El matrimonio que usó la enfermedad de su hija para estafar a un país entero

En 2008 iniciaron una campaña para recaudar fondos para Nadia, una niña de 11 años que sufre tricotiodistrofía, pero utilizaron el dinero para comprar bienes

Fernando Blanco y Marga Garau iniciaron en 2008 una campaña para recaudar fondos para su hija Nadia que sufre tricotiodistrofia, una enfermedad genética rara. La familia recorrió programas de televisión, de radio y creó una fundación en la que, gracias a la solidaridad de miles, se depositaron 918.000 euros. Ocho años después, se descubrió que los padres utilizaron la mayoría de la plata para su disfrute personal y que fue una estafa. El caso de Nadia ha conmocionado a España.

Durante años los españoles se acostumbraron a ver a Fernando Blanco por distintos programas, obras y carreras benéficas para recaudar fondos para los tratamientos de su hija de 11 años. Miles de personas se solidarizaron con la causa y contribuyeron con la familia, que recaudó más de 900.00 euros a pesar de que nunca supieron qué sucedió con el dinero, según informó El País de Madrid.

En las últimas semanas el padre reapareció en los medios con una nueva campaña que le despertó sospechas. Apareció para recaudar los 140.000 euros que supuestamente costaba una operación pionera que podía salvar la vida de su hija en un hospital de Houston, Estados Unidos.

La historia que contaba era épica: aunque los médicos le habían dicho que su hija moriría, él no se resignó. Viajó por medio mundo, contactó con los mejores especialistas e incluso con un eminente genetista que vivía en una cueva en Afganistán.

Pero el pasado fin de semana dos periódicos, El País e Hipertextual, desmontaron su historia. Algunos periodistas decidieron comenzar a investigar la situación de la niña y el destino del dinero que no aparecía. Pusieron en entredicho los supuestos tratamientos y especialistas, de los que el padre tanto hablaba, y terminaron con aún más dudas.

Luego recurrieron a un juzgado para que se abriera una investigación y se analizara si se había cometido una estafa que afectaba, además, a una cantidad de personas que colaboraron para ayudar a la niña.

Se abrió una causa y se ordenó registrar la casa de la familia. Al ingresar, la policía encontró 1.845 euros en efectivo, 32 relojes de alta gama valorados en 50.000 euros, aparatos electrónicos de primera línea y marihuana. Dentro de un auto, además, encontraron más dinero, más relojes, celulares y, para su sorpresa, una pistola y cartuchos para un rifle.

Se descubrió entonces que los padres habían gastado alrededor de 600.000 euros en bienes para su uso y disfrute personal. Lejos de los carísimos tratamientos médicos y de una supuesta operación en Houston que necesitaba la niña, los padres pagaron con las recaudaciones el alquiler de su casa en Fígols y un auto valorizado en 24.500 euros.

Después del allanamiento, el padre de Nadia pasó 42 horas en la comisaría y el jueves quedó libre pero a disposición de un juez para ser investigado por el delito de estafa. Al quedar en libertad, el hombre intentó escapar de un control policial que se efectuó por temor a que intentara abandonar el país, por lo que se pidió su prisión provisional sin fianza.

Por su parte, la madre de Nadia está libre pero tiene cargos en su contra. El magistrado les suspendió a los dos padres la patria potestad de la niña, que quedó a cargo de un familiar.




Fuente: AFP

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