"El manga y el idioma japonés despiertan una sensación de exotismo"

El español Marc Bernabe, que ha traducido miles de páginas de manga y horas de animé, ofrecerá dos conferencias con entrada libre en Uruguay sobre traducción y maestros de esa clase de historietas
Por Matías Castro, especial para El Observador

El español Marc Bernabé es autor, blogger, traductor, conferencista, docente y empresario. Pero por sobre todo eso, es un japonólogo con título. Estudió japonología, que es la investigación en cultura nipona, en Osaka. Esto, que podría parecer una rareza, es parte de una pasión que comparte con cientos de miles de personas en todo el mundo. Gracias a eso escribió sus libros Japonés en viñetas, que han vendido más de 200 mil ejemplares y no han parado de reeditarse (incluso han circulado en Uruguay), además de guías de viaje por el país del sol naciente y otros libros sobre su cultura. Con su empresa ha traducido decenas de miles de páginas de manga, que es la historieta japonesa, y ha subtitulado miles de horas de animé. Como parte de una gira por Latinoamérica, el 16 ofrecerá una conferencia en la ORT, titulada "Grandes maestros del manga" y el 17 otra en la Universidad de la República que tratará de la traducción del manga. Un detalle extra: ocho de las diez conferencias que ofrecerá en los cuatro países por los que pasará tendrán un tema distinto.

El traductor, así como el corrector, no es una figura pública. Pero en su caso lo es, gracias a las conferencias y a los libros de divulgación. ¿Cómo afecta esto a su trabajo?

El origen de mi visibilidad es que aparte de traductor tengo obras de aprendizaje de japonés, como mi método Japonés en viñetas, que usa el manga como herramienta. Dentro del mundo japonófilo soy conocido por eso también. Por otro lado siempre me ha gustado mucho la divulgación y desde antes de ser traductor soy activo en Internet, explicando temas de japonés y de manga. Eso lo hago en mi blog Mangaland, donde reseño mangas que no están en español. Esto hace que la gente me conozca, que no soy solo traductor sino también un fan del manga, como los lectores. Me siento afortunado porque recibo más elogios que críticas. Algunas veces he recibido críticas por no actuar de la forma en que los lectores más vehementes les gustaría, y eso me ha permitido conocer de primera mano lo que ellos quieren de una traducción de manga.

¿Porqué el manga se ha impuesto en occidente con tanta fuerza?

Creo que el poder del manga es tener detrás a la industria de la animación y últimamente a la del cine de imagen real. Como los mangas son adaptados al audiovisual, llegan más fácilmente al extranjero, como ocurrió en los noventa con Dragonball y ahora con Ataque a los titanes o I am hero. Como la gente puede acceder fácilmente a esas producciones, también se entera de que existen los mangas que los originaron. El manga es un formato con mucha variedad, ya que tenemos muchísimos tipos de historias, dibujos y personajes. Es un error considerar al manga solo como un estilo de dibujo, por que no lo es; aunque la imagen más inmediata que tenemos sea la de los ojos grandes y los pelos puntiagudos.

El manga y el anime despiertan pasión, tanto que los fans hacen sus propias traducciones y subtítulos en Internet. ¿A qué se debe esto?

Creo que tanto el manga como el idioma japonés despiertan una sensación de exotismo. Son tan distintos a lo que estamos acostumbrados, que hacen que mucha gente se interese por las historias pero también por la cultura que las rodea. A mí me gustaba mucho la animación japonesa pero lo que me llamaba la atención eran los textos en japonés que aparecían en cada capítulo. ¿Qué eran esos "jeroglíficos" con los que escribían? Esa curiosidad fue el germen de lo que después fue mi carrera como traductor y divulgador.

Se dice que la piratería impulsó al manga y al animé en occidente. ¿Está de acuerdo?

No del todo. En Europa, en Norteamérica y estoy seguro de que en Latinoamérica también, llegaron primero Dragonball, Mazinger, Sailor Moon y una serie de títulos que atrajeron la atención. Es cierto que a partir del 2000, o un poco antes, empezó a proliferar la piratería en Internet a gran escala. Lo que ha ocurrido desde entonces es que el acceso a cualquier serie y a cualquier manga produce pequeños booms dentro de las comunidades de aficionados. Y esto a su vez llama la atención a las editoriales. Pero el origen está en la llegada de aquellas series en TV abierta. Ahora eso no sucede más, porque para ver anime tienes que ir al cable o a plataformas como Netflix y Cruchyroll.

En Japón hay manga y anime de cualquier tema. Pero a occidente solo llega una parte. ¿Porqué cree que no llega todo eso, si en teoría hay para todo tipo de lectores?

El mercado en occidente no está tan aceitado como para que sea rentable la edición de cualquier título. Seguramente habrá muchos de ellos que nunca podrán publicarse. En España, donde más conozco, se cumplen 25 años de la primera publicación de Dragonball y por lo tanto de un manga. Esto significa que ya tienes un público bastante asentado. Por un lado están los nuevos lectores, que llegan por éxitos nuevos como One punch man. Por otro lado están los lectores de siempre. Esto te da lectores infantiles y juveniles, pero también gente de 40 que sigue leyendo. Y a su vez esto abre la puerta a la edición de mangas que antes no hubieran llegado, como Oishinbo, que es un manga sobre gastronomía. Si hay un mínimo de público dispuesto a comprar una serie, tenemos un mercado asentado para admitir manga de todo tipo.

¿Qué permite a los japoneses tener esa variedad de géneros?

En Japón hay setenta años de historia de manga moderno, a partir de La nueva isla del tesoro de Osamu Tezuka (creador de Astroboy) en 1947. Algunos lectores, que eran niños en ese entonces, no dejaron de leer porque el manga ha seguido evolucionando con ellos. Gracias a esto ahora tenemos lectores de manga de 70 u 80 años de edad. En Japón, el manga es una industria del entretenimiento equivalente al cine o a la literatura occidental. Si acá tenemos cine y novelas de todo tipo para todo público, con el manga en Japón ocurre lo mismo. Nos cuesta entenderlo porque en occidente hemos entendido el comic como algo para niños.