El luto más negro en la Casa Blanca

Sobre Jackie Kennedy y Natalie Portman en su papel
Para mi generación, la pregunta es: "¿dónde estabas el 11 de setiembre de 2001?" Para la generación de mis padres quizás sea: "¿dónde estabas el 27 de junio de 1973?" Pero para la de mis abuelos, la pregunta invariablemente era: "¿dónde estabas el 22 de noviembre de 1963?" El asesinato de John Fitzgerald Kennedy conmovió al mundo y sacudió todas las estructuras políticas de una de las dos potencias globales de la época.

Hasta ese día, todas las mujeres del mundo querían ser Jackie Kennedy. Casada con el (supuesto) hombre más poderoso del planeta, madre de dos hijos preciosos, con residencia en la Casa Blanca y residencias de veraneo con paseos en lujosos veleros en Martha's Vineyard, organizando recepciones con el violonchelista Pablo Casals y cenas con burbujeante champaña que se derramaba de las copas aflautadas, Jackie tenía motivos para sentirse una mujer realizada. Tenía 32 años y su vida brillaba como las finas joyas que vestía, pero un balazo en Dallas haría añicos ese reino de ensueños.

La famosa película Zapruder, de apenas cuatro minutos de duración, tiene una textura y unos tonos particulares. El sol brilla con determinada intensidad, los colores mates se vuelven saturados por momentos. Jackie, en medio de la balacera y con el vestido manchado de la sangre de su esposo tendido a un costado, gatea sobre la enorme cajuela del Lincoln descapotable. Un agente de seguridad corre a prestar una ayuda que un segundo antes se había vuelto inútil.

La muchacha que debió aprender a sonreír con falsa espontaneidad para los spots publicitarios de su marido en campaña electoral se transformó luego en la princesita de la democracia con la mejor ropa de las marcas europeas que le puso rostro al infierno. ¿Cuánto dura realmente un viaje en limusina cuando sobre el regazo se tiene parte de la masa encefálica del marido?

El director de cine chileno Pablo Larraín capta la complejidad de la súbita transformación en la vida de Jackie Kennedy en una biopic que se estrenará a nivel internacional en diciembre. El filme, titulado simplemente Jackie, tiene a Natalie Portman a cargo del rol protagónico.

Su rostro invadido por el pavor y el shock llena el avión donde Johnson acaba de jurar como nuevo mandatario. Los hombres, en silencio tan tenso como el aire que respiran, fuman a su alrededor, mientras ella solo puede sentarse junto al cajón inmóvil, e intentar entender que su vida ha cambiado para siempre.

Esa noche se baña en su lujosa ducha y sobre su espalda corre la sangre del presidente muerto. El trabajo de Portman encarna la construcción de la dureza en el rostro. Si la sonrisa sincera había quedado demasiados años atrás, es la sonrisa impostada la que ahora debe traducirse en una mueca nacida del colmo de lo verosímil. Perdida y trastabillando entre la nieve de Arlington, tras un velo oscuro en su caminata por las calles de Washington, la cara de Portman demuestra grandeza actoral.

Luego de los destaques femeninos en biografías políticas de Meryl Streep, como Margaret Thatcher, en 2011, y de Naomi Watts, como la princesa Diana en 2013, la performance de Portman, en su primer rol en esta categoría, forma un digno podio. Su carrera empezó de niña (El perfecto asesino y Fuego contra fuego), brilló como bailarina en El cisne negro y ahora la actriz de 35 años gana otro papel para el recuerdo.
Tras un velo oscuro en su caminata por las calles de Washington, la cara de Natalie Portman demuestra grandeza actoral en su rol como Jackie Kennedy

El talento también lo pone Larraín, un director que ha transitado por las reconstrucciones de períodos históricos en su país. Este año acaba de estrenar en Chile Neruda, en la que retrata la persecución por ser dirigente comunista al poeta y su escape a través de los Andes con la policía tras sus pasos. En Post mortem (2010) era el período previo al golpe contra Salvador Allende el que quedaba bajo el ojo de la cámara de Larraín. El plebiscito contra Augusto Pinochet es el contexto en el que se desarrolla No (2012), otro de sus títulos más destacados.

La distancia entre un baile de largos guantes de seda plateada durante una noche estrellada y el relámpago de un tiro misterioso es el camino que recorre Jackie, una recomendación para los amantes de las biografías plasmadas en el cine y en los pliegues de las vidas de los personajes históricos.

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