El misterioso Club Bilderberg, entre el poder y el secretismo

Este fin de semana se reúnen en Austria los hombres más influyentes del mundo. Se congregan una vez al año en distintos países

Elitista, exclusivo, secreto, poderoso. Así es el Club Bilderberg que conjuga a la alta sociedad de la política y las finanzas mundiales, y así sucede desde la primera reunión organizada en 1954 que nació con la idea del intercambio entre naciones europeas y norteamericanas. Sobre el grupo se han tejido todo tipo de suposiciones, comentarios y teorías conspirativas. Se asegura que dominan el mundo y que las grandes decisiones globales salen de estos encuentros.

Al menos 2.100 policías austríacos y 300 alemanes han sido movilizados para garantizar la seguridad de los participantes del Club Bilderberg en el montañoso hotel austríaco.

Su objetivo inicial era propiciar un diálogo entre líderes políticos, empresarios, hombres de negocios, académicos y representantes de los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos. David Rockefeller financió esa primera reunión y la idea era que de cada país fuera dos personas, un conservador y un progresista. El éxito del primero propició los siguientes encuentros. Al foro asisten entre 120 y 150 personas mediante invitación. En ella se indica la indumentaria que deben de llevar y se prohíbe utilizar medias blancas. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en Europa y América del Norte donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Holanda).

Este fin de semana tiene lugar el meeting anual, que en esta ocasión se realiza en el Tirol austríaco –en un hotel de lujo a 1.300 metros de altura–, que ha ocasionado protestas por los altos costos del dispositivo de seguridad que rodea al evento. Son 140 los invitados y nada de lo que se resuelva allí será divulgado. Los periodistas, por supuesto, no pueden ni acercarse a sus alrededores.

"El Club Bilderberg es una cinta transportadora para la guerra: es un elemento importante que al mismo tiempo puede vender armas y manteca a todos los miembros de cualquier tipo de conflicto". Daniel Estulin (escritor ruso)

A la edición 63 del Club Bilderberg, que se congrega cada año en un país distinto, acudirán todo tipo de personalidades de Europa y América del Norte, ningún don nadie: los presidentes de la petrolera Shell, del consorcio aeronáutico Airbus, altos cargos de Google, el presidente de la aerolínea de bajo coste Ryanair, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, el expresidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Además, el presidente de Austria, Heinz Fischer; los primeros ministros de Holanda, Mark Rutte, y Bélgica, Charles Michel; el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem, y el titular de Economía del Reino Unido, George Osborne; así como Ana Botín, presidenta del Banco Santander, Juan Luis Cebrián, presidente del Grupo Prisa, y Pedro Sánchez, secretario general del Partido Socialista Obrero Español.

El encuentro carece de orden del día y no se publican las conclusiones, pero el sitio web bilderbergmeetings.org –único canal de información oficial de la reunión– indicó que en Austria abordarán, sobre todo, cuestiones de seguridad y relacionadas con las tecnologías de la información, así como los grandes asuntos geopolíticos de la actualidad, entre ellos, la situación económica de Grecia, el conflicto entre Rusia y Ucrania y el de Medio Oriente, la OTAN y el programa nuclear iraní.

El tema clima no se abordará, sin embargo, a pesar de haber sido uno de los puntos centrales de la cumbre del G7 que acaba de concluir en Alemania.

La existencia del grupo Bilderberg suscita una multitud de teorías conspirativas. Sus detractores lo describen como una suerte de gobierno mundial en la sombra que toma decisiones cruciales sin ningún control ni legitimidad democrática.

Cerca de 30% son miembros permanentes del club y el resto cambia cada año.

Su objetivo inicial era propiciar un diálogo entre líderes políticos, empresarios, hombres de negocios, académicos y representantes de los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos. David Rockefeller financió esa primera reunión y la idea era que de cada país fuera dos personas, un conservador y un progresista. El éxito del primero propició los siguientes encuentros. Al foro asisten entre 120 y 150 personas mediante invitación. En ella se indica la indumentaria que deben de llevar y se prohíbe utilizar medias blancas. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en Europa y América del Norte donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Holanda).

Otros críticos consideran que defiende una globalización ultraliberal. "El carácter privado de la conferencia permite que los participantes no estén atados por las convenciones de sus funciones, ni por unas posiciones preestablecidas", explica el grupo en su página web.

"Su objetivo final es el control de absolutamente todo el mundo, en todos los sentidos de la palabra. Actúan como si fueran Dios en la tierra", ha indicado el escritor ruso Daniel Estulin, quien ha investigado a fondo al Club Bilderberg y ha publicado libros al respecto.

Las teorías sobre la influencia del grupo han sido diversas en variados temas y asuntos. La periodista española Cristina Martín Jiménez asegura en su libro Los planes del Club Bildergerg para España, que la abdicación del rey Juan Carlos fue decidida en la reunión de junio de 2014 en Copenhague, Dinamarca, donde la reina Sofía, su esposa, estaba presente. Luego de ese encuentro del año pasado, Martín Jiménez señaló que el club Bilderberg está preparando el escenario para un gran conflicto bélico. "Lo que han consensuado es que de aquí a unos meses o un año va a haber una gran reestructuración militar, económica y comercial originada por un cambio importante en la historia del mundo: un conflicto bélico de grandes dimensiones", escribió.

Otros mitos que rondan al Club Bilderberg ha sido la influencia que tiene el grupo para cualquier aspirante a la presidencia de Estados Unidos: si nunca resultó ser invitado a una reunión jamás se sentará en el salón oval de la Casa Blanca; también que allí se determinó la creación del euro a inicios de la década pasada y que allí se aceleró la última crisis financiera para generar beneficios e influencias.

Las claves

Desde la semana pasada la zona del hotel situado en la montaña cerca de Telfs-Buchen, en el oeste de Austria, tiene limitada la libre circulación de personas y a partir del jueves y hasta hoy, cuando termina el encuentro, se cerró el espacio aéreo para aviones pequeños en un radio de 50 kilómetros.

Además, las autoridades austríacas han establecido controles de carretera en toda la zona y la vía que conduce al hotel quedará completamente cerrada al tráfico.

Una plataforma ciudadana se ha formado para denunciar el secretismo alrededor del encuentro y el gasto que supone su celebración para las arcas públicas. Los anti-Bilderberg prometían reunir entre 2.000 y 3.000 manifestantes.

Prohibidas las medias blancas

La primera reunión del Club Bilderberg tuvo lugar en 1954 en el hotel Bilderberg (de ahí su nombre), cerca de Arnhem, en Holanda, impulsada por el príncipe Bernardo de Holanda, padre de la reina Beatriz, y por el emigrante judío y consejero político polaco Jozef Retinger. Su objetivo inicial era propiciar un diálogo entre líderes políticos, empresarios, hombres de negocios, académicos y representantes de los medios de comunicación de Europa y Estados Unidos. David Rockefeller financió esa primera reunión y la idea era que de cada país fuera dos personas, un conservador y un progresista. El éxito del primero propició los siguientes encuentros. Al foro asisten entre 120 y 150 personas mediante invitación. En ella se indica la indumentaria que deben de llevar y se prohíbe utilizar medias blancas. Los miembros de este grupo se reúnen en complejos de lujo ubicados en Europa y América del Norte donde la prensa no tiene ningún tipo de acceso, y sus oficinas están en Leiden (Holanda).


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