El negocio de los "Uber" financieros en Uruguay

Empresas contactan a solicitantes de capital e inversores sin que intermedien instituciones financieras
La modalidad de préstamos entre particulares (peer to peer lending) comenzó a cobrar fuerza en Uruguay el año pasado. Ya hay varias empresas con sus plataformas web creadas para recibir solicitantes de crédito y personas que estén dispuestas a otorgarlo y facilitar el intercambio. Toda la operación puede realizarse de manera informática y sin que los participantes se conozcan entre ellos.

Si se le quitara el toque tecnológico y el nombre en inglés con el cual es conocida mundialmente, la operación se reduce a algo simple: alguien necesita dinero y lo recibe sin que intervenga ninguna institución financiera. El capital se conforma con el dinero de uno o varios prestadores (inversores o ahorristas) que acceden a entregarlo a cambio de una rentabilidad.

Las empresas que intermedian (es decir, ponen en contacto a las dos partes interesadas) no son garantes del dinero y por tanto no tienen responsabilidad en la transacción, aunque ofrecen servicios de gestión de cobro si el negocio sale mal (ver aparte).

La renta es alta para quien asume el riesgo de prestar.

El éxito de la operación para los inversores es que el destinatario termine pagando el crédito. Pero para que eso suceda con lo único que cuenta es con la buena voluntad de pago que tenga el que lo recibe. De no ser así, la transacción puede terminar en algún juzgado. La rentabilidad para el inversor es alta porque el riesgo que toma también lo es. Por cada operación efectivamente realizada las empresas cobran una comisión.


El peer to peer lending funciona en todo el mundo y la necesidad de su regulación es un tema que también ocupa la atención de la banca y los reguladores a nivel internacional. "Somos inigualables como producto financiero. Lo que hay que tener es estómago, no hay que olvidarse que nosotros no somos quienes tomamos la decisión; no tenemos el riesgo crediticio. Sos vos que prestás y precisás tener el corazón o el estómago suficiente para bancarte que el que recibe no te pague", dijo a El Observador Pablo Gagliardi, cofundador de Prezzta, una de las empresas que se dedican a ese rubro.

Según consta en su página web, esa plataforma conecta a personas para préstamos con un monto máximo de $ 50.000 y un mínimo de $ 5.000. El plazo máximo del crédito es de 18 meses y el mínimo de seis. Prezzta cobra una comisión total de 10% en cada operación realizada que se divide en 5% a cada una de las partes.

Gagliardi indicó que en los últimos meses hubo un crecimiento exponencial en la cantidad de participantes en créditos peer to peer a través de Prezzta. Eso llevó a la empresa a diversificarse y ahora también plantean otra modalidad de créditos para pequeñas y medianas empresas (pymes) de hasta $ 3 millones en 24 cuotas que no requieren de garantías especiales.

Gagliardi explicó que en el caso de los préstamos entre personas la TIR (tasa interna de retorno) anual proyectada para el inversor fue de 65% al cierre de diciembre de 2016.

Inversionate es otra de las empresas que se dedican al peer to peer. Danni Viana –uno de sus fundadores– explicó a El Observador que la plataforma está operativa desde fin del año pasado. "Al principio, en los primeros dos meses, hubo un boom grande de participantes, después bajó y ahora está creciendo la cartera de inversores", dijo.

"Esto tiene mucho de boca a boca. Nadie puede decir si esto funciona o no porque tiene cinco meses. La gente empezó a ver que invirtió plata y al mes siguiente comenzó a recibir el pago de las rentas. Eso trajo a otras personas", explicó Viana.

"Invertir siempre tiene un riesgo, el que decide es siempre el inversor; en quién y cuánto" , afirma Danni Viana, fundador de Inversionate.

Las empresas mencionadas transfieren mensualmente la rentabilidad que le corresponde a cada inversor que decidió prestar dinero a otro. El mínimo marcado por Inversionate para que un ahorrista pueda prestar dinero es de $ 699. El máximo es de $ 50.000 por persona en un año móvil. En promedio, informó Viana, la rentabilidad para alguien que coloca dinero en forma diversificada en varias solicitudes de préstamos está en el orden del 47% anual.

"Invertir siempre tiene un riesgo; el que decide es siempre el inversor, en quién y cuánto", dijo Vianna.
Hasta el momento, unos 300 usuarios ingresaron a la plataforma; el 66% fueron solicitantes y el 33% inversores. Hay otras empresas –como Tutasa o Socius– que también se dedican a los préstamos entre personas.

Regulación

El año pasado, la irrupción de las plataformas de peer to peer lending prendió una luz de alerta en el sistema financiero formal.

En abril de 2016, representantes de la Asociación de Bancos Privados (ABPU) mantuvieron una reunión con jerarcas del Banco Central (BCU) donde trasladaron su preocupación por la participación de estas empresas en el mercado de préstamos y la falta de regulación existente.

