El paciente inglés

Detrás de esa diligencia y bajo perfil, Philip Selway escondía en la batería de Radiohead un talento solista que florece en la atmósfera particular de "Weatherhouse", su segundo disco

Una cosa es la educación británica, intachable incluso a la hora de enfrentar la rutina de las entrevistas de prensa, y otra cosa es Phil Selway. El baterista de Radiohead debe contar ya con centenas de notas -muchas menos con él en el centro de la cuestión, es verdad- pero al otro lado de la línea telefónica, en su casa de Oxford, el músico responde nervioso, duda, se ríe con ganas, como buscando la conexión con quien sea que pregunta desde Montevideo. Es que vamos a hablar de su segundo disco solista. 

Ese rato de teléfono desde la casa familiar vale, y mucho. Días después de su conversación con El Observador, el productor artístico Nigel Godrich difundía fotos de la banda que hizo famoso a Selway conectando sintetizadores e instrumentos: son días de trabajo para el sucesor del anterior disco de Radiohead, The King of Limbs. Esto quiere decir que Selway dedica parte de sus horas de descanso familiar a hablar de Weatherhouse, su segundo paso como compositor. "¿Qué cómo me soporta mi familia? Es un misterio, apoyan demasiado. Espero que además les esté gustando la música, quizá nunca lo sabré a ciencia cierta" dice con una risa tímida de esas que buscan complicidad el baterista devenido en compositor, quizá el último miembro de Radiohead del que alguien esperaría un "side project".

Pero lo primero que hay que decir de Weatherhouse es que confirma que en esa entidad poliforme llamada Radiohead de la que han salido proyectos paralelos de pop experimental (los discos de Thom Yorke) bandas sonoras orquestales de películas y recopilaciones exquisitas de reggae (Jonny Greenwood) o contribuciones a filarmónicas (Colin Greenwood) existía una voz quizá más normal y cercana. 

Pero, ¿cómo es la "voz" de Philip Selway? Para buscar sus primeros rastros hay que ir a Familial, disco casi enteramente a guitarra y voz que editó en 2010 y que comenzaba, literalmente, con un susurro. Ahí Selway ya se desmarcaba de las proclamas personales-existencialistas-generacionales de Radiohead para concentrarse en algunas sensaciones concretas de un señor de su edad y su tiempo: la familia, los hijos y los vínculos de una persona parada en el medio de la vida. Tras ese disco personal y luego tocado junto a integrantes de bandas como Wilco (Glen Kotche y Pat Sansone) o Lisa Germano y Sebastian Steimberg del grupo 7 Worlds Collide, la voz de Selway dentro de las baladas no se aleja del tono gentil y paciente. Lo que sucede ahora, cuatro años después, es que ahora esta misma voz se amplifica: los susurros dan paso a voces que se sumergen en coros y arreglos orquestales que evidencian que quien canta se anima a más. Mientras tanto eso y la densidad sonora vuelve al disco un trance más complejo y diverso pero tan removedor como el anterior. 

Si Familial es un disco de sensaciones directas en el que entre otras cosas Selway se declara hacia sus hijos en forma directa y sin ambajes ("te quiero mostrar otro camino/protegerte de mis errores/son los lazos que nos unen/es una especie de ceguera") quizá Weatherhouse es más una mirada a la adultez y a otras de sus complejidades. El caso de la primera canción del disco, Coming up for air (subiendo a buscar aire) es una buena prueba: "Empezó hoy/me siento vivo/ el aire cambió/no me siento solo/me tomó una era encontrar un camino/ pero lo conseguí". No es difícil pensar que un tipo como Selway precise oxígeno después de una gira en una banda como Radiohead. Lo explica él: "Escribí Coming up for air tras la última gira con la banda. Mis sensaciones eran esas y creo que es bastante normal después de un periodo tan extenso. Quería describir esa sensación de empezar de nuevo". ¿Es entonces un tono biográfico el que prefiere para escribir? "Te mentiría si te dijera que alguna de estas canciones no tiene que ver con algún tipo de escenario de mi vida, a pesar de que la forma en que están expuestas no necesariamente refleja o tiene que ver con ella", responde.

