El panorama poco alentador de la vivienda tradicional

Es difícil pensar en una retracción de los precios de la construcción
Por Martín Tocar

Los empresarios de la construcción de la vivienda tradicional transmiten un panorama nada alentador que lleve a pensar en costos a la baja, pese a los esfuerzos y propuestas para introducir nuevas tecnologías constructivas. Los promotores privados adjudican la suba de los precios de los inmuebles al mayor costo de la masa salarial y a un magro desempeño de la productividad.

En una entrevista con El Observador, el presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), Eduardo Steffen, dijo que si bien el sector en general está en la busca constante de nuevas alternativas de tecnologías constructivas, "no se ha logrado bajar sustancialmente los costos" para la vivienda tradicional y social.

En la misma línea, el asesor financiero de la Appcu, Alfredo Kaplan, dijo que si bien existe una tendencia a incorporar nuevas tecnologías, se trata de un proceso gradual.
Las certificaciones y homologaciones que deben avalar el Ministerio de Vivienda y la Facultad de Arquitectura superan el año de plazo en la mayoría de las casos. De hecho, Steffen añadió que pese a que hay empresas que incorporaron máquinas más modernas y eficientes, no lograron mejorar la productividad y velocidad en la ejecución de las obras.

"Hay una especie de inercia" de los sistemas de construcción tradicionales que, en la medida en que no lo vean absolutamente necesario, prefieren seguir con las mismas técnicas de siempre. Nosotros somos como el cuento de los tres chanchitos. Queremos la casa para toda la vida", acotó el expresidente de la Appcu, Ricardo Weiss. El empresario también apuntó a la dolarización del sector, que muchas veces genera una situación de alto costo para su sector.

Los métodos alternativos de construcción, dice Weiss, vienen de los países del hemisferio norte, donde se solucionó el encarecimiento de la mano de obra con innovación tecnológica que genera procesos más rápidos y automatizados.

Para contrarrestar los altos costos, Weiss propone como mantra dos palabras: productividad y competitividad. Sin ellas, afirma, "nos hacemos el harakiri". Según agregó, no solo hay que pedirle productividad al obrero sino extenderlo también desde los mandos medios hasta los propietarios.

Los salarios

Steffen sostiene que gran parte de la suba de costos se debe a que en la última década el costo salarial para el empresario aumentó 108% en términos reales. En dólares, la suba fue de 4,25 veces. A eso se sumó la incidencia que han tenido los costos de los terrenos en barrios como Cordón, Centro y Aguada, que crecieron por la mayor demanda.

"Cuando empezó la VIS (Vivienda de Interés Social), la incidencia del terreno era de unos
US$ 70 por metro cuadrado vendible, y ahora es más de US$ 300", según el presidente de Appcu.

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