El mundo mágico desatado

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos es un muy buen regreso al universo de Harry Potter
La posibilidad estaba ahí, al alcance de la mano y no aprovecharla habría sido un desperdicio. La puerta al mundo mágico que había abierto la saga de Harry Potter, una de las franquicias más exitosas de la historia del cine, estaba abierta de par en par y solo había que tener la creatividad necesaria para continuar con su universo. Seguir con la historia del "niño que vivió" habría sido redituable comercialmente, pero su vuelta al cine podría haber supuesto un riesgo narrativo importante. Apareció entonces Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, un libro de estudio ficticio de J. K. Rowling, que la autora convirtió en su primer guión cinematográfico y cuyo resultado final se puede ver a partir de hoy en las salas uruguayas. Un resultado que, a pesar de los recelos previos a su estreno, significa una vuelta triunfal al mundo mágico que hasta hace poco conquistaba la pantalla grande.

Animales Fantásticos se sitúa en la década de 1920 y sigue a Newt Scamander, un magizoólogo británico interpretado por Eddie Redmayne que recorre el mundo recolectando bestias fantásticas en peligro, las recupera y luego las vuelve a incorporar a su hábitat natural. Su carrera lo ha llevado por todos los continentes, pero una situación especial con una de las criaturas lo hará desembarcar en Nueva York; una ciudad oscura, llena de sombras, donde todavía se cuentan experiencias de la Primera Guerra Mundial y donde reina un peligro latente para los magos: la exposición de su mundo a los no-maj, o personas sin magia (que en las películas de Potter se denominaban muggles).

Además, otro peligro acecha desde el viejo continente: Gellert Grindelwald, el mago tenebroso que aterrorizó al mundo antes de la llegada de Lord Voldemort, gana poder a medida que pasa el tiempo y sus ataques se hacen cada vez más constantes. Justamente, la historia de Grindelwald –y su relación con Albus Dumbledore, el viejo profesor de Harry Potter– serán el centro de las próximas cuatro secuelas de Animales Fantásticos.

En ese contexto aparece Newt Scamander, a quien un evento fortuito lo juntará con el no-maj Jacob Kowalski (Dan Fogler) y por culpa del que se liberarán varias de las criaturas que el protagonista guarda en su maletín mágico. Los dos deberán reunir a todas las bestias sueltas por la ciudad, mientras los agentes de la ley mágica americana los persiguen por exponer el mundo mágico a los no-maj.

Trailer Animales Fantásticos

Otro tiempo, otro lugar

Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos es una ampliación acertada al universo mágico de Rowling, tanto a nivel temporal como espacial. Atrás quedaron las colinas escocesas y la campiña inglesa de Harry Potter; ahora el escenario de los hechizos es la Gran Manzana. El nuevo destino es crucial, y la ciudad de Nueva York y sus propios habitantes terminan siendo un elemento de mucha importancia en el filme.


El cambio temporal también benefició para que la película se despegara de la saga original, a la cual se hacen muy pocas referencias, algo que sin embargo se agradece. Animales Fantásticos funciona muy bien como película en sí misma, por lo que algunos intentos para dejar claro que lo que se está viendo es la primera entrega de una saga resultan, por lo menos, forzados, aunque no desmerecen nada de lo experimentado previamente.

El reparto realiza un muy buen trabajo y el público rápidamente se podrá encariñar con el personaje de Redmayne pero sobre todo con Kowalski, al que Fogler proporciona el toque adecuado para no cruzar la línea de la ridiculez. El cuarteto protagonista –¿los sucesores de Harry, Ron y Hermione?– está complementado por las brujas hermanas interpretadas por Katherine Waterston, una empleada del Congreso de Magos Americano que ayudará a Scamander, y Alison Sudol, una lectora de mentes que parece salida de una novela de Scott Fitzgerald. Además, Collin Farrel realiza un buen trabajo como un inusual antagonista, aunque al final su personaje es el que más sufre por la propia característica de la película de ser un punto de partida para la nueva saga.

Pese al colorido y el humor que pueden aportar los personajes de Redmayne, Fogler y el resto de las criaturas (en su mayoría muy simpáticas), la película también es sorprendentemente oscura en su trama. Paralelamente a la búsqueda de las bestias, la presencia de Grindelwald amenaza la estabilidad de los magos, así como los peligros de que su mundo se vea expuesto al resto de los humanos. Además, una especie de secta anti-magos aportará emociones más adultas a un filme que sorprende con un mensaje muy actual, que incluso tiene paralelismos con episodios electorales recientes en el país donde se sitúa, sobre todo la intolerancia frente al que es diferente. En Animales Fantásticos no hay Mortífagos (los seguidores de Voldemort en Harry Potter) que reclamen la pureza de sangre, pero sí una discriminación latente y un miedo que se traduce en micro focos de segregación.


Pero contrastando los atisbos de oscuridad de su guión, aparece todo el esplendor de sus efectos visuales. Cada uno de los animales mágicos que aparecen en la película están excepcionalmente diseñados, y las escenas de acción con ellos, o entre los magos (que son varias) se lucen muy bien.

Los "peros" de la película aparecen cuando uno se pone a pensar que habrá cuatro películas más. ¿Hay material? J. K. Rowling y David Yates, su director, demostraron que para una película lo hay, quizás hasta dos más que permitan explorar la mencionada historia del mago tenebroso Grindelwald en profundidad. Más allá de esto, Animales Fantásticos supone un muy buen primer vistazo al universo expandido de los magos y se constituye como uno de los estrenos del año.

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