¿Y dónde en medio de esa vida entre el verde de Oxford y los aviones y aeropuertos, las pruebas de sonido y el catering a la habitación encuentra las canciones Selway? "Empezaron en todos lados desde que se me ocurrió que podía hacer algunas y agruparlas en un disco. Tuve muchísimos periodos de escritura en casa y muchos otros entre las giras de Radiohead. Creo que fue una especie de descanso de las giras, de momento mío. ¿Es bastante común, no?. Pero sí, ante todo este es otro disco casero que se hace con tiempo conseguido, con tiempo rescatado. Y ese tiempo, por lo general, está en casa. En cuanto a las letras tengo que decirte que el proceso para mí es mucho más complejo. Para mí es como escribir un ensayo. Me toma mucho tiempo, me cuesta encontrar las palabras. Creo que la recompensa es ver el disco y darme cuenta de que tengo cosas para decir, tanto desde lo que escribo como desde la música", dice. 

La "resonancia emocional" es uno de los conceptos que define a las canciones de Selway, en las que muchas veces se aprecian influencias de artistas que para el músico definen a esa condición. Él mismo enumera algunos: "Joni Mitchell, Carole King, Thom Yorke, Nick Drake. Todos ellos fueron escuchados antes o después por mí, y creo que algo de ellos hay en mi voz, y que eso me ayuda a darme cuenta de que yo tenía algo para ofrecer. Lo que quiero decir con esto es que en la búsqueda de ser resonante emocionalmente me encuentro como artista".

Weatherhouse, un disco más denso y complejo, abre otros caminos para Selway que continúan siendo ciertamente desmarcados del estilo del líder de su banda, Thom Yorke. Pero ¿hay una búsqueda de la autenticidad a estas alturas de su vida artística? "Creo que lo auténtico dentro de lo musical es tan complicado de encontrar… pensá en Paul Simon. Sonar honesto desde ese costado es lo más difícil. Hay muchísimos compositores de los que aprender, lo que tenés que hacer es ir armando tu propia voz lírica a partir de eso, y yo creo que en ese largo proceso voy teniendo un poco de esto. Creo que el proceso es más simple".

Weatherhouse es tan emocionalmente resonante como auténtico: si bien este disco parece mucho más una ampliación del campo sonoro de Radiohead (por ejemplo, varias reseñas destacan que su canción Around again parece hija directa de la Pyramid song de esa banda). Pero Selway se lleva eso a un costado quizá menos paranoico y desangelado, con una atmósfera propia menos críptica y demandante que la de Radiohead pero no por ello menos encantadora, intrigante o misteriosa. No sobran canciones en los 37 cortos minutos de música coronados por una balada impregnada de John Lennon llamada It will end in tears ("va a terminar en lágrimas"), una de las canciones más hermosas que haya escuchado quien firma esta nota en todo 2014. Selway retoma algunas cosas que Radiohead tocó apenas por arriba en su vertiginosa progresión y, en estado evidente de buena química con Adem Ilhan y Quinta, miembros de su backing band con los que compone este disco, se afirma como artista con total derecho de hacerlo. 

Parte de lo que justifica afirmar eso es que Weatherhouse es además un disco que crece cuanto más tiempo uno pasa dentro de su mundo, algo que Selway agradece que suceda: "Creo que si el disco es suficiente como para hacerte volver y que vayas buscándole cosas nuevas a las canciones es suficiente. Creo que esa autenticidad de la que te hablaba es la que hace a un disco volver. Para mí es uno de los elogios más fuertes porque obviamente habla de una complejidad, de una variedad de interpretaciones y de un reconocimiento de que hay mucho para encontrar en la música que estoy haciendo".

"Cantar fue todo un aprendizaje para mí. Y ahí sí creo que hay un gran cambio. Tuve que aprender a hacerlo para Familial, tratar de sonar convincente y poder hacerlo en vivo. A veces tenía que esforzarme mucho para encontrar un lugar en el que me sintiera cómodo. Probablemente eso tomó un tiempo. Acá siento que todo cayó en su lugar, que las cosas parecieran funcionar", me dice Selway antes de cortar. Con apenas 37 minutos de su tiempo se puede comprobar y pensar en su declaración final de intenciones: "en serio, me encantaría tocar este disco en Uruguay".


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