El mejor consejo

La directora de la incubadora Sinergia, Paola Rapetti, recuerda que los mentores son tesoros y que, en los hechos, no es fácil conseguir uno

En una era de efervescencia emprendedora mucho se habla de innovación, ideas y recursos. ¿Pero qué sucede con la supervivencia y la sostenibilidad de los proyectos? Además, ¿cuánto de la dimensión humana hay en juego y cuánto del compartir con otros determina esa sostenibiliad?

Los jinetes pesan tanto como los caballos y las carreras se hacen con otros. El emprendimiento como proceso de aprendizaje cobra vida en sí mismo y la capacidad de sostenerse en el tiempo se vuelve un factor clave para todos. En el camino de comenzar una empresa un tropezón es lo mínimo con lo que nos vamos a encontrar y muy seguro es que aparezca un buen golpe que nos deje con pocas fuerzas para levantarnos. Por eso, el proceso se logra de mejor forma en comunidad, acompañado y con el sostén de quienes ya han pasado por lo mismo. Cuando hablamos de emprender tenemos que hablar de aquellos que de alguna forma u otra ayudan a los emprendedores a sortear las dificultades, a levantarse de las caídas y a estar listos para lanzarse a la caza de las oportunidades.

Mentores, tutores, asesores, coaches... personas que por diversas circunstancias están en condiciones de dar consejo y servir de guía a los nóveles emprendedores que se han lanzado a la aventura. Los hay de todas las formas y tamaños como en botica, pero lo que sin duda comparten son las ganas de transmitir sus ideas, experiencias y vivencias con un café o cerveza de por medio, presencialmente o por skype.

Los mentores se han vuelto tesoros preciados por los ecosistemas innovadores. Todo aquel que sabe que el proceso es la recompensa valora el consejo de un mentor y lo busca en espacios donde las ideas están a flor de piel.

¿Por qué alguien se transformaría en mentor?

En los espacios de cowork, incubadoras, organizaciones del ecosistema emprendedor, los mentores se vinculan, se integran y adoptan distintos roles. Desde quienes destinan tiempo en talleres y charlas para desarrollar habilidades blandas, hasta quienes dan seguimiento de negocio a decenas de startups pasando por aquellos que tienen un caudal de experiencias emprendiendo o conectando personas, todos aportan algo a la colaboración. El director de Locomotion, Javier Figueroa, mentor de y en Sinergia, cuenta que lo hace por egoísmo. Anhela que alguno de sus mentoreados en el futuro pueda hacer lo mismo con su hija de tres años y se genere un círculo virtuoso: mentoreados que se convierten en mentores y vicerversa,  emprendedores que colaboran unos con otros.

Julio Cazabán, por su parte, dice que se hizo mentor para ayudar a acortar el camino, ayudar a hacer más transitable el proceso.

Para el director de la agencia de prensa Signo, Iván Kirichenko, “emprender es, entre otras cosas, una decisión que implica emociones muy fuertes como el enfrentamiento del riesgo, de la incertidumbre y de las adversidades, y la multiplicación de uno en varias personas al mismo tiempo. Eso genera un vínculo muy fuerte entre los emprendedores aunque apenas se hayan conocido, porque todos entendemos lo que vivimos. Es un sentimiento de comunidad. Por eso quise ser mentor, porque sé que puedo aportarle cosas a otros emprendedores y me siento muy bien haciéndolo.”

Y a pesar de que parece tan fácil conseguir un mentor, en los hechos no lo es. Se trata de unir a dos personas o equipos que por sobre todas las cosas logren generar empatía, que puedan estar en sintonías de trabajo comunes y que disfruten del compartir algo de tiempo.

Como todo vínculo, se trata de generar confianza, reciprocidad, capacidad de escucha y diálogo. No todos los mentores son buenos para cualquier proyecto o emprendedor, dependerá mucho de las características de cada uno al punto que se ha transformado en un arte el conectar un mentor con un mentoreado.

Como sostiene Kirichenko “un buen consejo debe tener un equilibrio razonable entre tres componentes: lo digo porque lo sé (conocimiento), lo digo porque ya lo probé (experiencia), lo digo porque estoy muy comprometido con que te vaya bien (empatía, emoción). Cuando eso está presente el consejo es sólido, creíble, recordable y empuja a seguirlo.”

En definitiva cuando de consejos se trata, lo que todo mentor sabe,  y de allí  la clave del juego, es que el mejor consejo depende de quien lo adopta y que nada es absoluto, las circunstancias, las personas y los momentos definen cada paso que se da, pero el simple hecho de compartir una experiencia ya es una ganancia para quien recibe un consejo y para quien lo ofrece. El encuentro es creador en sí mismo.  

 


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