melodías de oído", contó. A los 8 o 10 años una tía le regaló un piano vertical, y ahí comenzó sus estudios formales con profesores, en el TUMP y en la Escuela Universitaria de Música. "La relación con el instrumento es algo que se va construyendo con el tiempo. Es un instrumento con el que pasás mucho tiempo. Es muy solitario en ese sentido. Con los años me empecé a identificar con él cada vez más, hasta que se transformó en mi sonido y mi identidad musical".

Para este disco, además, Supervielle utilizó un recurso muy poco empleado a la hora de grabar pianos: buscó diferentes instrumentos para lograr distintos timbres. En total utilizó ocho pianos, que encontró luego de realizar una exhaustiva búsqueda. "Quería jugar con las distintas influencias que tengo de la música clásica, y también los distintos estilos. Para eso estaba bueno poner diferentes sonidos del piano, y me parecía original, en el sentido que nunca encontrás en un estudio más de un piano. Es dificil tener en un mismo disco o en una misma canción diferentes sonidos de piano", afirmó. De esta manera, el músico fue capaz de brindar un sonido más íntimo, al grabar el piano de su casa, enfatizando en el sonido de la mecánica interna del instrumento, al mismo tiempo que grabó un piano de cola o un Rhodes eléctrico.

A la hora de crear la música, Supervielle se inspiró en situaciones cotidianas, como la vista desde su ventanal, o una caminata nocturna. Pero también, a pedido de Agustín Ferrando Trenchi, realizó algunas piezas inspiradas en la serie Tiranos Temblad. El lado B de este disco, titulado Pianos tiranos, refleja esa suerte de colaboración impensada. "Tienen un lenguaje de cine mudo, muy visual y con un poco de humor también", detalló el músico.

Evolución contínua

Suite para piano y pulso velado fue editado también en forma de un libro de partituras, que saldrá a la venta próximamente. "Rara vez escribo música mía, y fue un ejercicio interesante para poder llegar a resultados que no había llegado nunca", dijo Supervielle. En este sentido, la composición fue creciendo mientras era escrita, y tras los shows en vivo, cada canción sigue cambiando y evolucionando.
Con este libro, Supervielle invita a que otros músicos hagan suyas sus composiciones. "Es otra manera de compartir la música. Ojalá las personas puedan desarmarlas y recontextualizarlas. Me encantaría que pasara eso porque yo lo voy hacer".

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