El papa Francisco y Kiril, un encuentro mil años después

En La Habana se dio lugar a un hecho histórico que se hizo esperar
El papa Francisco y el patriarca ortodoxo ruso Kiril firmaron ayer en La Habana una declaración común en la que fue la primera reunión de los jerarcas de esas dos religiones después de 1.000 años ante desafíos como la persecución de los cristianos en Medio Oriente. Además, Francisco señaló al finalizar el encuentro que "la unidad (de los cristianos) se hace caminando".

"La conciencia cristiana y la responsabilidad pastoral no nos permiten que permanezcamos indiferentes ante los desafíos que requieren una respuesta conjunta", se leía en la declaración en italiano y en ruso que ambos firmaron en el aeropuerto cubano.

La reunión histórica llegaba justo por el motivo que explicaban en este documento común, la necesidad de dar atención "hacia aquellas regiones del mundo donde los cristianos están sometidos a persecución".

Francisco indicó que su encuentro con el patriarca ortodoxo ha finalizado con "una serie de iniciativas" que considera "viables y posibles de realizar" y agradeció la "humildad fraterna" de Kiril y sus buenos deseos de unidad.

El pontífice hizo extensivos sus agradecimientos a Cuba, "al gran pueblo cubano y a su presidente aquí presente. Agradezco su disponibilidad activa", dijo el papa ante Raúl Castro que asistió al acto de la firma de la declaración conjunta. "Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad", añadió el papa.

Los líderes religiosos, que representan a unos 1.330 millones de cristianos, entre católicos (la gran mayoría) y ortodoxos rusos, se reunieron en una sala del mismo aeropuerto José Martí.

El sueño de Juan Pablo II

Acerca de la posibilidad de que se celebrara este encuentro había rumores desde hacía tiempo, sobre todo después de que Francisco dijera que estaba dispuesto a encontrarse con el patriarca en cualquier lugar del mundo.

Precisamente uno de los sueños que no pudo realizar el papa Juan Pablo II fue un viaje a Moscú, pero durante el pontificado del papa polaco todavía esa posibilidad quedaba muy lejana.

Con la llegada de Benedicto XVI se empezaron a estrechar las relaciones, congeladas durante siglos, pero fue con la llegada de Kiril tras la muerte de Alejo II y con Francisco cuando comenzó un verdadero diálogo.

Además del nuevo deshielo ecuménico forjado por Francisco, también se da un pequeño paso en relación con una futura visita a Rusia.

El presidente Raúl Castro, un confeso ateo comunista de 84 años, no solo ofició como el anfitrión, sino que es reconocido como el facilitador de este acercamiento dentro del mundo cristiano.

Pero este encuentro en Cuba, donde el Estado fue oficialmente ateo entre 1976 y 1992 antes de proclamarse laico, trasciende lo religioso.

Las dos grandes Iglesias cristianas ven con preocupación la violencia del radicalismo islámico y la persecución contra los cristianos, tanto católicos como ortodoxos, en Medio Oriente y en el norte y centro de África.

Tras su reunión, Francisco viajó a México y Kirill estará en Cuba hasta mañana, cuando saldrá para completar una gira de 11 días que también incluye a Brasil y Paraguay.

Putin, entre 'bambalinas'

La reunión que el Vaticano trató de organizar en vano por décadas en Europa se fraguó en gran secreto, en parte debido a las resistencias de algunos sectores del patriarcado de la Iglesia ortodoxa rusa, que representa a 130 millones de fieles sobre un total de 250 millones de ortodoxos.

Para muchos analistas, los estrechos vínculos entre el patriarcado y el presidente ruso, Vladimir Putin, dan a la reunión una dimensión política y estratégica.

"Entre bambalinas hay un tercer protagonista, el presidente Putin", sostiene en su blog el vaticanista Marco Politi, quien recuerda que Francisco recibió el año pasado en dos ocasiones al líder ruso en el Vaticano.

"Sería una ingenuidad pensar que la repentina disponibilidad del patriarca no está relacionada con el papel de Rusia en este momento geopolítico", escribió Politi.

La herida de la violencia

El papa argentino prosiguió su viaje a bordo del avión AZ330 de Alitalia hacia Ciudad de México, adonde arribó tras dos horas de vuelo.

Francisco fue recibido por miles de personas con linternas y teléfonos celulares encendidos para establecer un récord mundial gracias a una multitudinaria "valla de luz y de oración".

Es la séptima visita de un pontífice a México, el segundo país más católico del mundo después de Brasil, con unos 100 millones de bautizados.

El papa latinoamericano, que conoce los grandes males y sufrimientos de su continente, llegará a un país sacudido por una violencia inaudita, donde la víspera murieron al menos 49 personas por un motín en la cárcel de Monterrey.

Con su visita de cinco días, Francisco desea dar voz y esperanza a los migrantes, a las víctimas de las bandas criminales del narcotráfico, de los tráficos ilegales, de la corrupción, los abusos y la pobreza.

Fuente: Agencias

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