En entrevista con el semanario Crónicas el mes pasado, el presidente del BCU, Mario Bergara, dijo que "las plataformas tecnológicas cuestionan cada vez más las formas tradicionales de hacer finanzas y generan desafíos en materia de fiscalización". Indicó que una posible regulación "está en la agenda, pero es un desafío que no tiene fácil solución".

El presidente de la ABPU, Jorge Ottavianelli, dijo a El Observador que la gremial bancaria no volvió a reunirse con jerarcas del BCU para continuar dialogando sobre las empresas de préstamos entre personas.

Pero la ABPU mantiene su postura de regular esa actividad. "Los bancos privados están acostumbrados a competir y a incorporar tecnología. Desde el punto de vista bancocentralista lo único que quieren es que al mismo tipo de riesgo haya la misma regulación; que todo el mundo tenga las mismas condiciones", sostuvo Ottavianelli.

Añadió que el peer to peer "es un aspecto bastante discutido en el mundo en este momento; es un tema que conversan los regulados y los bancos a nivel mundial".

El socio de CPA Ferrere Bruno Gili señaló a El Observador que "el mundo tecnológico está permitiendo reducir los costos de transacción, poner en contacto a las partes que ahorran y a las que necesitan fondos sin intermediación directa. En principio, toda innovación que reduzca costos y permita el acceso de gente a instrumentos financieros es positivo".

"El mensaje es que todo se está moviendo; se crean cosas nuevas. La banca se tiene que mover, los reguladores también y adaptarse a la nueva economía", asegura Bruno Gili, socio de CPA Ferrere.

Sin embargo, agregó que "después está lo que plantean los bancos. Cuál debería ser el marco regulatorio para que todos los agentes que participan en el mercado financiero estén en condiciones de competitividad similares. Es razonable".

Gili indicó que "hay un trade off entre permitir la innovación y por otro lado generar mercados competitivos pero con condiciones relativamente iguales para los participantes. Es algo que está arriba de la mesa, no solamente en Uruguay". El experto sostuvo que las operaciones donde hay una intermediación entre dos partes tienen una cuota de riesgo. "Que hayan malos sistemas de control a quienes solicitan el crédito, por ejemplo", expresó.

"Hay una intermediación con un riesgo de bien público, que es garantizar a quien pone dinero certezas de que no hay un riesgo moral atrás de eso. Ese es un riesgo que está", explicó Gili.

"Las plataformas tecnológicas cuestionan cada vez más a las formas tradicionales de hacer finanzas", opinó el presidente del Banco Central, Mario Bergara, en una entrevista realizada por el semanario Crónicas.

El socio de CPA Ferrere manifestó que siempre debe evitarse que se tranque la innovación y también permitir la inclusión de nuevos conocimientos tecnológicos para la regulación. "El mensaje es que todo se está moviendo. Se crean cosas nuevas, la banca se tiene que mover y los reguladores también y adaptarse a la nueva economía", afirmó Gili.

Tanto Inversionate como Prezzta están de acuerdo con que haya regulaciones para la actividad. "Nos interesa que la haya. La idea es que se pueda trabajar en conjunto con el BCU para elaborar una regulación", dijo Viana. "Somos proactivos y nos preparamos para someternos a la regulación más exigente. El BCU lo sabe. Va a venir una regulación específica. Tarde o temprano va a llegar, ojalá sea rápido", finalizó Gagliardi.

Prevención contra lavado de activos

Viana informó que cuando una persona busca invertir en Inversionate más de $ 50.000 en el año móvil se le hacen chequeos de prevención de lavado de activos y financiamiento al terrorismo. "Cuando el inversor llega a ese límite se disparan alertas en el sistema y se comienza con procesos de control", explicó. Añadió que esos controles no solamente se le realizan al inversor; también se hacen sobre su círculo más cercano.

Cámara de Fintech


Según explica su página web las compañías fintech (conjunción de finance y technology) forman parte de una nueva industria que aplica tecnología para mejorar las actividades financieras. El término fintech comenzó a popularizarse en 2015.

Recuperar el dinero

Inversionate y Prezzta ofrecen a sus inversores servicios de gestión de cobro en caso que la persona que recibe el préstamo no lo pague.

"A medida que pasa el tiempo y no se realiza ningún pago se va incrementando la presión sobre quien tomó el crédito. Nosotros hacemos todo lo que vos me pidas como inversor, llegando en última instancia a la vía judicial. Se ha dado alguna situación como esa, pero tratamos que sea de otra manera", explicó Gagliardi de Prezzta.

Viana señaló que Inversionate brinda una gestión de cobro de los pagos para tratar que se ejecuten correctamente. "Si nada de eso funciona, la idea es poder ofrecer un servicio de acciones judiciales. No es algo que estemos haciendo ahora porque en esta etapa no tenemos deudores que puedan calificarse de incobrables", indicó.



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