"El maestro toma el cerebro de tu hijo y lo moldea; es importante"

El experto dicta cursos psicoeducación a docentes y es coautor de dos libros

Para Ariel Gold, lo mejor que le puede pasar a una sociedad es tener buenos maestros. Desde su lugar de psiquiatra de niños y adolescentes hace años que trabaja para esta causa. Además de ser coautor, junto con la maestra Alicia Gómez, de dos libros Psicoeducar 1 y Psicoeducar 2, donde intentan dar claves para entender cómo aprenden los niños y jóvenes, desde 1999 dictan juntos cursos de psicoeducación para docentes. Sin ir más lejos, el 6 de abril comenzó uno denominado Factores Emocionales e Instrumentales que Intervienen en el Aprendizaje y los cupos se vieron desbordados. En ellos acercan a los educadores conceptos neurocientíficos, psicológicos y pedagógicos para que estos puedan aplicar de forma práctica en sus aulas. En entrevista con El Observador, Gold explicó que tanto él como Gómez entienden que un docente conocedor del desarrollo emocional puede convertirse en un "agente de salud mental positivo" para sus alumnos y, de esta manera, facilitar el aprendizaje.

En sus libros hablan de los docentes como "agentes de salud mental". ¿Qué quiere decir eso?

La idea es que nosotros nos conformamos como esculturas dinámicas. Los escultores son las personas con las que nos vamos encontrando. Pero no todas las personas influyen en nosotros. Las que influyen son aquellas que denominamos "agentes de salud mental". El niño es el producto de lo que trae desde el momento de su concepción más lo que vive en contacto con los otros. Un agente de salud mental lo definimos como una persona que ha logrado impactar en el desarrollo emocional de otra persona. Las investigaciones muestran que los padres son agentes de salud mental de primer orden. La actividad humana que tiene más probabilidad de ser agente de salud mental para un niño es la docencia. El agente puede ser positivo o negativo. Uno puede ser impactado negativamente por alguien con quien estuvo en contacto diario. Nosotros apostamos a que si los docentes tienen esta posibilidad - hay alrededor de 40 mil docentes en nuestro país- por qué no ir a buscarlos para darles elementos para que sean los mejores agentes de salud mental.

¿Así fue cómo surgieron los cursos?

En 1999 empezamos a ir a las instituciones a plantearles que hay determinados conocimientos, que vienen de las ciencias biológicas, que pueden ser importantes para que los apliquen en el aula y así motivarlos a que sean buenos agentes de salud mental. Durante los tres primeros años recorrimos el país con este curso, que es de sensibilización y se llama "El docente como agente de salud mental". Entonces, los propios docentes nos empezaron a decir que querían formarse profundamente en esto. En 2002 hicimos el primer curso de profundización. Es un curso que tiene dos años de formación de 26 horas cada año, donde se aborda la temática que se expone en nuestros libros.

¿Cuántos docentes se anotaron para el curso de abril?

Ahora tenemos 70 docentes anotados y quedaron 20 y pico afuera. En todos estos años dimos cursos de sensibilización a 10.000 docentes y en nivel de profundización estamos llegando a casi 1.000. Lo más importante es que hemos conocido experiencias maravillosas de buenas prácticas educativas. Eso no sale en la prensa. Tenemos maestros y profesores vocacionales, cantidad. Todos están en silencio. A veces, tanto el niño como el docente son huérfanos.

¿En qué sentido?

El niño porque a veces le falta el afecto fundamental de la casa. Y el docente porque le falta el sostén fundamental del sistema, que le dice lo que tiene que hacer, sin reconocer determinadas acciones individuales. El sistema tampoco lo apoya desde lo económico. Hay cantidad de maestros que nos han salvado chiquilines. Los padres vienen a consulta y dicen: "Este profesional (terapeuta) ayudó a mi hijo". Y yo les digo: "Bárbaro, pero la maestra también lo ayudó". Por eso, cuando viene Navidad, yo siempre les digo a los padres que se guarden un deseo para pedir una buena maestra para su hijo al año siguiente. El maestro toma el cerebro de tu hijo y lo moldea. Es muy importante.

¿Qué necesita un docente para ser agente de salud mental positivo?

En los cursos nosotros les enseñamos una lemotecnia. La primera es la A, que es el amor, vocación. Amor por lo que hago y por mis estudiantes. La O es la capacidad de observación de la conducta del otro. La I es la capacidad de introspección, la capacidad de observarse a sí mismo, que te lleva a vibrar con el chiquilín y preocuparte por él. La U es la urgencia por ayudar al otro. La ayuda no es solo que sepas leer y escribir. Es también que puedas sacar lo mejor de vos. La E es la empatía.

El docente actúa sobre la percepción de competencia del niño. A veces los chicos nos dicen: "No nací para el inglés", por ejemplo. Un docente agente de salud mental positivo le enseñará que no es que no nació para el inglés, sino que tiene que hacerlo de otra manera. La única manera de hacer esfuerzo es teniendo esperanza de que vas a tener algún resultado relativamente bueno. Cuando el chiquilín dice "no nací para", no hace esfuerzo. Entonces, nosotros caemos en la tentación de decir que nunca va a salir adelante porque no hace esfuerzo. No, no hace esfuerzo porque no tiene esperanza. Hubiera hecho esfuerzo, si le hubieran dado el camino para salir adelante.

¿Qué es la percepción de competencia?

La percepción de competencia es uno de los pilares de la autoestima. El otro pilar es la percepción de autovalía, valgo porque soy persona. Cuando en un niño cae la percepción de competencia porque, por ejemplo, le fue mal en un examen, la autovalía debería mantener la autoestima. Pero si el niño –que es disléxico, pero todavía no se lo diagnosticaron-

piensa que vale como persona por las notas que tiene en el carnet porque en la casa todos sus hermanos fueron abanderados, al perder un examen, va a pensar que es un burro. Y los burros en casa no valen. Ahí es cuando tenés un problema en la autoestima. Si el maestro entiende esto, se da cuenta que tienen que proteger la autovalía del alumno y produce los mecanismos para hacerlo. Para eso tiene que saber qué es el desarrollo emocional.

Para aplicar todo esto me imagino que el docente primero tiene que valorarse a sí mismo, que es algo que hoy no abunda.

Sí, eso es fundamental. Lo primero que se necesita es un reconocimiento social de la importancia de ser docente. Eso no existe. ¿Cómo podés sentirte competente en una situación en la cual nadie te valora? Hace falta que los docentes vuelvan a tener el status que tenían antes. Nos conviene a todos. Lo mejor que le puede pasar a una sociedad es tener buenos maestros. Son los que de alguna manera atraviesan las barreras sociales.



Ariel Gold

Psiquiatra infantil

Director del Departamento de Niños y adolescentes del Centro Clínico del Sur

Creó junto a la maestra Alicia Gómez el programa de Psicoeducación, El docente como agente de salud mental. A sus cursos han asistido más de 10 mil participantes uruguayos como extranjeros (Colombia, Argentina, Chile y Ecuador). Es miembo corresponsal de la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes. Psicoeducar 1 y Psicoeducar 2 van por la quinta y segunda edición, respectivamente.





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