"Él le dijo 'No me vas a disparar' y cayó fulminado"

Esposo de la mujer rapiñada dijo que una emergencia médica se negó a atender a su amigo herido, Heriberto Prati, por no ser socio

Ya había pasado la medianoche del viernes cuando María Laura Methol llegaba a su casa luego de haber ido a cenar con sus amigos. Bajó del auto pero antes de entrar a su casa, rodeó el auto para ir hasta la ventanilla en la que estaba su amiga y decirle algo. Fue entonces cuando vio que una moto se detuvo frente a ella y un hombre la miraba.

María Laura le preguntó qué era lo que quería y entonces el hombre, sin bajar de la moto ni soltar el manubrio, le dijo: "Dame la cartera que no te voy a hacer nada". La calma con la que el hombre le habló fue lo que animó a María Laura a hacer frente al extraño y responderle que no iba a entregarle nada.

Al ver que su amiga discutía con alguien, Heriberto Prati bajó del auto y comenzó a increpar al extraño hasta que el hombre movió la moto y se puso frente suyo.

El hombre soltó el volante de la moto y llevó una de sus manos atrás de su espalda para sacar de su cintura una pistola y apuntarle directo en la frente. Lo único que Prati tenía consigo era una navaja que llevaba en el auto, pero ni siquiera llegó a abrirla.

"Vos sos un cagón de mierda, no me vas a disparar", dijo Prati, según contó a El Observador su amigo Walter Lusiardo, esposo de María Laura. "No pasó un segundo que le disparó contra la frente, por lo cual cayó fulminado en ese momento", contó. Luego del disparo, el hombre agarró la cartera de María Laura y abandonó el lugar.

Las mujeres comenzaron a llamar al 911, sin tener otra respuesta que la música de la contestadora. Ante la desesperación, María Laura atinó a disparar la alarma de su casa, esperando que el servicio de respuesta de la empresa de seguridad concurriera o uno de los guardias de seguridad que vigila la esquina de su casa fuera a asistirlos.

Luego continuaron llamando a las emergencias médicas. Según contó Lusiardo, la primer emergencia a la que llamó su esposa se negó a atender a Prati porque no era socio. La siguiente sí recibió el pedido.

Pero mientras esperaban, la moto regresó al lugar. El hombre se detuvo frente a la esposa de Prati que permanecía junto al cuerpo de su marido y comenzó a exigirle a gritos que le entregara la billetera que su esposo llevaba en el bolsillo. Para su suerte, los guardias de seguridad llegaron a la escena pero el hombre logró escabullirse.

Lo que dejó

La muerte de Prati marcó a los vecinos del barrio, que el lunes por la noche salieron a manifestarse con un caceroleo, exigiendo medidas de seguridad por parte de las autoridades. Luisardo contó que la inseguridad fue un tema que siempre preocupó a los vecinos y que los incitó a organizarse, contratar guardia de seguridad y un servicio de respuesta.

De igual modo, expresó que lo que sucedió en su barrio no es un hecho excluyente de esa zona y opinó que la muerte de su amigo "sirvió para que la sociedad cambie su rumbo, se comprometa y denuncie".

"No es el barrio Acosta y Lara que sale acá con una bandera a defender la seguridad en Uruguay. Es la sociedad toda que está harta, cansada, dolida, que sale a manifestarse. Esta no es una cuestión de Carrasco y Pocitos, esto es una cuestión de todos los barrios", agregó.


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